Protesta de IG Metall en Wolfsburgo el 21 de septiembre de 2026.

Protesta de IG Metall en Wolfsburgo el 21 de septiembre de 2026. IG Metall

Motor

Tensión en el automóvil alemán: los trabajadores elevan la presión contra Bruselas ante la reestructuración del sector

Piden aranceles contra los híbridos chinos y reducir los precios de la energía.

Las acciones de Volkswagen caen a mínimos de 2010.

Más información: China, electrificación y guerra comercial: el automóvil ajusta sus plantillas con casi 150.000 trabajadores menos hasta 2035

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La tensión que vive la industria automovilística alemana no deja de escalar. Los recortes de empleo anunciados tanto por los fabricantes automovilísticos como por los proveedores llevaron a los trabajadores a organizar una jornada de protesta en defensa de la industria automovilística.

El sindicato mayoritario alemán IG Metall pidió a Bruselas una mayor protección contra la competencia desleal de China, así como una política de subvenciones comunitaria más eficaz. Asimismo, reclamó al Gobierno alemán de Merz la continuidad del modelo de jubilación por bloques. Una jornada de protestas en la que se congregaron 175.000 trabajadores en 280 movilizaciones en todo el país.

El sindicato metalúrgico condenó los ataques de los empresarios alemanes contra los derechos laborales, como la propuesta de elevar la jornada laboral desde las 35 horas actuales hasta las 40, los convenios colectivos y la participación en la toma de decisiones, calificándolos de fundamentalmente erróneos, contraproducentes e injustos.

Si bien la protesta ha sido secundada en varios centros de producción, tanto de fabricantes como de proveedores, lo cierto es que la situación más delicada la sufre el Grupo Volkswagen.

Cabe recordar que el Grupo Volkswagen acometerá 100.000 recortes de empleo hasta 2030, de los que, por ahora, la mitad se llevarán a cabo en Alemania. Además, el consorcio automovilístico alemán contempla el cierre de cuatro fábricas en su mercado doméstico (Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm).

Daniela Cavallo, presidenta del Comité de Empresa del Grupo Volkswagen, criticó la insuficiencia de los marcos de política industrial a nivel alemán y europeo. A nivel europeo, Cavallo reconoció la necesidad de imponer "aranceles compensatorios contra los vehículos híbridos chinos", al tiempo que demandó una reducción en los precios de la energía en la industria.

Asimismo, la presidenta del Comité de Empresa del Grupo Volkswagen también aseguró que se necesita "una política de subvenciones a nivel de la UE que realmente merezca ese nombre".

En el ámbito local, Cavallo añadió que el fin del modelo de bloques en la jubilación gradual eliminaría la palanca más importante para los recortes de empleo socialmente responsable, no sólo en Volkswagen, sino en muchas otras empresas.

Christiane Benner, presidenta de IG Metall, también apuntó que durante años empresas como Volkswagen, BMW, Audi, Bosch, Mercedes y Porsche "prosperaron, al igual que sus trabajadores. Ahora, los directivos están llevando a la industria a la ruina y luego desapareciendo".

Las acciones de VW, en mínimos de 2010

La delicada situación que atraviesa el Grupo Volkswagen también se deja notar en el parqué. Las acciones de la compañía cerraron ayer en los 75,98 euros en la bolsa de Fráncfort, lo que supone un 2,01% menos frente a la sesión anterior y su nivel más bajo desde finales de junio de 2010.

Todo ello después de que el consorcio automovilístico alemán, el segundo mayor fabricante de vehículos a nivel mundial, lanzase la semana pasada un profit warning ante el deterioro del fondo de comercio de Porsche.

Ahora, el Grupo Volkswagen prevé cerrar el ejercicio 2026 con una rentabilidad del 1%, que contrasta con un margen de entre el 4% y el 5,5% que estimaba previamente. Asimismo, augura que los ingresos alcanzarán los 315.000 millones de euros, lo que supone un 2,1% menos en comparación con 2025.

Todo ello motivado por un mayor deterioro del mercado, especialmente en China, así como por un cambio acelerado en la demanda a favor de los vehículos eléctricos menos rentables. "Esto provocará que los resultados no alcancen las expectativas iniciales, sobre todo para las marcas Audi y Volkswagen Turismos", reconoció el grupo.

Cabe apuntar que en lo que va de año, los títulos de la compañía acumulan una caída del 28,7%, reflejo de la delicada situación que atraviesa el conglomerado automovilístico teutón.

Así las cosas, la paz social en la industria automovilística alemana se ve amenazada en un momento de profundos recortes ante el imparable avance de China, los aranceles de EEUU y el exceso de capacidad de producción en el Viejo Continente.