Un perro con la correa en la boca.

Un perro con la correa en la boca. Istock

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Expertas en perros avisan a los dueños de España: "Tirar del collar daña las funciones vitales del organismo”

Las educadoras de la protectora Con Alma explican los riesgos de usar la correa para pasear a tu perro y recomiendan alternativas mejores.

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Angelica Rimini
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Pasear es una de las rutinas más importantes para un perro: le permite ejercitarse, explorar el mundo y fortalecer el vínculo con su cuidador. Sin embargo, muchos no saben que la forma en que se utiliza la correa puede tener un impacto directo en su bienestar físico y emocional.

"Pasear con correa no debería suponer un riesgo para el perro, pero muchas veces lo es cuando esta va sujeta al collar", explican desde la protectora Con Alma, especializada en educación canina respetuosa.

El motivo es anatómico y funcional: el cuello del perro es una zona delicada que protege estructuras vitales como la tráquea, las vértebras cervicales, músculos importantes y la glándula tiroides.

Cada tirón, frenazo o susto ejerce una presión directa sobre el cuello, algo que a menudo pasa desapercibido, sobre todo en perros que tiran o se excitan con facilidad.

Los efectos del collar

Según las expertas, cada vez que se tensa el collar, se daña también la tiroides, responsable de funciones metabólicas esenciales como la regulación del peso, la temperatura corporal o el estado de ánimo.

A medio y largo plazo, los efectos pueden ser notables: dolor crónico, contracturas musculares, lesiones cervicales, tos persistente o incluso problemas de columna. Además, desde el punto de vista emocional, el uso continuado del collar durante el paseo puede generar tensión, frustración y reactividad, ya que el perro empieza a asociar el momento de salir con sensaciones incómodas o de castigo.

Por eso, las educadoras de Con Alma recomiendan sustituir el collar por un arnés en forma de "H", que distribuye la tensión por todo el tronco, evitando la presión sobre el cuello y permitiendo una comunicación más suave y segura entre persona y animal. "El arnés H ofrece control y comodidad, sin comprometer la integridad física del perro", señalan.

En cambio, desaconsejan el uso del arnés en forma de "Y", más común en tiendas, porque su diseño puede provocar rozaduras en las axilas y limitar el movimiento natural de las patas delanteras. Cuando un arnés es incómodo, el perro modifica su postura y puede acabar desarrollando desequilibrios musculares.

Moverse sin tensión

Los expertos insisten también en la importancia del uso correcto de la correa: no debe mantenerse tensa de forma constante, sino servir como un canal de comunicación ligera que permita al perro moverse y oler sin tensión. La paciencia y el refuerzo positivo son las claves para enseñar a caminar sin tirones.

"Un paseo no debería doler. Un paseo seguro también es una forma de cuidar su salud", concluyen desde Con Alma, recordando que una experiencia tranquila y respetuosa no solo mejora la convivencia, sino que contribuye al equilibrio emocional de nuestros compañeros caninos.