Un tigre en un circo.

Un tigre en un circo.

Mascotario

Rusia impone la ley: los dueños de un circo podrían pagar con hasta 2 años de cárcel la fuga de un tigre

En la región de Rostov del Don, durante un espectáculo un tigre saltó hacia el público y se paseó entre los asientos. El director se encuentra ahora bajo el escrutinio.

Más información: Un circo en Alemania ya sustituye a los animales con hologramas 3D: 11 proyectores láser y elefantes virtuales

Angelica Rimini
Publicada

Durante el acto principal del espectáculo circense "Atracción de Depredadores", en el que participaban tres tigres y una leona, la red de seguridad que rodeaba el área de actuación cedió o colapsó parcialmente.

Uno de los tigres aprovechó la apertura para saltar por encima de la barrera y entrar directamente en la zona donde se encontraba el público. Todos entraron en pánico.

Mientras el tigre merodeaba por los pasillos de los asientos, los organizadores pidieron calma a través de los altavoces, advirtiendo que los movimientos bruscos podrían asustar más al animal y empeorar la situación.

Los entrenadores actuaron rápidamente para guiar al tigre hacia la parte trasera de las gradas, logrando finalmente meterlo en un contenedor de transporte seguro. Aunque no se generaron heridos, este hecho todavía responde a las lógicas de maltrato que someten a los animales por el disfrute de los turistas.

El Artículo 238

El reciente pánico vivido en el Circo de la Dinastía Dovgalyuk no solo ha dejado imágenes virales de un tigre saltando hacia las gradas; ha activado uno de los mecanismos más severos del Código Penal ruso en materia de consumo y espectáculos: el Artículo 238.

Mientras que el debate público se centra en el bienestar animal, la fiscalía rusa ha puesto la mira en un concepto mucho más pragmático y punitivo: la seguridad del ciudadano como consumidor.

El Comité de Investigación de Rusia ha abierto una causa penal por la "prestación de servicios que no cumplen con los requisitos de seguridad". Si se determina negligencia, los responsables podrían enfrentarse a multas o incluso penas de prisión de hasta 2 años.

El Artículo 238 de la Federación Rusa regula la "Producción, almacenamiento, transporte o venta de bienes y servicios que no cumplen con los requisitos de seguridad".

En el contexto de un circo, esto significa que el espectáculo no es visto solo como una tradición artística, sino como un servicio comercial sujeto a estrictas normas técnicas.

Proteger a los animales

El director Nikolai Dovgaluk se encuentra ahora bajo el escrutinio de si las redes y barreras utilizadas contaban con las certificaciones técnicas vigentes. Sin embargo, este artículo no protege al animal.

A diferencia de muchos países de Europa o América Latina que han prohibido los animales en los circos, la legislación rusa sigue permitiendo su uso, aunque ha introducido regulaciones más estrictas en los últimos años.

Los animales siguen explotados para el disfrute de las personas, viviendo en condiciones insalubres y lejos de su naturaleza.