Gisela Pulido y su perro Fly.

Gisela Pulido y su perro Fly. Nulo

Con la colaboración de:

Mascotario

Gisela Pulido, campeona mundial española de kitesurf: "Es un ritmo de vida acelerado y los animales te exigen parar"

Fly es el border collie de 9 años que da paz a la campeona y que fue su gran apoyo en la campaña olímpica.

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Gisela Pulido, la diez veces campeona mundial española de kitesurf, desfila sobre el agua junto a su border collie de 9 años, Fly. "Se ha hecho un poco a mí porque ambos somos muy deportistas", cuenta en una entrevista con Mascotario.

"Aunque sea muy activo por la mañana y tenga muchísima energía, por la tarde noche le gusta estar a su rollo, tranquilo y descansando en casa". Esta complicidad los ha llevado a unirse a Nulo Pet Food como los primeros embajadores de la marca en España, en el marco de su campaña global Fuel Incredible.

Su conexión se remonta a siete años atrás, cuando Gisela lo adoptó con dos años de edad; desde entonces, no puede imaginar su vida sin él: "No puedo vivir sin él. Somos inseparables".

Un aprendizaje mutuo y sin fronteras

Al ser su primer perro, la atleta tuvo que acostumbrarse a vivir con un animal. Pasar de estar sola en casa a tener a alguien que te mira todo el rato y te sigue como una sombra fue un gran cambio, pero también una transición muy bonita. "Aprendimos juntos y enseguida lo sentí como parte de la familia".

Hoy en día, si viaja, siempre intenta que Fly vaya con ella. Si no es posible, reduce sus viajes al mínimo para pasar el mayor tiempo juntos en Tarifa. Gisela tiene un estilo de vida que les permite disfrutar de la playa, el aire libre y el deporte. A Fly le fascina estar al sol, bañarse, dar saltos y tirarse al agua.

"Venía de una familia que no podía dedicarle tiempo y lo dio en adopción con dos años, así que creo que le he cambiado la vida y que es muy feliz", explica. Desde entonces, en sus vidas suena Who you share it with de Layup como música de fondo.

"Me da mucha paz en las competiciones", confiesa Pulido. "Para mí no es una mascota, es una relación de amigos, algo mucho más profundo". De hecho, está dispuesta a cambiar su logística diaria por él.

Durante la preparación para los Juegos Olímpicos, estuvo viviendo en Barcelona con su abuelo. Aunque los entrenamientos se realizaban en Marsella, estar en Barcelona era la única forma de poder viajar con Fly en coche (un trayecto de unas cuatro horas y media).

Rutinas, mimos y el paso del tiempo

Su día a día se construye a base de gestos y momentos clave. Por la mañana, lo primero que hace Gisela es prepararse un café y luego salen a pasear. "Él ya me espera directamente en la puerta".

Por la tarde, después de la ducha al volver de entrenar, Fly sabe que van a ver el atardecer juntos: "Me espera en la habitación mientras me cambio y bajamos".

Gisela Pulido y su perro Fly.

Gisela Pulido y su perro Fly. Nulo Pet Food

Sin embargo, debido a la edad de Fly, Gisela ha empezado a tomar más precauciones. Los border collie suelen sufrir de las caderas y las articulaciones, y ya nota que se va haciendo mayor. "Ahora dosifico los juegos en la playa y hacemos paseos más largos, pero el momento del atardecer es sagrado para los dos".

Como buen border collie, Fly tiene una pequeña obsesión: la propia Gisela. La observa, la persigue a todos lados y, en la calle, está continuamente pendiente de ella para cuidarla.

"Si estamos sentados en un restaurante, se pone en modo guardián ante cualquiera que se acerque. Me encanta esa forma de protegerme". Pulido confiesa que a Fly le encantan los mimos y que le acaricien la barriga, aunque tiene su punto cascarrabias: no soporta que le toquen con los pies.

El motor de su bienestar

Compartir su vida con Fly también ha sido un espejo para la regatista. "Me ha enseñado a querer, a quererme a mí misma y a dedicarme tiempo. En el deporte de élite llevamos un ritmo de vida muy acelerado, y los animales te exigen parar, salir a pasear y hacer las cosas con más calma".

Tras siete años compartiendo cada momento, Gisela ha aprendido a leer las necesidades de su compañero de forma casi intuitiva. "Cuando empiezas a estar realmente presente con ellos, te das cuenta de todo: cómo se mueven, qué necesitan... Por eso la nutrición se convirtió en algo fundamental para mí".

Como deportista, sabe mejor que nadie que lo que metes en el cuerpo marca la diferencia, y para Fly es exactamente lo mismo.

Un apoyo en los momentos más duros

No es solo una cuestión de cuidar la salud de Fly, sino de proteger un vínculo que ha sido un salvavidas. Fly estuvo a su lado durante la exigente campaña olímpica, uno de los periodos más duros para la atleta.

"Gestionar la ganancia de peso que me exigía la disciplina para poder competir en las Olimpiadas fue muy difícil psicológicamente, y él siempre estuvo a mi lado. Fue mi gran apoyo".

"Desde que llegó, yo soy una persona totalmente diferente, mucho más respetuosa, amable y cariñosa", afirma la campeona. "He aprendido a querer de una forma más incondicional, tal y como ellos te quieren a ti".

Para Gisela, Fly la supera en todo. Lo define como un alma bonita, honesta, sincera y con una paciencia increíble de la que intenta aprender a diario. "Si fuera una persona —que a veces siento que lo es, solo le falta hablar— sería alguien increíble".

Por todo esto, no tiene dudas de cómo será su legado: lo recordará siempre como un perro feliz, alegre y divertido que le cambió la vida. "Ojalá nos encontremos en otra vida".