Mujer que experimenta una ola de calor.

Mujer que experimenta una ola de calor. iStock

Salud

Qué hacer ante un golpe de calor: aumentan las consultas en Málaga y las embarazadas y mayores son los más afectados

Cariza Brito, doctora de urgencias de Vithas, explica que esta emergencia causa confusión, mareo, sudoración fría, enrojecimiento de la piel o convulsiones.

Más información: La Aemet eleva a naranja el aviso por calor en Málaga: estas son las zonas que alcanzarán los 40 grados.

Publicada
Las claves

Las claves

Las altas temperaturas en Málaga han disparado los casos de golpes de calor, especialmente entre embarazadas y personas mayores.

El golpe de calor ocurre cuando la temperatura corporal supera los 40 grados y el cuerpo no puede autorregularse, provocando síntomas como confusión, mareo y, en casos graves, coma.

La prevención es clave: se recomienda evitar la exposición solar entre las 12 y las 17 horas, hidratarse bien y usar ropa ligera.

En caso de golpe de calor, es fundamental llevar a la persona a la sombra, hidratarla solo con agua, aplicar agua fría sobre la piel y retirar el exceso de ropa.

Con alertas naranjas activas y los termómetros marcando temperaturas superiores a los 40 grados en diferentes puntos de la provincia de Málaga, el golpe se convierte en uno de los motivos de consulta en los servicios de urgencias malagueños.

Los casos de personas que acuden a urgencias con esta emergencia médica han aumentado en el Vithas Málaga, según explica a EL ESPAÑOL de Málaga la doctora del servicio de Urgencias del hospital, Cariza Brito.

Ante esta situación, la profesional explica que el golpe de calor se produce cuando la temperatura corporal supera los 40 grados y el organismo deja de ser capaz de autorregularse.

"El cuerpo tiene como un fracaso de los mecanismos de termorregulación", señala Brito que sostiene que el resultado es una alteración neurológica que puede ir desde la confusión y el mareo hasta la pérdida de conciencia, sudoración fría, enrojecimiento de la piel, convulsiones o incluso el coma en los pacientes de más edad.

Los síntomas, según la doctora, son similares en niños y en mayores, aunque el desencadenante cambia porque en los mayores suele estar ligado a la deshidratación previa y a la lentitud con la que el cuerpo regula su temperatura al avanzar la edad y en los niños, a la actividad física intensa sin protección, como correr o jugar en la playa sin gorra durante las horas de más sol.

Para Brito, la clave está en la prevención. En primer lugar, hay que evitar la exposición prolongada al sol entre las 12.00 horas y las 17.00 horas, estar bien hidratados, reponer líquidos si hay sudoración abundante y realizar actividad física en horas de menos calor.

En el caso de ver como una persona sufre un golpe de calor, la médica hace hincapié en que "lo primero que hay que hacer es llevar a esa persona a la sombra cuanto antes". A continuación, hay que hidratarlo "solo con agua, nunca con refrescos ni alcohol que lo que hacen es deshidratar".

Seguidamente, mientras llega la ambulancia, hay que aplicar agua fría sobre la piel al paciente, retirar el exceso de ropa si la persona va muy abrigada y elevar sus piernas por si hay una bajada de tensión.

Aumento de casos de golpes de calor

En los últimos días, donde las alertas por altas temperaturas han sido grandes protagonistas, Brito ha observado que cada día más pacientes acuden al hospital por un golpe de calor.

En su caso, ha observado que la mayoría de los pacientes son mujeres embarazadas y personas mayores.

"Las embarazadas son más propensas a la hipotensión por la dilatación vascular propia de la gestación y aumenta sus náuseas y vómitos. Las personas mayores tienen una capacidad de regulación corporal más limitada y están ya deshidratadas", señala.

Por ello, remarca que durante los próximos días es fundamental que la población "evite la exposición solar directa entre las 12.00 y las 17.00 horas, busque la sombra, use ropa ligera, no descuide la protección solar y se hidrate".

Además, pide que se vigile en mayor medida a los más pequeños y a las personas mayores que son los dos grupos más vulnerables a esta emergencia sanitaria.