Une mujer con un perro en brazos en el metro.

Une mujer con un perro en brazos en el metro. Istock

Mascotario

Es oficial: la Ley de Bienestar Animal permite la entrada de forma habitual a perros y gatos en el metro

Puedes subir al metro con tu perro, pero con condiciones muy claras que cambian según la ciudad y el tipo de metro.

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Sí puedes subir al metro con tu perro en muchas ciudades, pero siempre con condiciones que dependen de la normativa de cada red de transporte. En España no existe una regla única para todo el país.

Cada empresa de metro establece sus propias normas sobre acceso de animales de compañía, de modo que lo primero siempre es consultar el reglamento concreto del metro que vayas a usar. Normalmente esa información aparece en la web oficial, en el apartado de condiciones de viaje o acceso con mascotas.

En las grandes ciudades donde se permite el acceso de perros al metro, lo habitual es que se exijan varios requisitos al mismo tiempo. Suelen limitar el número de perros por persona y exigir que el animal esté debidamente identificado, que vaya controlado y que no interfiera en la comodidad ni en la seguridad del resto de pasajeros.

Bozal y correa corta

Es frecuente que pidan bozal, una correa corta (no extensible) y que el perro se sitúe en zonas concretas del tren, como el último vagón o áreas menos transitadas, además de prohibir que ocupe asientos.

En el caso de perros pequeños, muchas redes permiten que viajen dentro de un transportín cerrado, lo que suaviza algunas exigencias, puesto que el animal no tiene contacto directo con el interior del vagón.

Otra cuestión importante son los horarios. Incluso en ciudades donde el metro admite perros, a menudo se restringe el acceso durante las horas punta de mayor afluencia, como primera hora de la mañana y última de la tarde, para evitar aglomeraciones y situaciones de estrés tanto para los animales como para las personas.

Límites de tamaño o peso

Fuera de esas franjas, y especialmente los fines de semana y festivos, el acceso suele ser más flexible. En algunos casos también se establecen límites de tamaño o peso.

Solo los perros pequeños pueden viajar en determinadas condiciones, mientras que los perros grandes necesitan ajustarse a reglas más estrictas o incluso pueden no estar admitidos si la normativa es más restrictiva.

Además de lo que dicen las normas, hay aspectos prácticos que conviene tener en cuenta. Es recomendable acostumbrar al perro al entorno del metro de forma progresiva, empezando por visitas cortas a la estación, trayectos breves y evitando aglomeraciones aunque la norma lo permita.

Llevar siempre la documentación básica del animal, mantener una actitud calmada y situarse en zonas amplias del vagón ayuda a que el viaje sea menos estresante. Al final, la clave es entender que el metro es un entorno ruidoso y lleno de estímulos, y que tu perro depende de ti para sentirse seguro y no molestar a los demás.