Una chica con un gato.

Una chica con un gato. Istock

Mascotario

La Unión Europea marca las normas: garantiza que los ingredientes del pienso de tu gato son verdaderos y de calidad

Carlos Gutiérrez desmiente que el pienso seco de nuestros gatos es veneno, ya que sólo puede considerarse ultraprocesado cuando incluye aditivos.

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Angelica Rimini
Publicada

En los últimos años, ha crecido la preocupación por el consumo de productos ultraprocesados, y ese temor se ha extendido también al mundo de las mascotas. Cada vez más dueños cuestionan la calidad de los piensos comerciales y se preguntan si son realmente saludables.

Según el veterinario Carlos Gutiérrez, se ha popularizado la idea infundada de que "el pienso seco de nuestros gatos es veneno" y de que este tipo de alimentación causa directamente enfermedades como el cáncer o la diabetes.

Sin embargo, procesado no siempre es sinónimo de "basura". El veterinario aclara que todo alimento seco es, por definición, procesado, ya que sus ingredientes se mezclan, se cocinan a altas temperaturas y se deshidratan. Eso no implica que todos sean perjudiciales.

Como ejemplo, compara con la alimentación humana: unas legumbres en conserva son procesadas, pero igualmente saludables. Del mismo modo, un pienso felino sólo puede considerarse ultraprocesado cuando incluye colorantes, saborizantes o aditivos innecesarios.

Si, por el contrario, se elabora con ingredientes reconocibles, carne, cereales o legumbres, simplemente cocinados y deshidratados, no hay motivo para considerarlo "veneno".

Aprender a leer las etiquetas

Ante la desconfianza de algunos consumidores, que creen que los fabricantes "esconden pelos, plumas o picos de pollo" en la comida, el veterinario recuerda que existen normativas estrictas, como las de la Unión Europea, que garantizan la veracidad de lo declarado en la etiqueta.

Su principal recomendación es elegir productos con información clara, priorizando términos como carne fresca o carne deshidratada, que indican el uso de músculo animal.

En cambio, las expresiones ambiguas como carnes y subproductos animales suelen referirse a partes menos nutritivas sometidas a procesos industriales adicionales.

Los riesgos de las dietas caseras

El experto no rechaza las dietas caseras, pero advierte que su correcta formulación requiere acompañamiento profesional. Las necesidades nutricionales de un gato varían en función de su edad, estado reproductivo o nivel de actividad, y exigen proporciones muy precisas de proteínas, grasas, minerales y nutrientes esenciales como la taurina.

Alimentar al gato con sobras o recetas improvisadas puede ser peligroso: "Si le das tus lentejas del almuerzo, no piensas que están cocinadas con demasiado aceite o sal para su organismo", comenta el veterinario.

Además, los cambios cotidianos en los ingredientes pueden generar desequilibrios nutricionales a largo plazo. También menciona los riesgos de las dietas crudas o tipo BARF: al no estar cocinadas y contener mucha agua, favorecen la proliferación de bacterias dañinas.

A esto se suma que los gatos suelen comer pequeñas cantidades varias veces al día, lo que dificulta mantener el alimento fresco y hace inviable el uso de comederos automáticos.

Un pienso seco de calidad

La recomendación del veterinario de optar por alimentos secos de alta gama no responde a intereses comerciales, sino a criterios prácticos y científicos.

Los piensos de buena calidad están formulados para ofrecer todos los nutrientes esenciales que el gato necesita. Además, presentan ventajas significativas: se conservan fácilmente, son seguros, estables y permiten mantener una dieta equilibrada con un coste y esfuerzo razonables.

Para cerrar, el veterinario hace un llamado a reducir los extremismos: "En internet somos muy dados a dividirnos, a pensar que solo una forma es la correcta". Invita a los dueños a evitar los juicios y la superioridad moral hacia quienes optan por dietas comerciales.

Lo importante no es seguir modas ni discursos alarmistas, sino garantizar que los gatos estén bien nutridos y consultar a profesionales antes de hacer cambios drásticos en su alimentación.