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Motor

La guerra de Irán, nuevo frente del automóvil: se dejarán de vender 500.000 vehículos en todo el mundo por el conflicto

Las automovilísticas afrontan un 2026 convulso y las petroleras tendrán 24.000 millones de beneficios extraordinarios por los conductores europeos.

Más información: La electrificación y los aranceles pasan factura al automóvil: todos los fabricantes reducen su rentabilidad en 2025

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La industria del automóvil, esa cadena industrial formada por grandes grupos automovilísticos y pequeñas pymes que forman parte de la industria auxiliar, siempre se ha caracterizado por verse expuesta a turbulencias económicas.

Si bien esto se ha producido desde que surgió el automóvil, lo cierto es que lo vivido en la última década dista mucho de alcanzar la tranquilidad. Dieselgate, pandemia, las consecuencias derivadas de ella, la transformación a la electrificación, la guerra de Ucrania y, ahora, la de Irán.

La guerra iniciada por EEUU e Israel en la República Islámica, lejos de desescalar, aumenta las incertidumbres sobre cuándo terminará. Ello ha provocado que las previsiones de venta de vehículos a nivel mundial se hayan recortado en las dos últimas semanas.

Para el presente ejercicio, las estimaciones de venta en todo el mundo se sitúan en los 92,4 millones de vehículos, lo que supone hasta 500.000 unidades menos en comparación con las previsiones precedentes.

Todo ello derivado de las revisiones a la baja en las entregas de vehículos en Oriente Próximo, así como una merma en las previsiones en otras regiones como Europa y Asia, debido al impacto del aumento de los precios de la energía.

Esta merma en las previsiones de venta contempla que "la actual crisis de precios de la energía se atenuará notablemente en los próximos meses, con precios del petróleo muy por debajo de los 100 dólares por barril en el segundo trimestre y un cierre de año cercano a los niveles previos a la crisis".

Ahora bien, es importante tener en cuenta que estas previsiones se realizaron antes de las últimas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump. En ellas, el magnate amenaza con “destruir por completo todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Jark” en caso de que no se reabra el estrecho de Ormuz.

Ante estas declaraciones, no parece descabellado pensar que las previsiones mundiales de ventas de vehículos se reduzcan aún más. Más si se tiene en cuenta que unos precios de la energía elevados durante un periodo prolongado, junto con un impacto negativo en la confianza del consumidor, afectarían severamente a las ventas de vehículos.

Por poner las cifras en contexto, al cierre de esta edición, los futuros del precio del barril de Brent, el de referencia en Europa, crecía un 0,20% en la jornada de ayer, hasta situarse en los 112,80 dólares. En lo que va de año, el coste del barril de Brent aumenta un 87,25%.

24.000 millones de beneficios

Todo ello impactará en la cuenta de resultados de los principales grupos automovilísticos. Unos consorcios los cuales cerraron el pasado ejercicio con una reducción generalizada de la rentabilidad debido a la imposición de aranceles por parte de la Administración Trump y a los cambios de estrategia de electrificación.

Sin embargo, sí hay un sector productivo que verá cómo se incrementan sus beneficios: las compañías petrolíferas.

Las grandes compañías petrolíferas obtendrán unos beneficios extraordinarios de 24.000 millones de euros gracias a los conductores europeos debido a las consecuencias derivadas de la guerra de Irán, según datos de Transport & Environment (T&E). Desde que estalló la guerra, el pasado 28 de febrero, las principales refinerías y distribuidores que operan en la UE se han embolsado 1.300 millones de euros en beneficios extraordinarios.

Una cifra que parecerá pequeña en comparación con los 45.000 millones de euros en ganancias extraordinarias que se embolsarán los productores de crudo y los países productores de petróleo. Desde el pasado 28 de febrero, estos países se han embolsado 2.700 millones de euros.

Una cifra que no es de extrañar si se tiene en cuenta que al cierre de 2024 -últimos datos disponibles- un 49,2% del parque automovilístico de la Unión Europea estaba formado por turismos de gasolina, lo que equivale a más de 125,9 millones de unidades, según datos de la patronal europea de fabricantes (Acea).

Pero es que el 38,4% del parque automovilístico europeo está propulsado por gasóleo, lo que equivale a más de 98,3 millones de turismos.

Ahora bien, en el caso de las furgonetas, el parque europeo superaba los 31 millones de unidades al cierre de 2024. De ellas, más de 28 millones de furgonetas europeas están propulsadas por gasóleo y más de 1,8 millones por gasolina.