Cósima Ramírez en una nueva publicación para Mascotario.

Cósima Ramírez en una nueva publicación para Mascotario. Esteban Palazuelos

Mascotario

Cósima Ramírez, sobre la celebración de San Antón: "Todavía no tengo muy claro el numerito que voy a montar..."

Cósima reflexiona sobre el 17 de enero, una celebración que hoy se reinterpreta desde enfoques no confesionales y prácticas simbólicas.

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Mariana Goya
Publicada

Cada 17 de enero se celebra el Día Mundial de Bendecir a los Animales, una tradición de origen cristiano asociada a San Antonio Abad —conocido popularmente como San Antón—, considerado el santo patrón de las mascotas.

La conmemoración, ampliamente extendida en distintos países, mantiene como acto central la bendición de mascotas en ceremonias religiosas, aunque en los últimos años ha comenzado a incorporar nuevas lecturas y formas de celebración.

Tal y como explica Cósima, esta jornada se vive "por el mundo entero, llevando a todo tipo de mascotas a misa para ser bendecidas por un sacerdote", una práctica que continúa siendo habitual en contextos urbanos y rurales.

Perros, gatos e incluso animales menos convencionales participan en estos rituales colectivos que, además de su dimensión espiritual, funcionan como espacios de encuentro social.

Sin embargo, la celebración no está exenta de debate ni de reinterpretaciones. Y, por eso, Cósima adelanta esta conversación "con un par de días de antelación por si acaso os queréis organizar algún tipo de ritual alternativo o no denominacional", una opción cada vez más presente entre quienes no se sienten identificados con la liturgia cristiana o buscan fórmulas más adaptadas a sus propias creencias y estilos de vida.

La propia Cósima reconoce que todavía no tiene definida su propuesta concreta. "La verdad es que todavía no lo tengo muy claro el numerito que voy a montar…", afirma, dejando abierta la puerta a distintas posibilidades.

Y es que, más allá del acto religioso, el Día Mundial de Bendecir a los Animales se ha convertido para muchas personas en una excusa para reflexionar sobre el vínculo con sus mascotas y sobre la responsabilidad que implica su cuidado.

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Desde esta perspectiva, la bendición deja de entenderse únicamente como un gesto espiritual para transformarse en una acción consciente de atención, respeto y agradecimiento.

En este sentido, Cósima lanza una pregunta abierta que resume bien el espíritu contemporáneo de la celebración: "¿Se os ocurren algunas ideas para bendecir a nuestros animales sin tener que arrastrarlos a misa?".

Entre las alternativas que se plantean de forma habitual se encuentran pequeños rituales domésticos, paseos especiales, momentos de juego o descanso compartido, e incluso actos simbólicos como escribir compromisos de cuidado o realizar donaciones a protectoras.

No se trata tanto de reproducir una bendición formal como de resignificarla desde una ética del bienestar animal.

Así, la figura de San Antón y la tradición cristiana que le acompaña conviven hoy con prácticas laicas y no denominacionales que amplían el sentido original de la celebración.

De este modo, el Día Mundial de Bendecir a los Animales se presenta como una fecha flexible, capaz de adaptarse a distintas sensibilidades sin perder su eje central: poner en valor la relación entre humanos y animales.