Imagen de un mecánico desde su puesto de trabajo.

Imagen de un mecánico desde su puesto de trabajo. Istock

Motor

Los mecánicos coinciden: "Si arrancas con el aire acondicionado puesto, puedes romper el compresor"

Un simple descuido que a la larga puede llegar a costar hasta 1.400 euros.

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Arrancar el coche y comprobar que el aire acondicionado se quedó activado el día anterior es algo que a la mayoría de los conductores les ha ocurrido en alguna ocasión.

Sin embargo, lo que parece un despiste inofensivo es, en realidad, un hábito muy perjudicial para la vida útil del vehículo.

Por esta razón, mecánicos como los de los Talleres CHS, advierten con contundencia sobre este error. "Si arrancas con el aire acondicionado puesto, puedes romper el compresor", detalla.

Imagen del aire acondicionado de un coche.

Imagen del aire acondicionado de un coche. Istock

La explicación física es sencilla, al encender el motor con el aire encendido, toda la fuerza mecánica del coche irá dirigida de golpe al sistema de climatización.

Y por consecuencia, al ser el compresor del aire un componente mucho más débil que el motor, el fuerte impacto de energía puede acabar deteriorando e incluso quebrando la pieza.

A su vez, es importante recalcar que el proceso inverso es de igual importancia, se debe desactivar el aire acondicionado antes de apagar el motor para que el compresor no pueda sufrir un corte seco de energía.

El compresor, es el corazón que sostiene el sistema de refrigeración, es el encargado de comprimir el refrigerante y distribuirlo por todo el circuito para así asegurar una buena conducción, especialmente durante los meses de verano. El calor extremo en el habitáculo favorece el riesgo de distracciones al volante.

En condiciones óptimas, esta pieza suele tener una vida útil de entre 150.000 y 200.000 kilómetros, lo que en tiempo viene a ser entre 10 y 15 años aproximadamente, aunque los malos hábitos no ayudan a su longevidad.

Cuando comienza a tener fallos, no solo se nota que apenas enfría, también se pueden percibir ruidos extraños e incluso llegar a tener fugas de gas, por lo que habría que recargar el sistema y revisarlo con asiduidad.

A lo que se suma que, el motor tendrá que realizar un sobreesfuerzo, algo que se refleja en un aumento sobre el consumo de combustible.

Si se da el peor de los casos, una rotura, la reparación no es precisamente la más económica. Puede llegar a alcanzar los 1.400 euros aproximadamente, teniendo en cuenta la mano de obra y la posterior recarga de gas.

Para evitar este tipo de problemas la prevención con buenos hábitos y las revisiones son fundamentales. Encender el sistema en invierno una vez al mes alargará su vida, de ese modo se evita que las juntas se agrieten a consecuencia de la inactividad.