Charca de Pegalajar (Jaén) en la actualidad.

Charca de Pegalajar (Jaén) en la actualidad. Encarna Gómez

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El pueblo de Jaén ideal para una escapada: es conocido por su manantial, "único en el Mediterráneo"

Con algo menos de 3.000 habitantes, queda enclavado al sur de la provincia y pertenece a la comarca de Sierra Mágina.

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Samuel Baeza
Publicada

Entre olivares y montañas, en el corazón de la provincia de Jaén, se esconde un pequeño pueblo donde el agua ha sido protagonista durante siglos. Su manantial, considerado por los científicos como “único en el Mediterráneo”, dio forma a un singular sistema hidráulico.

En los años 70, cuando la piscina municipal era solo un anhelo, la Charca de Pegalajar era un centro turístico y de baño y acudían curiosos de media provincia e incluso se conocía fuera de sus fronteras. Ahora solo está bañada por decadencia.

Con algo menos de 3.000 habitantes, Pegalajar queda enclavado al sur de la provincia de Jaén y pertenece a la comarca de Sierra Mágina. El agua es su seña de identidad debido al manantial que durante siglos ha sido símbolo de desarrollo, sobre todo por su peculiar sistema hidráulico y agrícola, que a ojos de los científicos es “único en el Mediterráneo”.

Ya en el siglo XV se hace mención, en la obra Hechos del condestable don Miguel Lucas de Iranzo, a la Fuente Vieja y al riego de las huertas de este pequeño rincón de vida jiennense. El agua no solo es la marca de nacimiento de Pegalajar, sino el motor de su actividad económica, generada en torno al agua y su manejo.

En la Fuente de la Reja existe un lienzo de piedra en el que se puede leer: “Reynando en España el rey D. Felipe III mandó hacer esta obra la villa de Pegalajar año de 1605”.

Lo curioso es que la Fuente, la Charca de Pegalajar y la Huerta eran un todo en uno, un engranaje que no funciona si falta alguna de esas tres piezas. La Fuente era el corazón, el manantial donde el agua brotaba; la Charca servía de embalse de esa agua para acumular la necesaria de cara al riego; y la Huerta era el destino final y el sistema de acequias que aprovechaba la gravedad para conducir el agua hacia el cultivo.

Charca de Pegalajar antes de su sequía.

Charca de Pegalajar antes de su sequía. Encarna Gómez

La época de oro para el recinto se vio desplazada por la posterior desecación de la fuente desde finales de los 80. La decadencia ha provocado una gran pérdida económica para el municipio por la ausencia de riego para la Huerta y también por la pérdida de turismo que atraía la Charca.

Ahora es en el punto de encuentro donde estalla la alegría de los pegalajeños al ritmo de las actuaciones musicales; pero la falta de agua ha puesto en riesgo el manantial. En respuesta, se desarrolló un plan en 2007 para salvar la vida de la Charca con medidas como dejar en reposo el acuífero local, desviar las extracciones hacia zonas más alejadas e impermeabilizar la Charca para evitar filtraciones.

En defensa de los vecinos a la Charca de Pegalajar, se tatuó en uno de los laterales la siguiente frase: “A quienes la vida di, les reclamo, en justicia, que no me dejen morir”.