Un perro.

Un perro. Cedida

Vivir

En vigor: la Ley de Bienestar Animal contempla multas desde 500 euros por dejar a perros y gatos en terrazas

La idea central es que un animal de compañía tiene que integrarse en el hogar y no vivir marginado al aire libre.

Más información: Multa de hasta 50.000 euros si tu perro o gato no lleva microchip

Publicada
Las claves
Las claves

La Ley de Bienestar Animal en España prohíbe mantener a perros y gatos aislados en terrazas, patios o balcones durante largos periodos.

Las multas por infringir esta normativa comienzan en 500 euros y pueden llegar hasta 10.000 euros en casos graves.

La ley exige que los animales de compañía vivan integrados en el hogar y no expuestos continuamente a la intemperie.

El objetivo es erradicar el abandono encubierto y proteger a las mascotas del frío, calor, lluvia, viento y estrés continuado.

Tener un perro o un gato en casa conlleva unas responsabilidades, y así lo establece el marco legal en España, que ha apretado las tuercas de forma drástica para evitar abusos que antes muchos daban por normales.

Uno de los puntos donde la normativa ha puesto la lupa es en esa costumbre tan extendida de arrinconar al animal en el balcón, el patio o la terraza durante horas.

Tras la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal a finales de 2023, esta práctica puede salirte muy cara. Pasas directamente a arriesgarte a una sanción administrativa grave o, en el peor de los casos, a una acusación por maltrato.

La idea central de la ley es que un animal de compañía tiene que integrarse en el hogar y no vivir marginado al aire libre. La norma prohíbe de forma tajante tener a los animales aislados del contacto humano o dejados a su suerte frente al frío, el calor radiante, la lluvia o el viento.

Esto no significa que tu perro tenga vetado salir a tomar el sol un rato a la terraza o que no pueda jugar en el patio mientras estás en casa.

Puede usar esos espacios, pero siempre de manera puntual, bajo tu supervisión y asegurando que tenga sombra, agua fresca y un refugio confortable. Lo que persigue la ley es erradicar el abandono encubierto.

Si la Policía o la inspección constatan que la mascota pasa allí el día entero o duerme fuera por sistema, las consecuencias económicas son inmediatas. Las multas arrancan en los 500 euros para las infracciones más leves y pueden trepar fácilmente hasta los 10.000 euros si se considera una falta grave.

Y si se demuestra que el animal ha sufrido daños físicos, deshidratación o un estrés continuado debido a ese encierro, el golpe al bolsillo puede ser todavía mayor, al margen de las posibles repercusiones penales.

En realidad, este veto estatal no ha hecho más que unificar y endurecer criterios que ya venían aplicándose en varias regiones. Un ejemplo claro es Andalucía, donde su Ley de Protección de los Animales de 2003 ya obligaba a los dueños a alojar a sus mascotas en lugares protegidos de la intemperie y en condiciones higiénicas decentes.

Sin embargo, el texto nacional ha venido a tapar los vacíos legales y a quitar la venda a quienes se escudaban en la ambigüedad. La frontera entre permitir que tu perro disfrute del aire libre un momento y convertir la terraza en su perrera habitual ha quedado trazada con total claridad.