Un husky siberiano jugando en una plaza de Madrid.

Un husky siberiano jugando en una plaza de Madrid. Cristina Villarino

Mascotario

Bellanila Andrea, abogada: "Los perros y los gatos son seres sintientes; también necesitan una pensión alimenticia"

México da una lección a España: el perro que recibe una pensión alimenticia de 35 euros tras el divorcio de sus dueños

Más información: Separaciones y mascotas: quién se queda con el perro (o gato) tras la ruptura

Publicada

En el papel, las leyes civiles han considerado históricamente a las mascotas como simples bienes muebles, objetos dividibles en una liquidación patrimonial al igual que un automóvil o un juego de comedor.

Sin embargo, en la vida real, el vínculo entre los seres humanos y sus animales de compañía ha dejado de ser patrimonial para convertirse en un lazo afectivo y de dependencia vital.

Esa brecha entre la norma escrita y la realidad social encontró su punto de quiebre en el caso de Lucas, un husky siberiano que se convirtió en el protagonista involuntario de una batalla legal de diez meses en México.

La ruptura y el abandono de responsabilidades

Tras la separación de sus dueños, el cuidado de Lucas quedó en manos de su cuidadora. Su exesposo decidió desligarse por completo de la manutención de la mascota, negándose a colaborar con la compra de alimento, vacunas y atención médica.

Ante esta situación, la abogada Bellanila Andrea Hernández Reyes asumió la defensa del caso de forma pro bono. El objetivo no era únicamente resolver la disputa de una pareja, sino sentar un precedente sobre los deberes jurídicos que implica la adopción responsable en el marco de una relación sentimental.

"Los perros y los gatos son seres sintientes; también merecen y necesitan una pensión alimenticia", sostuvo la defensora durante el proceso.

De objeto a "ser sintiente"

Para lograr que una jueza fijara una cuota de manutención, la defensa articuló dos argumentos clave que hoy marcan un hito en el derecho de familia.

La doctrina jurídica avanzó apoyándose en los reconocimientos constitucionales que establecen que los animales no son cosas, sino seres capaces de experimentar sufrimiento, estrés y afecto.

Este es un concepto legal emergente que reconoce que la estructura familiar contemporánea puede incluir miembros no humanos cuyo sustento depende de las decisiones del núcleo del hogar.

La jueza a cargo del caso dictaminó una serie de medidas provisionales orientadas a garantizar la calidad de vida del husky. Se estableció un pago provisional de 700 pesos mexicanos (aproximadamente el 3% del salario base del demandado) para cubrir la alimentación diaria de Lucas.

Los gastos veterinarios serán repartidos al 50%. Ambos dueños deberán asumir por partes iguales cualquier imprevisto médico, vacunas o tratamientos especializados.

Sin embargo, la responsabilidad del resguardo y cuidado diario permaneció con la dueña del canino.

Un precedente para el futuro

La importancia del caso Lucas trasciende el monto económico fijado. Su resolución abre la puerta para que en futuros procesos de separación o divorcio en México se regulen de forma sistemática temas que antes quedaban en un vacío legal:

  • Regímenes de custodia y visitas para mascotas tras la separación.
  • Protección contra la vulnerabilidad financiera del cónyuge que se queda a cargo del animal.
  • Cese del abandono indirecto, impidiendo que los compromisos asumidos al adoptar se extingan al romperse la relación de pareja.

El fallo en favor de Lucas representa un paso decisivo hacia la modernización de las leyes familiares, demostrando que la responsabilidad hacia los animales de compañía no es una opción moral, sino una obligación legal.