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Los veterinarios coinciden: dar al gato solo alimento húmedo arruina sus dientes y los enferma
El experto señala que añadir agua al pienso beneficia la salud renal, aunque advierte sobre posibles problemas de higiene dental si se hace en exceso.
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Muchos dueños de gatos se enfrentan a un dilema diario: asegurar que sus felinos se mantengan bien hidratados sin que el presupuesto en latas o sobres de comida húmeda se dispare.
Una solución económica que muchos aplican es, simplemente, echar un poco de agua en el cuenco de pienso de su mascota. Pero, ¿es esta una práctica realmente recomendable?
A través de un vídeo de YouTube, el veterinario clínico Carlos Gutiérrez, analiza esta duda recurrente.
Una hidratación extra
Por naturaleza, muchos gatos no beben suficiente agua de sus bebederos. Aportarles comida húmeda tiene la gran ventaja de que "están bebiendo aunque estén comiendo", lo cual les proporciona más humedad y conlleva "ventajas y beneficios por ejemplo sobre sus riñones".
El especialista aclara que, si por motivos económicos no siempre es posible comprar comida húmeda comercial, añadir agua directamente al alimento seco es una alternativa válida para aportar esa humedad extra, siempre y cuando el felino no rechace la textura de los granitos mojados.
Esta práctica, en principio, repercutirá de una manera muy positiva en su nivel de hidratación.
El riesgo oculto para la salud dental
Sin embargo, empapar el pienso del gato a diario y en todas sus comidas es un error. Carlos Gutiérrez advierte enfáticamente que abusar de esta práctica tiene consecuencias negativas para la higiene bucal del felino.
"Si solamente le damos a nuestro gato alimento húmedo, alimento que está mojado en agua, al final sus dientes se van a ensuciar un poco más y puede ser que terminen padeciendo enfermedad periodontal".
A diferencia del alimento reblandecido, el roce mecánico al morder las croquetas secas ayuda a limpiar la superficie de los dientes. Esta protección para las encías y la dentadura es algo que los alimentos húmedos no pueden ofrecer.
La pauta de alimentación ideal
Entonces, ¿cuál es la mejor manera de aplicar este truco sin perjudicar la boca del gato? La clave está en la moderación. El especialista aconseja limitar el remojo de las croquetas a "algunas veces, quizás una vez cada dos o tres días o una vez al día como muchísimo".
Para combinar lo mejor de ambos mundos, la rutina ideal recomendada por el veterinario consiste en varias pautas. Durante el día, es importante ofrecer el alimento seco de forma normal para que el masticado ayude a prevenir el sarro y promueva la salud dental.
Mientras que una vez al día (como máximo), es fundamental dar una ración de alimento húmedo (ya sea comercial o pienso remojado con agua) para asegurar esa hidratación tan beneficiosa para los riñones, evitando que el animal se acostumbre exclusivamente a las texturas blandas.