Vista de Canena.
El pequeño pueblo andaluz perfecto para una escapada: con un castillo del siglo XVI y un balneario romano
Muy cerca aparecen fuentes históricas, antiguos caminos rurales y miradores desde los que contemplar el inmenso mar de olivos que rodea el municipio.
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Rodeado por interminables campos de olivos y situado en plena comarca de La Loma, Canena es uno de esos pueblos tranquilos del interior andaluz que todavía conservan gran parte de su identidad histórica. Con apenas 14 kilómetros cuadrados de extensión, este municipio jiennense guarda un sorprendente patrimonio histórico encabezado por un impresionante castillo renacentista vinculado al poderoso secretario del emperador Carlos V, Francisco de los Cobos.
El gran símbolo de la localidad es el Castillo de Canena, una fortaleza transformada en el siglo XVI por De los Cobos. Para ello encargó las obras al arquitecto Andrés de Vandelvira, una de las figuras claves del renacentismo andaluz.
El resultado fue un edificio de aspecto defensivo por fuera, pero con una elegante estructura de palacio en su interior. El castillo conserva sus torres circulares, restos del antiguo puente levadizo y una espectacular entrada decorada con elementos renacentistas, escudos heráldicos y figuras. Todo ello en medio de un paisaje dominado por el olivar que convierte la visita en una de las estampas más representativas de Jaén.
La historia de Canena se remonta mucho más atrás. El origen del actual núcleo urbano está ligado al asentamiento árabe de la tribu Banu Kinana, de donde probablemente procede el nombre del municipio, según su propio ayuntamiento.
Tras la conquista cristiana por Fernando III en el siglo XIII, la localidad pasó por manos de distintas órdenes militares hasta acabar integrada en el señorío de Francisco de Los Cobos.
Más allá del castillo, Canena invita a recorrer sin prisas sus calles tranquilas y su pequeño casco urbano. La localidad conserva varios edificios históricos de interés, como la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, levantada en el siglo XVI y considerada uno de los mejores ejemplos renacentistas de la zona.
También destaca el antiguo balneario de aguas termales, cuyos orígenes se remontan a la época romana y que hoy sigue siendo el único balneario en funcionamiento de toda la provincia de Jaén. Muy cerca aparecen fuentes históricas, antiguos caminos rurales y miradores desde los que contemplar el inmenso mar de olivos que rodea el municipio.
Gastronomía
La gastronomía de Canena mantiene una fuerte conexión con la cocina popular de La Loma y con la tradición olivarera de la comarca. Entre los platos más típicos destacan las migas de pan con torreznos, los guiñapos con liebre o las tradicionales sopas de segadores.
La influencia de la cocina morisca todavía está presente en recetas como la tortilla dulce, elaborada con masa frita bañada en miel. También son muy populares los hornazos, las gachas dulces con cuscurrones o las empanadas caseras de almíbar rellenas de cabello de ángel.
Además, las fiestas locales mantienen vivas antiguas tradiciones gastronómicas, como el reparto de los históricos “roscos de Caridad” durante la festividad de San Marcos, una de las celebraciones más singulares del municipio.