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Europa moviliza 200.000 millones de euros en inversiones para el ecosistema del vehículo eléctrico
El 54,4% de la inversión se destina a la cadena de suministro de baterías, en una región que ya abastece a uno de cada tres vehículos vendidos en el mercado.
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La electrificación avanza como tecnología estratégica para la industria del automóvil en Europa. Aunque lo hace a un menor ritmo de lo esperado, el Viejo Continente se encuentra en un momento decisivo en el que su sistema industrial pasa por momentos delicados debido a la intensa competencia china.
Varios grupos automotrices han revisado sus estrategias, lo que ha obligado a redimensionar la oferta, así como a cancelar inversiones multimillonarias en gigafactorías o a acometer importantes reducciones de plantilla.
Aun así, Europa lucha por convertir este nuevo sistema industrial en escalable y competitivo. La duda está en si se corre el riesgo de ver cómo la inversión se ralentiza, se fragmenta o se desplaza a otros territorios. Hasta la fecha, tiene comprometidos casi 200.000 millones de euros en inversiones del ecosistema eléctrico, según datos de New Automotive.
Dicho dispendio se dirige a reducir la dependencia de China. Un liderazgo que el gigante asiático posee en toda la cadena de valor del vehículo eléctrico.
Entre los compromisos de inversión que tiene Europa se incluyen 109.000 millones de euros en la cadena de suministro de las baterías, otros 60.000 millones de euros en la producción de vehículos eléctricos y entre 23.000 y 46.000 millones de euros en redes de carga pública.
Estas inversiones también han acarreado la creación de más de 150.000 puestos de trabajo.
La cadena de valor de suministro de las baterías abarca la minería, el refinado, materiales, gigafactorías y reciclaje. En la actualidad, Europa produce baterías para cerca de un tercio de los vehículos eléctricos vendidos en su mercado doméstico.
Modelo de inversión híbrido
Pero, ¿de dónde sale esta inversión? El mercado del vehículo eléctrico en Europa refleja un modelo industrial híbrido.
Por un lado, los actores europeos consolidados sustentan el despliegue en automoción, energía e infraestructuras.
De otra parte, los inversores internacionales, especialmente los asiáticos, tienen una fuerte presencia en todo lo relacionado con las baterías y cada vez más en los vehículos. Asimismo, la financiación pública desempeña un papel catalizador. Así, los fondos públicos destinados en Europa al desarrollo de gigafactorías alcanza los 10.000 millones de euros.
Varios fabricantes se han visto beneficiados de estas ayudas públicas. En España, el Grupo Volkswagen se benefició del Perte del Vehículo Eléctrico y Conectado para levantar la gigafactoría de Sagunto.
Pero también se vio beneficiada Stellantis para levantar de la mano del gigante chino CATL una gigafactoría de baterías en Figueruelas (Zaragoza).
La cadena de suministro de las baterías emplea en la actualidad a algo más de 62.274 personas. En caso de que todos los proyectos anunciados salgan adelante, se prevé que esta cree entre 202.000 y 312.000 puestos de trabajo hasta 2030.
Con todo, Europa se encuentra en un momento en el que tiene mucha inversión comprometida, lo que genera miedo entre los inversores a la hora de que la demanda no responda de una forma constante.