Hoy es 14 de julio. Fiesta nacional francesa. Ustedes leerán esto este domingo 19 de julio cuando el España – Francia de hoy haya incendiado las calles de la banlieu de París, cuando en Grenoble, en el Lyon en que Fouché, la mano derecha de Robespierre y luego de Napoleón, mataba a cañonazos a los que disentían.

No sé quién ganará. No me gusta el fútbol, pero quiero que gane España con sus catalanes, sus vascos, sus andaluces, sus castellanos y extremeños, nuestras maneras de ser español, hayamos nacido más blanquitos o menos, hayamos venido de vuelta de América o de África.

Hasta que no se demuestre lo contrario y Miguelón está ahí en Burgos para demostrarlo, todos somos inmigrantes, todos venimos de África. Esta es nuestra selección y nuestra España, siempre mestiza con sangre celtibérica, árabe, magrebí, sefardí, nórdica, germana, franca, celta…

Ahí están Merino, Pedri, Lamin, Williams… Olé ( Vitoria, Barcelona, Sallent, Don Benito, Estanyol, Terrassa, Alella, Valencia, San Sebastián, Los Palacios… parece el tercer premio de la Navidad, muy repartido).

Los italianos del renacimiento, conscientes de la gran carga de sangre semita (conversa judía y musulmana) de los españoles nos llamaron marranos, los primeros. Mira tú que majos. Lo de la envidia y la imperiofobia mientras el Gran Capitán y los suyos les daban para el pelo y Fernando II de Aragón inspiraba El Príncipe y ponía y quitaba papas.

Mi madrugón de hoy es para asistir a la asamblea general de la AICIA, la asociación que impulsa la innovación y la transferencia tecnológica en la Universidad de Sevilla, en particular su potente Escuela de Ingenieros que tan buen talento y proyectos nos ha dado y que ha hecho de Sevilla sede de grandes ingenierías, desde los Benjumea y su saga hasta los Manzanares, con sus secuelas, la nueva Ayesa, vasca, Cox…

Tenemos la Universidad pública andaluza hecha ciscos. La fachada de la mejor escuela de ingenieros de Andalucía está descolorida por el sol, la cafetería apenas tiene un par de enchufes en la zona de mesas, por lo que me he colocado estratégicamente para conectar mi ordenador.

Necesitamos un aggiornamento potente de las infraestructuras universitarias si queremos liderar. El consejero Paradela tiene reto. Estaremos atentos a lo que podemos ayudar, que es mucho. Las escuelas de ingenieros beben de Francia. En Cluny, Napoleón, no tuvo mejor idea que hacer una Escuela de Ingenieros, desacralizando y cargándose un icono del románico y la propagación del de la cultura en la Edad Media en toda Europa.

Francia nos ha dado lo mejor y lo peor. Inventaron las desamortizaciones, que no es más que el perfeccionamiento de la práctica protestante de robar a la iglesia sus bienes. Nosotros con Mendizábal y otros deslumbrados por la luz de la ilustración lo perfeccionamos y así nos luce en la estructura agraria de Andalucía.

Lo bueno, ya lo ensalzan ellos. Lo malo, ni lo ven ni lo entienden. Nos dejaron en pelotas cuando había que rematar la faena de Gálvez y Saavedra, tomando Jamaica y liquidando la base operativa de los ingleses en el Caribe. Cambiaron las velas cuando habíamos asegurado la victoria de las enanas, minúsculas, poco pobladas, sin recursos, ni divisa, 13 colonias.

EE.UU. nos debe buena parte de los fondos, no tenían plata, y del apoyo a su independencia. Nosotros ponemos la pasta y los muertos y Marruecos se atribuye ser la primera nación en reconocerlos (gratis total). En el momento preciso de tomar Gibraltar, a los franceses les entró la tiritera.

Vileneuve en Trafalgar nos llevó al desastre. Hoy, Albares, el crack de la microelectrónica, tomen nota, celebra que se quita la verja materializando otra derrota histórica que el brexit nos puso en bandeja.

No importa que tengan un aeropuerto en nuestro territorio, ni que el Tratado de Utrecht no les brindara aguas jurisdiccionales, ni que sea un nido de blanqueo, trapicheo de hidrocarburos, tráfico y evasión fiscal.

