Un desguace en una imagen de archivo.
Los desguaces piden a Wallapop más controles a los vendedores de recambios usados ante el auge de las estafas
La patronal recomienda a los consumidores desconfiar de precios anormalmente bajos.
Algunas operaciones fraudulentas alcanzan los 700, 2.700 y 3.200 euros.
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Los desguaces españoles viven desde que dio comienzo la pandemia de Covid-19 un auge de las estafas por parte de los vendedores de recambios usados que operan a través del marketplace Wallapop.
Si bien esta práctica surgió hace ahora seis años, se intensificó a finales de la primavera de 2025. Por ello, la Asociación Española del Desguace y Reciclaje del Automóvil (Aedra) ha demandado a la plataforma que refuerce los controles sobre estos vendedores con el fin de intentar poner freno a estas prácticas.
No hay que olvidar que esta estafa afecta a particulares y compraventas, pero también a los propios Centros Autorizados de Tratamiento de vehículos (también conocidos como CAT o desguaces).
Así, los delincuentes utilizan la identidad, las fotografías y los datos de empresas legales para ganarse la confianza de los compradores, cobrarles por piezas que nunca recibirán y perjudicar la reputación de los desguaces suplantados.
Por ello, desde la patronal han demandado a Wallapop verificar las cuentas que venden recambios de forma profesional o habitual, exigir el CIF, datos de contacto y número de autorización como CAT, así como crear una categoría específica para los recambios procedentes de CAT autorizados.
Pero también han pedido a la plataforma retirar con rapidez los anuncios y perfiles fraudulentos y establecer un canal específico para comunicar estas situaciones y aportar pruebas.
El objetivo es que el comprador pueda distinguir con claridad entre un vendedor profesional autorizado y un perfil que utiliza la plataforma para comercializar piezas sin que pueda acreditarse su procedencia.
Distintos fraudes
El fraude más habitual consiste en anunciar piezas especialmente buscadas a precios muy inferiores a los habituales, utilizando fotografías y datos de desguaces legales.
El supuesto vendedor mantiene después el contacto con el comprador, le facilita una factura proforma con los datos del CAT suplantado y solicita una transferencia bancaria. El dinero llega a una cuenta que no pertenece al desguace y la pieza nunca se entrega.
Lo cierto es que el problema no se limita a los anuncios. En otros casos se llega a clonar la página web de un CAT, reproduciendo su imagen corporativa y sus datos para generar una apariencia de legitimidad.
Los CAT ya han comprobado las consecuencias de este tipo de operaciones y han recibido cientos de llamadas de afectados y que algunas operaciones fraudulentas alcanzan los 700, 2.700 y 3.200 euros.
Germán Catoira, presidente de Aedra, asegura que "la verificación de los vendedores es la forma más sencilla de proteger al consumidor y, al mismo tiempo, evitar que se utilice el nombre de nuestros asociados para cometer fraudes".
Desde Aedra hacen hincapié en que la idea no es impedir que Wallapop sea utilizada como canal de comercialización de recambios, sino garantizar que quien actúa como vendedor profesional está debidamente identificado y autorizado.
Los CAT advierten además de que, si no se adoptan controles suficientes o persisten estas prácticas, trasladarán los hechos y la documentación disponible a las autoridades competentes para que investiguen las posibles responsabilidades.
Asimismo, la patronal recomienda a los consumidores que comprueben que el vendedor es un CAT autorizado, que desconfíen de precios anormalmente bajos y contactar directamente con el desguace cuyos datos figuren en la oferta o factura para confirmar que la operación es auténtica.