Un perro en la playa.

Un perro en la playa. istock

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También ellos se merecen disfrutar: la noche de San Juan se transforma en un paseo en el mar junto a tu perro

Todo lo que necesitas saber sobre normativas, kit playero y seguridad para vivir la noche más mágica del año junto a tu mejor amigo, sin sobresaltos.

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Angelica Rimini
Publicada

Llega el 23 de junio y con él, la noche más mágica del año: San Juan. Las playas se llenan de hogueras, deseos, amigos y, cómo no, ¡nuestros fieles compañeros de cuatro patas!

Para ellos, la arena y el mar pueden ser el paraíso terrenal, pero un día de playa masivo en una fecha tan señalada requiere un mínimo de organización.

Si estás pensando en llevarte a tu peludo a celebrar el solsticio de verano junto a las olas, toma nota de estos consejos para que la experiencia sea un éxito rotundo.

¿A qué playa podemos ir?

Antes de meter la toalla y el comedero en la mochila, haz los deberes. Durante la noche de San Juan, la normativa de las playas puede cambiar radicalmente según el municipio.

Las playas caninas oficiales son tu apuesta más segura. En España cada vez hay más playas habilitadas para perros durante todo el año. Pero, algunos ayuntamientos que permiten perros en horario nocturno el resto del año, prohíben su acceso la noche de San Juan debido a las aglomeraciones y las hogueras.

Revisa la web del ayuntamiento local el mismo día para evitar sorpresas desagradables en forma de sanción económica.

El "kit playero" perruno

Tu perro no necesita bronceador, pero sí unos cuantos imprescindibles para no pasar un mal rato.

La deshidratación y los golpes de calor son el enemigo número uno. Lleva agua en un termo para que se mantenga fría y recuerda que tu perro necesita sombra constante. No asumas que compartirá la tuya; a veces ellos necesitan su propio espacio fresco.

Las toallas extra son una herramienta útil para quitarle la arena húmeda antes de volver al coche o para que descanse sin quemarse con la arena caliente. Y como premios puedes llevarle trozos de sandía (sin pepitas) o snacks congelados, que son ideales para ese día.

Los "peligros" de San Juan

La noche de San Juan no es una noche cualquiera en la playa. Durante todo el día, habrá petardos y fuegos artificiales.

Si tu perro sufre con los ruidos fuertes, San Juan no es el día para ir a la playa. El eco de los petardos en la costa puede aterrorizarlos, provocando huidas o ataques de ansiedad.

Si es el caso de tu compañero, es mejor optar por un plan rural o quedarse en casa con música relajante. Además, las playas de San Juan se llenan de restos de madera, clavos, cristales de botellas rotas y comida tirada.

Lleva a tu perro siempre atado o bajo control visual estricto si te mueves por zonas de fiesta. Aunque parezca que una hoguera está apagada, la arena de debajo puede mantener el calor durante horas y quemar sus almohadillas.

El agua del mar

Bañarse de noche puede ser divertido, pero la visibilidad disminuye. No dejes que se meta en el mar si hay mucho oleaje o corrientes, y llévate una luz LED para el collar para tenerlo localizado en todo momento.

El día no termina cuando sales de la arena. Para evitar visitas al veterinario, cumple siempre con dos pasos fundamentales.

El salitre y la arena pueden irritar gravemente su piel y provocar dermatitis. Un buen enjuague en las duchas de la playa (si están permitidas) o en la bañera de casa es obligatorio.

Y por último, presta especial atención a sus oídos. La combinación de agua y calor es el caldo de cultivo perfecto para las otitis.

El sentido común es tu mejor aliado. Disfrutar de San Juan con tu perro es una experiencia preciosa, siempre y cuando priorices su bienestar y seguridad por encima de la fiesta. ¡A disfrutar del verano!