No importa lo que haya dicho la ONU sobre descolonización, no importa nada porque el pueblo, cada vez más inculto, ni tiene criterio ni opinión formada. Los franceses nos borraron la historia.

Desde la llegada de los Borbones, la quinta columna hugonota en Europa, que dinamitaron nuestros modelos culturales, integrativos, multiculturales, multilingüísticos, para imponer centralismos balcanizadores en toda la corona, tratados de nueva planta que aún soliviantan Cataluña, Aragón, y son padres del carlismo antiliberal y las fracciones desintegradoras allende el Atlántico y en Europa, se tiraron más de un siglo sin que nadie escribiera Historia del periodo anterior. Damnatio memoria.

Mejor destruir la memoria de un modelo que integraba múltiples pueblos y culturas, que incorporaba los nobles incas o aztecas a la nobleza castellana que construía universidades, calzadas, hospitales y catedrales en los que los nuevos llamaban colonias, ¡madre mía! ¿Colonias?

Había que cargarse la integración multicultural, multirracial, el mestizaje, la convivencia en el mayor espacio de moneda y leyes compartido de la historia de la humanidad. Había que liquidar a los jesuitas. Nada de reducciones y comunidades, que leen, escriben, conservan su lengua, tocan música barroca. Nada de tener dos docenas de universidades en América.

Colonias, colonias, colonias. Nada de virreinatos y de ser iguales ante la ley los de un lado y los de otro. Aquello del juicio de residencia para evaluar que los administradores reales hubieran cumplido las leyes y no hubieran metido la mano en la caja, nos lo cargamos.

El rey Carlos I de España (el emperador Carlos V) emitió un decreto real en Valladolid el 9 de mayo de 1545 mediante el cual otorgó a los descendientes legítimos de los emperadores Inca y Mexica (Azteca) el privilegio a perpetuidad de utilizar el Collar del Toisón de Oro rodeando sus escudos de armas. Busquen esto entre los dominios franceses de ultramar.

Nobles incas como Gonzalo Uchu Guallpa y don Felipe Túpac Inca Yupanqui (hijos de Huayna Cápac) utilizaron estos emblemas reales, incluyendo el Toisón, en las fachadas de sus palacios en el virreinato para exhibir su estatus innegable. Busquen, busquen los palacios de los nobles franceses de la francophonie africana.

Por si acaso, y reconociendo que fueron los Tlaxcaltecas los que asientan y defienden Filipinas de los piratas japoneses y que son ellos los que derrotan a Aztecas, los descendientes de Moctezuma II (cuyo linaje ostenta hoy el Ducado de Moctezuma de Tultengo) conservan este privilegio. Hoy en día, el escudo oficial de este ducado nobiliario español sigue rodeado por el collar del Toisón de Oro.

No eran reconocimientos vacíos, combatieron en todas las guerras a las que se les llamó a defender su rey, su patria y su Dios. La integración de la nobleza nativa americana fue plena en las estructuras del imperio, y varios de sus miembros cruzaron el océano para servir militarmente a la Corona en territorio europeo o peninsular.

Gómez Suárez de Figueroa, el célebre cronista era hijo del capitán español Sebastián Garcilaso de la Vega y de la princesa inca Isabel Chimpu Ocllo (nieta del emperador Túpac Yupanqui). Al instalarse en España, se unió a los ejércitos reales. Bajo el mando de Don Juan de Austria, combatió en la Guerra de las Alpujarras (1570-1571) contra los moriscos sublevados en las sierras de Granada, donde por su destreza alcanzó el grado de capitán.

Hablando de Don Juan, el mejor pecado de Carlos V, en Lepanto, los franceses nos habían dejado en pelotas, a toda la Cristiandad, aliándose con los turcos en contra de la armada impulsada por el Vaticano y Venecia que estaba acorralada. Las ciudades protestantes de media Europa celebraron la victoria católica de Lepanto, incluida la pérfida Albién permitió celebraciones. Cosas veredes.

