Un golden retriever.

Un golden retriever. Istock

Mascotario

Los perros que ayudan a superar procesos depresivos: el 38,5% de los adolescentes padece este malestar emocional

Su carácter equilibrado, sociable y sensible favorece la reducción de la sensación de soledad, la ansiedad o la tristeza.

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Angelica Rimini
Publicada

Cada vez más los animales tienen un papel clave en la lucha contra los trastornos mentales y físicos. Sus temperamentos y sus caracteres acompañan a personas que atraviesan procesos difíciles y complejos.

Los perros son los mejores aliados para superar procesos depresivos. Muchos están integrados en programas de apoyo emocional y terapias asistidas para favorecer un espacio seguro y un acompañamiento silencioso, pero amable.

La depresión es un problema que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. Según un estudio elaborado por el Ministerio de Sanidad y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en España, el 38,5% de los adolescentes padece este malestar emocional.

Esta tendencia está impulsada por factores como el aislamiento social, la presión académica, la incertidumbre laboral y el impacto emocional prolongado de la pandemia. En este contexto, la Real Sociedad Canina de España recuerda el papel clave de los perros.

El Golden Retriever, el Labrador Retriever, el Caniche o el Cavalier King Charles Spaniel destacan por sus cualidades en este tipo de intervenciones. Su carácter equilibrado, sociable y sensible facilita el vínculo con personas vulnerables y favorece dinámicas de trabajo emocional guiadas.

Reducir la soledad

Estos animales son un recurso de acompañamiento con valor terapéutico en determinados entornos sanitarios, educativos y sociales. La Comisión Científica de la RSCE subraya que la interacción regular con un perro puede ayudar a reducir la sensación de soledad, la ansiedad o la tristeza.

Además, ayudan a favorecer rutinas saludables, promover la actividad física y apoyar la regulación emocional: tres palancas que suelen ser relevantes en procesos de recuperación.

En terapias asistidas, el trabajo se basa en una interacción guiada como acariciar, jugar o simplemente compartir tiempo. Estos pequeños gestos pueden facilitar la apertura emocional y reforzar el bienestar general, especialmente en jóvenes con dificultades para verbalizar lo que sienten.

En paralelo, la presencia del animal contribuye a crear un entorno percibido como seguro, lo que puede favorecer la adherencia a hábitos y pautas recomendadas por los profesionales.

El impacto terapéutico

Desde la RSCE recuerdan que si bien no existe una raza "perfecta" universal, el temperamento individual, la socialización y el entrenamiento son determinantes.

Los retrievers destacan por su carácter equilibrado, su sociabilidad y una disposición natural a colaborar, además de una buena respuesta al adiestramiento. El Caniche, muy inteligente y adaptable, encaja bien en contextos educativos y sanitarios donde se requiere atención sostenida y facilidad para trabajar con guías.

Y el Cavalier King Charles Spaniel, de temperamento dulce y calmado, suele ser apreciado por su capacidad de acompañar sin invadir, aportando cercanía en escenarios de alta carga emocional.

El presidente de la RSCE, José Miguel Doval, recuerda "que los perros no sustituyen a los profesionales de la salud mental, pero sí pueden ser aliados fundamentales como complemento a los tratamientos médicos y psicológicos, siempre desde una convivencia responsable y respetuosa con el bienestar animal".