Operarios en la fábrica de Volkswagen en Eslovaquia

Operarios en la fábrica de Volkswagen en Eslovaquia Jakub Kotian / Tasr / Dpa

Motor

La electrificación y los aranceles pasan factura al automóvil: todos los fabricantes reducen su rentabilidad en 2025

La situación más complicada la viven Nissan, Mazda y Stellantis, dado que no logran ganar dinero con su actividad principal.

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La industria del automóvil cerró en 2025 uno de los peores ejercicios en los últimos años. ¿El motivo? La electrificación, la cual sigue sin ser rentable debido a sus altos costes, así como los aranceles impuestos por la Administración Trump.

Prueba de ello es que los principales fabricantes automovilísticos vieron recortada su rentabilidad durante el año pasado. De esta manera, los 16 grupos automotrices lograron un margen medio del 4,4%, lo que equivale a 3,2 puntos porcentuales menos en comparación con 2024, según datos recopilados por EL ESPAÑOL-Invertia.

Si bien todos empeoraron sus márgenes, la situación es especialmente delicada para tres consorcios, dado que su actividad no es rentable. Es el caso de Nissan, Mazda y Stellantis. En los dos primeros casos, su ejercicio fiscal aún no ha concluido -lo hace este mes de marzo- pero en los nueve primeros meses del año ya registran resultados negativos.

Nissan no pasa por su mejor momento. La firma nipona se encuentra sumida en un proceso de reestructuración de sus operaciones tras cerrar el ejercicio fiscal 2024 con unas pérdidas de más de 4.000 millones de euros.

Ese año, logró una rentabilidad del 0,7%. Pero al cierre de los tres primeros trimestres Nissan tenía unos márgenes negativos del 10,1%. Todo ello derivado de un proceso que implica el despido de 20.000 trabajadores y el cierre de siete plantas.

Con todo, Iván Espinosa, consejero delegado de la compañía, explicó que "aunque el año fiscal 2025 refleje una pérdida neta sustancial, impulsada principalmente por cargos contables no monetarios, estas medidas son necesarias para fortalecer nuestro desempeño operativo a largo plazo".

La situación de Mazda se explica por la imposición de aranceles por parte de la Administración Trump. Unas tasas adicionales que a lo largo de 2025 se situaron en el 27,5% para luego rebajarse al 15%.

Estos aranceles tuvieron un impacto de 119.200 millones de yenes (unos 650 millones de euros al cambio actual). Ello provocó que la rentabilidad de la firma nipona se situase en el -0,7%, cifra que contrasta con el 4% logrado en el mismo periodo del ejercicio fiscal anterior.

Stellantis, por su parte, se ha visto obligada a revisar su estrategia de electrificación, lo que le provocó registrar sus primeras pérdidas como grupo desde su nacimiento en 2021. De hecho, se trata de unas pérdidas históricas en la industria automovilística.

El consorcio francoitaloamericano reconoció que sobrestimó el ritmo de la transición energética, lo que le llevó a reconsiderar la estrategia. Ello provocó unos cargos de hasta 25.400 millones de euros.

Así las cosas, el margen del grupo surgido de la fusión de PSA y FCA, matrices de Peugeot, Citroën y Fiat, respectivamente, se situó en el -0,5% en 2025. Un dato que contrasta con el 5,5% logrado el año anterior.

Tesla lidera en EEUU

Entre los fabricantes norteamericanos, Tesla fue la que salió mejor parada. Pese a que las ventas cayeron por segundo año consecutivo, que en 2025 tuvo su primer descenso en la facturación en más de una década y que recortó el beneficio un 46%, la firma capitaneada por Elon Musk tuvo un margen del 15,4%, un punto menos que el año anterior.

General Motors le siguió. El grupo con sede en Detroit logró situar su rentabilidad en el 6,9%, hasta 1,1 puntos porcentuales menos en comparación con 2024.

Ford, por su parte, redujo aún más sus márgenes hasta situarlo en el 3,6%, hasta 1,9 puntos porcentuales menos frente al ejercicio anterior. El grupo también se vio obligado a revisar su estrategia de electrificación.

El viraje en la producción de modelos eléctricos a híbridos y de gasolina le supuso unas pérdidas de 8.162 millones de dólares (algo más de 7.000 millones de euros al cambio actual).

Ferrari no entiende de crisis

Si hay una enseña que no entiende de crisis esa es Ferrari. La firma del Cavallino Rampante se mantiene como la más rentable de la industria.

Tanto que logró incrementar su rentabilidad en medio punto, hasta situarla en el 38,8%. Y lo hizo tras recortar las ventas un 0,8% hasta los 13.640 vehículos comercializados en todo el mundo.

Situación que contrasta con la que atraviesan enseñas como Bentley, Lamborghini o Aston Martin. Mientras que Bentley recortará 275 puestos de trabajo en Reino Unido, lo que equivale al 6% de su fuerza laboral. Todo ello tras haber recortado su margen en 5,8 puntos porcentuales, hasta situarlo en el 8,3%.

Lamborghini también sufrió un recorte en sus márgenes de tres puntos porcentuales, quedándose en el 24%. De hecho, la compañía acaba de suspender el plan de lanzar al mercado su primer modelo eléctrico que estaba previsto para 2028.

En su lugar, el consorcio del 'toro' lanzará un modelo híbrido enchufable, lo que permitirá contar con una gama completamente electrificada de cara a 2030, compuesta por el Urus, el Temerario y el Revuelto.

Aston Martin tampoco escapa a los recortes de empleo. La firma británica despedirá al 20% de su plantilla tras acumular seis años consecutivos en pérdidas, lo que supone la salida de 600 trabajadores.

Cabe apuntar que la rentabilidad de Aston Martin el año pasado se situó en el -15%, lo que supuso diez puntos porcentuales más en comparación con el ejercicio anterior.

De esta situación tampoco se escapa el Grupo Volkswagen. El segundo mayor fabricante y vendedor de vehículos a nivel mundial despedirá a 50.000 trabajadores en Alemania hasta 2030. Una cifra que supone un incremento de 15.000 trabajadores tras el acuerdo alcanzado con los sindicatos a finales de 2024.

El gigante alemán del automóvil redujo su beneficio un 37,7%, la facturación un 0,8%, las matriculaciones un 0,5% y el margen se resintió en 3,1 puntos porcentuales frente a 2024, hasta situarse en el 2,8%. Además, los aranceles de EEUU le costaron 2.900 millones de euros.

La caída de la demanda fue una máxima durante el pasado año. Aunque, como se puede comprobar, las revisiones estratégicas y la imposición de aranceles también tuvieron su parte de culpa.