Los franceses apoyaron a todos nuestros enemigos casi siempre desde los rebeldes protestantes holandeses, hasta turcos, e ingleses cuando les convino. Juan Melchor Carlos Inca (1592-1630): Bisnieto del emperador Huayna Cápac y Caballero de la Orden de Santiago. Tuvo una carrera puramente militar en los ejércitos europeos. Sirvió para la monarquía en Milán (Italia) y, posteriormente, levantó y financió su propia compañía de soldados en Segovia con la intención de ir a combatir al Piamonte contra los franceses. Falleció trágicamente en Denia mientras esperaba en la costa para embarcar hacia el frente italiano.

Lo de parís bien vale una misa, instituyó el cinismo y la hipocresía en la Corona francesa, centralizar, centralizar, centralizar, controlar y poner a mis afines, el nepotismo fue una tendencia, implantada por los Borbones franceses. Nuestras élites, siempre atentas a ponerse a favor del viento que tocaba, hicieron lo propio, hasta asistir a la vergüenza del retorno del infame Fernando VII. Fueron los borbones los que instauraron prácticas esclavistas como las que ya se venían usando en Francia derogando las leyes que prohibían el comercio de esclavos. En 1701, Felipe V otorgó el monopolio absoluto del Asiento de Negros a la Real Compañía de Guinea de Francia.

Esto alineó por primera vez las redes de tráfico de personas de España con los intereses de la corona francesa. (Aunque este dominio duró poco: tras la Guerra de Sucesión, el Tratado de Utrecht de 1713 obligó a España a cederle este monopolio a Gran Bretaña). A cañonazo limpio por el comercio de esclavos. Y los ingleses campeones.

El verdadero salto hacia las "prácticas esclavistas francesas" (es decir, la esclavitud masiva, intensiva e industrializada en campos agrícolas) ocurrió a finales del siglo XVIII. Bajo los Austrias, el trabajo esclavo era principalmente urbano, doméstico o minero. Pero en el siglo XVIII, los Borbones españoles miraban con envidia a la colonia francesa de Saint-Domingue (la actual Haití), que generaba una riqueza gigantesca explotando a cientos de miles de personas en plantaciones de azúcar mediante un sistema brutal. Para replicar el éxito económico de los franceses, la monarquía española transformó el sistema.

En 1789, el rey Carlos IV emitió una Real Cédula que liberalizaba el comercio de esclavos. Se eliminaron los antiguos monopolios del estilo de los Austrias y se permitió a cualquier barco (español o extranjero) introducir africanos en las colonias de Cuba, Puerto Rico y Venezuela sin pagar impuestos.

Esta medida transformó a Cuba en una inmensa fábrica azucarera. Se adoptaron códigos de castigo y trabajo extenuante copiados del Code Noir francés (mira que buena influencia), multiplicando exponencialmente la cantidad de africanos esclavizados y empeorando drásticamente sus condiciones de vida y mortalidad. La influencia francesa entró políticamente en 1701 con el cambio de dinastía, y se adoptó como un sistema agrícola despiadado e industrializado a partir de la liberalización de 1789.

Las campañas del infame Napoleón dejaron 3.5 millones de muertos militares y otros tantos de civiles. Sólo en España nos mataron a 1 millón de personas. La catalana Agustina de Aragón, sigue siendo mi heroína. Nosotros les hicimos un roto de 300.000 muertos en defensa propia y a cargo de las clases populares que se organizaron para defender tierra, patria y costumbres frente a los hijos de la ilustración. Nuestras élites a la sombra de Bayona.

Aunque muy posterior, es un caso emblemático del alcance de esta nobleza. Francisco Javier Girón y Ezpeleta, militar español del siglo XIX y descendiente directo del emperador Moctezuma II por vía materna, combatió duramente en la Primera Guerra Carlista en España y pasó a la historia militar por ser el fundador de la Guardia Civil española en 1844. Sigo buscando entre los generales de Napoleón alguno que llevara sangre africana o americana de sus colonias. Mira por donde la UCO emana de una institución creada por un descendiente de aztecas. ¡Qué cosas!

Durante la expansión francesa por el África Occidental (en los actuales Níger y Chad), los capitanes Paul Voulet y Julien Chanoine lideraron una expedición militar que degeneró en una violencia demencial. A su paso, las tropas francesas masacraron aldeas enteras, decapitaron a los habitantes que se negaban a servir como porteadores forzosos, y dejaron un reguero de fosas comunes y cadáveres colgando de los árboles a modo de terror psicológico.

