Imagen de un coche híbrido enchufable en un punto de recarga.

Imagen de un coche híbrido enchufable en un punto de recarga. iStock

Motor

Bruselas prepara aranceles para los híbridos enchufables chinos tras convertirse en refugio frente a las tasas a los eléctricos

Esta tecnología suponía el 3% de las ventas de las marcas chinas en Europa antes de la entrada en vigor de los aranceles a los eléctricos y ahora copa el 32%.

Más información: Los híbridos enchufables, en la diana: su elevado consumo cuestiona su viabilidad como coches de bajas emisiones

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La Comisión Europea plantea un nuevo frente para las automovilísticas chinas en el Viejo Continente. Si en 2024 Bruselas impuso unos aranceles a las importaciones de vehículos eléctricos de origen chino, ahora baraja la idea de seguir el mismo camino con los híbridos enchufables (PHEV, por sus siglas en inglés).

Se trata de una medida de la que se escaparían muy pocas firmas, pues el despliegue de estos modelos ha sido constante desde que se impusieron derechos adicionales sobre los vehículos eléctricos. Según adelantó el diario alemán Handelsblatt, esta medida se llevará a cabo en cuanto la mayoría de los Estados miembros de la UE den su aprobación.

Y lo hace en un momento en el que las automovilísticas chinas elevan sus exportaciones hacia Europa debido a la contracción de su mercado doméstico. Pero dicha medida también se hace con el fin de atraer la producción local.

De esta manera, grupos automovilísticos como BYD, SAIC Motor -matriz de MG-, Geely -matriz de Volvo Cars- o Chery -matriz de Omoda, Jaecoo y socio estratégico de Ebro Motors Group EV- verán cargos adicionales en sus cuentas debido a estas nuevas tasas adicionales.

Lo cierto es que el Viejo Continente aplica, a su manera, políticas proteccionistas en un momento en el que destaca la sobrecapacidad europea y la intensa competencia de los fabricantes chinos.

Si bien EEUU tiene un arancel del 100% sobre los vehículos eléctricos chinos y China obliga a establecer joint ventures con fabricantes nacionales a la hora de operar en el país, Europa ha apostado por la aplicación de aranceles a la tecnología electrificada.

Una tecnología que ha sido la elegida para alcanzar la descarbonización del sector del automóvil y cuya cadena de valor está dominada íntegramente por China.

Alza de los PHEV

Lo cierto es que la adopción de los modelos híbridos enchufables está al alza. Una situación que se multiplica en el momento en el que se establecen los aranceles a las importaciones de los vehículos eléctricos fabricados en China por parte de la Comisión Europea, allá por octubre de 2024.

Antes de la entrada en vigor de los aranceles a los vehículos eléctricos por parte de Bruselas, los modelos PHEV acaparaban el 3% de las ventas de las automovilísticas chinas en Europa. En la actualidad, ese porcentaje se ha multiplicado por diez y se sitúa en el 32%, según datos de la consultora Dataforce.

La tecnología PHEV acaparó en el primer cuatrimestre del año el 10,1% de todas las ventas que se realizaron en Europa (casi dos puntos porcentuales más), con un total de 473.503 unidades matriculadas, un 29,2% más en la comparativa interanual, según datos de la patronal europea de fabricantes (Acea).

Pero, ¿en qué consiste la tecnología PHEV? Se trata de modelos que cuentan con un propulsor de combustión -generalmente de gasolina- y otro eléctrico que está asociado a una batería eléctrica que, en algunos casos, alcanzan y superan los 30 kWh de capacidad.

Problema para China

Hecha la ley, hecha la trampa. A la imposición de aranceles a las importaciones de vehículos eléctricos por parte de la Comisión Europea, China respondió con un despliegue masivo de modelos con tecnología híbrida enchufable.

Esto le permitía dos cosas. Por un lado, colocar en el mercado comunitario modelos mucho más competitivos que los de los fabricantes europeos; y, sobre todo, lograr unos márgenes más elevados a la hora de mejorar su rentabilidad, la cual está debilitada por la guerra de precios.

Todo ello denota la rapidez de adaptación que tienen los fabricantes chinos. Una rapidez que siguen ejecutando con el traslado de la producción a Europa, paso ineludible para salvar estos aranceles y que supone un cierto alivio a una industria automovilística europea en crisis.