El encargado del comercio, Javier Moraleda, en el interior de La tienda de las especias.
La tienda de las especias, un negocio centenario en pleno centro de Málaga: "Aquí se aprende detrás del mostrador"
Javier Moraleda, actual propietario, es la tercera generación de un comercio que dio sus primeros pasos en el Mercado Central.
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Al entrar en 'La tienda de las especias', en pleno Pasillo de Santa Isabel, sobreviene ese olor único a canela, vainilla, té, azafrán, cúrcuma o jengibre. El trasiego de clientes es constante, hacen cola alrededor del mostrador para llevarse su té, frutos secos o hierbas medicinales.
La historia de este comercio es larga. El abuelo de Javier Moraleda, actual propietario, empezó trabajando en el Mercado Central y montó un puesto de especias. Conforme fue introduciendo más productos, empezó a necesitar un local más grande. Su padre tomó el relevo al negocio y montó un puesto más grande al que incorporaron especias, frutos secos y alimentación.
Moraleda es la tercera generación. “Mi abuelo era de La Mancha y cocinaban con especias; de ahí fue la idea de que, como no había nada igual por aquí, había que montar un negocio que le pudiera surtir el producto a la gente que lo requería”.
Vienen tanto particulares como restaurantes para las cocinas, preparar platos típicos del país, e internacionales que les buscan. El té cada vez consigue más fuerza y ya se ha adelantado al café, principalmente por ser más asequible. “El té negro es más excitante; el verde es laxante y antioxidante; el rojo, diurético; y el blanco, más suave y sin apenas teína.
Los tés reyes de la casa son el negro y el verde. Algunos aromatizados contienen canela, vainilla y leche. Al igual que el café, el té también se puede tomar con leche para suavizarlo al gusto.
“El ama de casa suele llevar unos 100 gramos. Con eso tienen para una buena temporada y pueden ir renovando la especia para que no se le pase el sabor”, explica Moraleda. El precio no araña demasiado los bolsillos: unos 100 gramos de especias rondan los 2 euros; el té, 4 euros la misma cantidad.
El surtido de frutos secos es variado: secos, tostados, crudos, energéticos, naturales, almendras, nueces, orejones, dátiles… “Se suele tomar entre horas, en el desayuno y para preparar platos de cocina”. Los precios en este comercio son mucho más económicos que en grandes superficies; al comprarlo a granel, se evita el envase y el kilo es más barato.
El catálogo se completa con miel y caramelos, entre otros muchos productos. “Los caramelos se venden bastante para llevarlos en el bolso o cuando te dan ganas de saborear algo dulce”.
Las hierbas que son compuestas para síntomas digestivos o para ayudar al adelgazamiento son las más demandadas, sobre todo las laxantes, diuréticas, dolores digestivos y problemas catarrales, que se suelen tomar con miel para relajar la garganta y el estómago.
Recientemente, se han incorporado mezclas procedentes de Sudamérica y Asia que antes no se conocían y ahora hay más cocineros que las utilizan. El turismo juega en este terreno un papel clave: “Nunca habíamos tenido tanta afluencia de turistas, el que viene ahora ve la tienda y los productos y le entra curiosidad. Le explicamos para lo que sirven y con mucho interés se lo llevan para sus países”.
Un oficio para el que no existe carrera universitaria
Moraleda lleva cerca de treinta años al frente. Al olor ya está acostumbrado, pero siempre surgen retos nuevos, como traer nuevos productos e investigar las nuevas tendencias. Lo bonito de este oficio es que nunca te cansas de esto, hay que irse renovando.
El futuro de La tienda de las especias pasa por sus dos hijas. “Una de ellas viene y está interesada en aprender. Probablemente la enseñe para el día de mañana”. Pero dedicarse a esto es algo que se aprende aquí con el público; no existe máster ni carrera que valga para entender la complejidad de cada especia. Y eso solo se aprende con pasión.