Enric Benito, oncólogo y especialista en cuidados paliativos.
Enric Benito, oncólogo y especialista en cuidados paliativos: "Sé que la muerte no existe"
El médico mallorquín visita Málaga para impartir un taller solidario de la mano de Fundación Cudeca con el que se busca naturalizar el final de la vida con profesionales y la sociedad en general.
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Si a Enric Benito le hablan de la muerte, respondería que no existe. Ha presenciado muchas a lo largo de su vida: primero como oncólogo y luego como especialista en cuidados paliativos. De “intentar” vencer la muerte a aprender a acompañarla.
Este 4 de marzo, de 16.30 a 21.00 horas, el médico mallorquín visita Málaga para impartir un taller solidario de la mano de Fundación Cudeca con el que se busca naturalizar la muerte tanto con profesionales como con la sociedad en general.
Ha trabajado en oncología, pero más tarde surgió su interés por los cuidados paliativos, ¿por qué?
El niño que se enfadó con la muerte es un best seller que escribí hace dos años. Los derechos de autor son para la Fundación de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos. Allí cuento historias de acompañamiento para desmitificar el miedo a la muerte y explico mi historia personal.
Tras salir de una crisis existencial, entendí que la oncología ya no me satisfacía y decidí pasarme a cuidar personas en el proceso de morir. Soy un oncólogo que ha triunfado, pero se siente insatisfecho.
Afirma que la muerte no existe, ¿por qué?
A cierto nivel de la realidad existe y, a otro, no. Hay algo en nosotros que sostiene nuestra forma. La muerte no es más que dejar el “traje” que llevamos puesto para tomar otro nivel de conciencia. Somos forma y no-forma. La conciencia que nos da la forma nunca muere. Esto no tiene nada que ver con la religión, sino con la espiritualidad y la sabiduría. Sé que la muerte no existe.
¿La Ley de Eutanasia es suficiente?
La Ley de Eutanasia es una respuesta para un dos por mil de los pacientes que necesitan atención, pero el resto no tiene la atención que necesita. No tenemos una ley de cuidados paliativos, no hay un presupuesto, ni un reconocimiento académico o administrativo. Los paliativos están “en mantillas” en este país. Aunque en zonas como Málaga está Cudeca, otras muchas partes de España están abandonadas en este sentido.
Llega a Málaga para impartir un taller, ¿qué le trae hasta aquí?
Málaga tiene a Cudeca, que es el único hospice que hay en España. Es un modelo integral de atención a personas en cuidados paliativos no solamente en atención domiciliaria y hospitalaria, sino que también en investigación y docencia. Málaga es un faro para compartir ese modelo de atención humanizada que hemos construido en cuidados paliativos; sé que va a influir en los ciudadanos y profesionales, pero también tendrá una repercusión internacional, como todo lo que se hace en Cudeca.
¿Qué expectativa tiene para el taller?
Espero pasármelo bien, que es lo que hago desde que descubrí que la muerte no existe. Vengo a disfrutar de compartir la experiencia de estos años acompañando y desmontar los tabúes, quitar el miedo, generar confianza y mostrar que el proceso está bien organizado y que hay gente experta en acompañar. Pero no solo vamos a hablar del proceso de morir, sino de las crisis existenciales, del sufrimiento y de cómo acompañar al prójimo. El título que me hubiera gustado poner es El proceso de morir, escuela de vida. Cuidar y acompañar en situaciones complicadas te da un aprendizaje de cómo vivir con plenitud, intensidad y alegría. Cuando no tienes formación alguna ni sabiduría, quieres arreglar las cosas a tu manera; cuando aceptas la realidad, dejas de sufrir.
¿Cómo se estructura el taller en cuanto a contenido?
Habrá dos partes: una solo para profesionales, que ya tiene el cupo cerrado, y la otra para el público general, donde aprovechamos una experiencia muy interesante: el documental Hay una puerta ahí, una historia de un paciente con ELA en Uruguay que era presidente de la Federación Uruguaya de Fútbol. Él promovió la Ley de Eutanasia en su país, pero a través de una alumna mía conoció mis vídeos y conferencias y quiso hablar conmigo. Nos hicimos amigos y lo acompañé durante nueve meses. Él acabó diciendo: “Habéis conseguido que me vaya en paz y tranquilo”.
El documental dura 80 minutos, se presentó en el Festival de Málaga y está disponible en varias plataformas. Haremos un cinefórum para reflexionar sobre la vida, el amor, la familia, la amistad…
Hay una aportación solidaria de 45 euros. ¿A dónde van destinados esos fondos?
No voy a cobrar nada por esto. Esos fondos irán destinados íntegramente a la Fundación Cudeca, sobre todo al instituto que realiza investigación, otorga becas y ayuda a atender a personas que quizá no tienen recursos. Cudeca es una organización sin ánimo de lucro y todos los beneficios serán para seguir trabajando.