Un perro.
Toni Fernández, abogado: "Más del 20% de los perros mayores de 1 año presenta algún grado de esta enfermedad"
En perros, la osteoartritis es una enfermedad articular degenerativa que provoca dolor crónico y hace que moverse les resulte cada vez más difícil.
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Como nosotros, también los perros cuando empiezan a hacerse mayores, muestran signos de envejecimiento claro: los pelos se vuelven blancos, la andadura más rígida y menos flexible y las escaleras más complejas.
Sin embargo, muchas veces cuando un perro duda antes de saltar al sofá o ya no corre detrás de la pelota, no se trata solo de "hacerse mayor". Puede ser un dolor articular que pasa desapercibido en casa.
La osteoartritis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones en la que el cartílago que recubre los extremos de los huesos se va deteriorando de forma progresiva. Ese desgaste provoca dolor, inflamación, rigidez y pérdida de movilidad, porque los huesos empiezan a rozar más entre sí y la articulación deja de moverse con normalidad.
"Muchos propietarios normalizan que su perro 'se mueva menos' o le cueste levantarse por las mañanas achacándolo simplemente a la edad, cuando en realidad es una señal de dolor articular que podemos aliviar", explica Toni Fernández, fundador y CEO de Ortocanis.
Cambios de comportamiento
Pocas veces pensamos en la importancia de su salud articular hasta que comienzan a aparecer las primeras señales de molestia: un leve cojear, la indecisión antes de subir al sofá o la pérdida de entusiasmo por ir detrás de la pelota. Estos pequeños cambios de comportamiento, a menudo interpretados como simples signos del envejecimiento, pueden esconder un problema más serio.
Según datos de IM Veterinaria, más del 20% de los perros mayores de un año presenta algún grado de esta enfermedad degenerativa que afecta a las articulaciones.
La incidencia es especialmente alta en razas grandes, perros con gran nivel de actividad física y aquellos con predisposición genética a patologías como la displasia de cadera o de codo.
En España, donde la población canina supera los 6,7 millones de perros, se estima que alrededor de 1,6 millones conviven actualmente con osteoartritis, lo que equivale a cerca del 25% del total.
Los signos habituales
A pesar de estos datos, la osteoartritis sigue siendo una enfermedad subdiagnosticada. Muchas familias desconocen que los signos de rigidez o lentitud no son siempre consecuencia natural de la edad, sino síntomas claros de dolor articular que pueden prevenirse y tratarse con la supervisión de un veterinario.
Los síntomas más habituales son: cojera (a veces leve o intermitente), rigidez al levantarse después de descansar, dificultad para subir escaleras o saltar al sofá, y movimientos más lentos o "perezosos" en paseos y juegos.
Muchos perros también muestran menos ganas de jugar, cambios de humor, irritabilidad o se quejan cuando les tocas ciertas zonas, porque esas articulaciones les duelen. Ante cualquier cambio así, lo recomendable es acudir al veterinario.
El tratamiento de la osteoartritis en perros no se basa en una sola cosa, sino en un conjunto de medidas que buscan aliviar el dolor, mejorar la movilidad y frenar, en lo posible, la progresión de la enfermedad.