Aunque es imposible dar una cifra exacta, se estima que asesinaron a decenas de miles de africanos en su marcha. Mucho se habla de Congo y Bélgica, pero los franceses no eran mancos y dejaron su huella de masacres. En el África Ecuatorial Francesa (actual República del Congo), la administración colonial decidió construir una línea de ferrocarril de 502 kilómetros a través de la selva para unir Brazzaville con el puerto de Pointe-Noire. Para lograrlo, utilizaron un sistema de trabajo forzado extremadamente duro. Las pésimas condiciones de vida, los accidentes, el agotamiento extremo y las enfermedades no tratadas provocaron la muerte de más de 17.000 trabajadores africanos.

Lo de Marruecos (nosotros pagamos un precio elevado con Abdelkrim en Anuar) y en particular lo de Argelia, no tiene nombre. El 8 de mayo de 1945, el mismo día que Europa celebraba la rendición de la Alemania nazi, miles de argelinos salieron a las calles de la ciudad de Sétif para celebrar la victoria y, al mismo tiempo, reclamar su independencia de Francia.

Tras unos enfrentamientos en los que murieron unos 100 colonos europeos, Francia desató una venganza desproporcionada. Utilizando a la policía colonial, armando a milicias de colonos civiles y realizando bombardeos aéreos contra las poblaciones rurales, las fuerzas francesas arrasaron la región.

Las estimaciones de argelinos asesinados en las semanas posteriores varían enormemente dependiendo de la fuente, desde los 3.000 hasta los 45.000 muertos, sembrando la semilla de lo que años después sería la Guerra de Argelia. ¿Alguien cree que eso no deja huella? Allí había valores republicanos de primera y de segunda.

Mientras veía como los políticos franceses denigraban a Mariano Rajoy por un comentario en una comuna de carácter futbolístico en el que mencionaba que quedan pocos franceses en la selección francesa. Macron, sin apoyo popular, movido por intereses extranjeros, de lobbies y naciones que no son europeas, hace todo lo que puede, con ayuda de sus amigos ingleses y los noqueados alemanes para meternos en una guerra con Rusia.

Este melón no sabe de historia o no tiene escrúpulos o ninguna de las dos cosas. Su héroe de “Les invalides” se fue a Rusia, sin motivos, por cierto, con 600.000 soldados y volvió con 90.000. Nadie ha ganado nunca ni a rusos ni a vietnamitas. Los puedes engañar un tiempo, pero no los puedes derrotar. Ho Chi Minh se formó en París y su Viet Minh les produjo entre 75 y 90.000 bajas. Los franceses sembraron la destrucción con al menos 300.000 muertos y más de 400.000 heridos vietnamitas. Sufrieron bombardeos sistemáticos (como el bombardeo naval francés sobre el puerto de Haiphong en 1946), represalias, masacres en aldeas y hambrunas severas.

La horquilla de civiles muertos que manejan los historiadores es muy amplia debido a la falta de registros, situándose entre 250.000 y 400.000 civiles fallecidos, un saldo devastador que solo sería el preludio de la posterior (y aún más destructiva) Guerra de Vietnam con los Estados Unidos que han aprendido de Europa todo lo peor.

A ver si nos enteramos. Hay que ser melón para no ver la distracción, Rajoy racista, mientras Macron dice que está dispuesto a defender no sé qué valores, los suyos de Argelia, no desde luego, incluso con derramamiento de sangre. Ni recuerdan el tortón de la primera guerra mundial en el que mandaron a las trincheras a la flor y nata de Europa a un picadero de carne.

Todos a ver si nos meten en una guerra con Rusia, para que se forren unos pocos, mueran nuestros hijos y la isla euroasiática de Mackinder no se pueda unir. Cuando Trump despreció a Macron, todos calladitos. Trump imitó a Macron con un acento francés exagerado y afirmó que su esposa, Brigitte Macron, "lo trata extremadamente mal" y que el presidente francés todavía se estaba "recuperando del derechazo en la mandíbula". No vi tanto revuelo. Todos calladitos.

