Elisabeth Roldán, la malagueña de 39 años que a comienzos de este año cruzó España en busca de una segunda oportunidad frente a un sarcoma de Ewing declarado inoperable, ha fallecido este fin de semana, según ha podido confirmar este periódico. Su muerte se produce apenas mes y medio después de la compleja intervención quirúrgica a la que se sometió en A Coruña, de la mano del cirujano Diego González Rivas, y tras haber regresado a su barrio, Portada Alta, entre muestras masivas de apoyo de su familia, amigos y vecinos.
Su historia había trascendido por la dureza del diagnóstico y por la determinación con la que decidió afrontarlo. Después de cuatro tratamientos y año y medio de quimioterapia, los especialistas andaluces le comunicaron que el tumor de cuatro kilos, que se ubicaba en la pleura de uno de sus pulmones, no podía ser operado y que el pronóstico era de pocos meses de vida. Lejos de resignarse, buscó una segunda opinión médica.
El 31 de diciembre, Nochevieja, logró contactar con el cirujano torácico Diego González Rivas, quien tras revisar los informes consideró viable intentar la intervención. El 2 de enero entró en quirófano en A Coruña. La operación, de cerca de cinco horas, permitió extirpar el tumor en una cirugía de altísima complejidad técnica.
A finales de enero regresó a su barrio, Portada Alta, donde fue recibida entre aplausos, pancartas y abrazos. La imagen de aquella bienvenida simbolizaba la esperanza de una recuperación que parecía posible tras superar la intervención. En paralelo, familiares y amigos organizaron hace unos días una ruta solidaria en la que se unieron 200 personas para recaudar fondos para ayudarla a recuperarse de los gastos de viaje y del altísimo coste de la intervención. Querían acompañarla en el proceso.
En esta cita solidaria, una de sus amigas leyó un bonito mensaje de apoyo a su familia donde también definía a Eli como "una persona vitamina, guasona, divertidísima, buena a más no poder, una persona de las que levantan el ánimo a todos". Así, explicaba que Elisabeth estaba viviendo una de sus peores batallas, pero aseguraba que, pese a todo, "no estaba sola".
Su evolución clínica posterior a la operación, lamentablemente, no ha sido favorable. El sarcoma de Ewing es un tumor poco frecuente y especialmente agresivo cuando afecta a órganos vitales, con un comportamiento imprevisible incluso tras cirugías de alto riesgo. Su fallecimiento ha causado una profunda conmoción entre quienes habían seguido de cerca su lucha en las últimas semanas.
Elisabeth deja el recuerdo de una mujer que decidió no dejar de sonreír pese a todo lo que sufrió. Con 22 años, tuvo que pasar por un cáncer que le dejó graves secuelas, pero como "buena guerrera", lo superó, tal y como indican sus amigas en redes sociales. 15 años después, volvió la pesadilla, que la dejó "sin esperanza" alguna, hasta que Diego González Rivas arrojó algo de luz a su camino. Pero finalmente y tras tanto esfuerzo, la vida de Elisabeth se ha apagado para siempre, dejando un legado de lucha que ha marcado a miles de personas.