Una chica con un perro.
Los educadores españoles coinciden: los perros pueden tener una persona favorita y no siempre es quien les da de comer
Aunque la comida es un motivador potente, para un perro la supervivencia no solo depende de las calorías, sino de la seguridad percibida.
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En un nuevo vídeo de Instagram, Paola, etóloga especializada en comportamiento canino, arroja una luz necesaria sobre la complejidad de las relaciones que establecemos con nuestros compañeros de cuatro patas.
Al plantearse si un perro puede tener una persona favorita, su respuesta es una afirmación contundente que rompe con el mito de que el afecto canino se compra únicamente a través del estómago.
"Sí, tu perro puede tener persona favorita. Y no, no siempre es quien le da de comer", afirma la experta, situando el vínculo en una dimensión emocional mucho más profunda que la simple satisfacción de necesidades físicas.
Como bebés humanos
Para entender este fenómeno, Paola explica que los perros son animales que forman vínculos de apego, igual que los bebés humanos. Esta capacidad biológica implica que el animal busca identificar a una figura de referencia que se convierta en su base segura.
En esta elección intervienen factores fundamentales como quién pasa más tiempo con él, quién regula sus emociones, quién le da seguridad y quién respeta sus señales.
Según sus palabras, los perros "buscan a quien les dé seguridad, calma y regulación emocional", priorizando a aquel humano que sabe leer correctamente su lenguaje y responder a sus necesidades psicológicas.
Es importante destacar que este vínculo preferencial no es un sentimiento excluyente ni negativo para el resto de la familia. La experta aclara que esto no significa que el perro no quiera a los demás, ya que el animal puede tener una figura principal de apego y vínculos secundarios sanos con otras personas.
Interacciones diversas
En este sentido, el desarrollo de un apego especial hacia alguien no excluye que pueda sentir afecto hacia otros integrantes del grupo social, permitiendo una convivencia equilibrada y rica en interacciones diversas.
Sin embargo, Paola introduce una advertencia crucial para aquellos propietarios que confunden la dependencia con el amor. Si un perro solo tolera a una persona y muestra estrés con el resto, no es "celoso", puede estar inseguro.
En estos casos, la etóloga señala que ya hablamos de regulación emocional y subraya que lo más importante es que el animal se pueda sentir seguro con su entorno completo.
Un vínculo sano es aquel que permite al perro explorar el mundo con confianza, sabiendo que tiene un referente al que acudir, pero sin que su bienestar dependa exclusivamente de la presencia física de un solo individuo.