Cuando Macron dijo que la OTAN estaba muerta, Trump aprovechó una comparecencia ante la prensa junto al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, para atacarle duramente. Calificó las palabras del francés como "un insulto", una declaración "muy desagradable", "irrespetuosa" y "peligrosa". No vi tanto revuelo. Todos calladitos.

La puntilla de Trump, un dardo sobre la situación interna de Francia en aquel momento (que enfrentaba las protestas de los Chalecos Amarillos): "Nadie necesita más a la OTAN que Francia... Han tenido un año muy duro, no puedes ir haciendo declaraciones de ese tipo". Todos calladitos.

Más allá de choques puntuales, es habitual que Trump utilice a Macron como un recurso cómico en sus actos de campaña y discursos ante sus seguidores. Suele presumir de su supuesta destreza negociadora contando anécdotas de llamadas telefónicas en las que imitaba un fuerte y caricaturesco acento francés, asegurando que Macron siempre acaba doblegándose rápidamente ante sus amenazas comerciales y arancelarias. Todos calladitos.

Allí corrió a un campo de golf de Trump en Escocia la presidenta de la Comisión a humillarnos a todos. Ahora todos a por Mariano, Albares, el primero, que imagino que se refería a que había más franceses de origen africano que de origen galo/franco, una evidencia que nada tiene que ver con el racismo.

El presidente de Senegal, nada sospechoso de racismo anti africano, ha afirmado que, en este mundial, gane quien gane, gana África. Decir que en un Mundial "gana África" (refiriéndose a la enorme cantidad de jugadores de ascendencia africana en selecciones europeas o americanas) adquiere un significado completamente opuesto dependiendo de la intención del emisor.

A finales de la Segunda Guerra Mundial, cientos de tirailleurs sénégalais —soldados de las colonias africanas que habían arriesgado sus vidas luchando por Francia contra la Alemania nazi— fueron repatriados al campamento de Thiaroye, cerca de Dakar. Cuando los veteranos protestaron pacíficamente porque el Estado francés se negaba a pagarles los salarios atrasados que les debían, las fuerzas militares francesas abrieron fuego contra ellos.

El gobierno oficializó la cifra de 35 muertos, aunque los documentos militares desclasificados apuntaron a 70, y las asociaciones de veteranos aseguran que la cifra real ascendió a unos 300 asesinados. Todos calladitos. Desde la perspectiva africana, cuando líderes africanos (como el caso del presidente de Senegal) o ciudadanos del continente dicen que "gana África", es una declaración de orgullo y pertenencia.

Es una forma de celebrar que el talento geográfico y genético del continente es tan inmenso que sostiene los éxitos deportivos de las antiguas metrópolis coloniales. Reivindican que esos jugadores, aunque nacidos o criados en Europa, siguen siendo "hijos del continente". Este debate explotó a nivel global cuando Francia ganó el Mundial de Rusia en 2018. El 80% de aquella selección francesa tenía raíces africanas (Mbappé, Pogba, Kanté, Umtiti, etc.).

El presentador sudafricano Trevor Noah bromeó en la televisión estadounidense diciendo: "¡África ha ganado el Mundial!". El comentario molestó tanto al gobierno francés que el embajador de Francia en EE. UU. le envió una dura carta oficial recriminándole que estaba negando la "frenchness" (identidad francesa) de los jugadores al llamarlos africanos.

La respuesta de Noah resumió a la perfección el sentir del continente: "¿Por qué no pueden ser ambas cosas? Para mí, son franceses y son africanos. Europa no debería sentirse amenazada porque celebremos la herencia de estos jugadores".

Yo personalmente pienso que todos son hijos de Dios, hermanos e iguales en dignidad, derechos y oportunidades. El papa León XIV nos lo está recordando a todas horas, y en particular en Canarias hace pocas semanas, pero ya veis el caso que desde Enrique IV, primer Borbón, llegó al trono le hacen al Papa. Hasta que no entendamos que solo como humanidad, unida, podemos afrontar los desafíos y dejemos el materialismo, y la teoría del buen salvaje, hijas de la Ilustración y la Reforma, no vamos a encontrar la paz. Todos hermanos. Feliz 14 de Juliet, Fraternidad, Igualdad, Libertad. Por ese orden.