El Seat 600 Six Hundred de primera generación.

El Seat 600 "Six Hundred" de primera generación. Istock

Motor

Seat, el emblema español que puede desaparecer tras 76 años de historia: del 600 que nos motorizó al éxito de Cupra

La marca nació en 1950 y cerró los 60 con un millón de coches fabricados.

Volkswagen controla el 99,99% de Seat desde 1990.

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Seat afronta el momento más delicado de sus 76 años de historia.

Los coches de esta marca, que ayudó a poner España sobre ruedas con el 600 y que durante décadas fue uno de los grandes emblemas industriales del país, podrían dejar de venderse después de 2030.

Volkswagen estudia qué hacer con la firma a partir de esa fecha. El grupo alemán tendrá que decidir si compensa invertir en nuevos modelos de Seat ante unas normas europeas de emisiones cada vez más exigentes y una industria que avanza hacia el coche eléctrico.

Sin embargo, no está en juego la continuidad de Seat S.A. ni su actividad industrial en España. Volkswagen mantiene su apuesta por la compañía y por Martorell (Barcelona). La incógnita está únicamente en la histórica marca Seat y en si seguirá habiendo coches con este nombre durante la próxima década.

Pero hablar de la posible desaparición de esta firma no es hablar de una marca cualquiera. Su nombre está ligado a buena parte de la historia reciente de España.

Sus coches acompañaron el crecimiento de la clase media, las primeras vacaciones familiares por carretera y la llegada del automóvil a millones de hogares.

Durante décadas, tener un Seat fue para muchas familias tener su primer coche. Primero fue el 600. Después llegaron el 127, el Panda, el Ibiza o el León. Modelos distintos para generaciones distintas, pero todos bajo un mismo nombre que terminó formando parte del paisaje cotidiano del país.

España sobre ruedas

La Sociedad Española de Automóviles de Turismo nació en 1950. Su creación contó con el impulso del Estado durante el franquismo y su primera fábrica abrió en la Zona Franca de Barcelona.

Pero el modelo que cambió para siempre su historia llegó siete años después. El Seat 600 comenzó a fabricarse en 1957 y fue uno de los grandes símbolos del desarrollismo español.

El pequeño vehículo permitió a miles de familias acceder por primera vez a un automóvil. Casi 800.000 unidades salieron de las líneas de producción entre 1957 y 1973. El modelo se convirtió en uno de los grandes símbolos de la motorización de la clase media española.

El 600 llenó las carreteras y cargó viajes, vacaciones y desplazamientos familiares.

Sin embargo, su importancia fue mucho más allá del motor. El 600 apareció en una España que empezaba a cambiar.

Crecía el consumo, avanzaba la clase media y tener un coche dejaba poco a poco de ser un lujo reservado a unos pocos.

Seat creció al mismo ritmo que el país. Cerró los años 60 con un millón de vehículos fabricados. Durante la década siguiente aumentó su capacidad industrial y comenzó a mirar fuera de España.

Después llegaron otros coches que también marcaron una época. El Panda apareció a principios de los años 80.

El Ibiza llegó en 1984 y terminó convertido en uno de los modelos más reconocibles de Seat. Años después se sumaría el León, otro de los grandes nombres de la compañía.

Adiós a la empresa pública

La década de los 80 abrió también una nueva etapa empresarial. Seat y Volkswagen firmaron sus primeros acuerdos de cooperación industrial y comercial en 1982.

Cuatro años después, el grupo alemán entró en su capital. Volkswagen adquirió el 51% en junio de 1986 y elevó su participación al 75% antes de terminar el año. En 1990 alcanzó el 99,99%.

Seat dejó atrás su etapa bajo control público y quedó integrada en uno de los mayores grupos automovilísticos del mundo.

El siguiente gran paso llegó en 1993 con la apertura de la fábrica de Martorell. La planta se convirtió en el corazón industrial de la compañía y reforzó su peso dentro de la industria española.

Y es que la entrada de Volkswagen cambió la empresa, pero no borró su identidad. Seat mantuvo durante décadas un nombre propio dentro del grupo alemán.

El Ibiza, el León o el Toledo siguieron llenando las carreteras y la marca continuó estrechamente ligada a España.

Ascenso de Cupra

Sin embargo, ahora ese equilibrio empieza a cambiar. El último gran giro en la historia de la compañía comenzó en 2018.

Cupra dejó de ser una denominación utilizada para las versiones deportivas de Seat y pasó a funcionar como una marca independiente.

Su crecimiento ha sido rápido. Cupra ha lanzado siete modelos en ocho años, ha superado el millón de vehículos entregados desde su lanzamiento y se ha convertido en la principal palanca de crecimiento y rentabilidad de Seat S.A.

Ese éxito ayuda a entender el escenario actual. Volkswagen quiere seguir haciendo crecer Cupra y reforzar su presencia internacional.

Al mismo tiempo, tendrá que decidir si compensa realizar las inversiones necesarias para mantener una gama propia de Seat durante la próxima década.

No obstante, según informa la compañía, la histórica marca todavía tiene recorrido por delante.

El Ibiza y el Arona recibirán versiones microhíbridas en 2027 y Seat seguirá presente al menos hasta el final de esta década. Lo que ocurra después sigue sin estar decidido.