Recientemente, en una conversación que tuve con una profesional dedicada a la tecnología, surgió el tema del “Product management” o, en español, la gerencia de productos.

Después de mantener un diálogo durante unos veinte minutos, me sorprendió muchísimo cuando su conclusión fue: “Sí, claro, desde tu visión de project management, debes verlo más claro”. Mi reacción y mi cara fueron de sorpresa y sentí que todos mis argumentos habían sido en balde y no había entendido en qué consiste el rol de un/a product manager.

A pesar de esto, he llegado a la conclusión de que es una disciplina que lleva a muchísima confusión, y sí, a lo largo de mi carrera ha habido momentos en los que también he ejercido el rol de project manager e incluso ambos a la vez, pero en este artículo quiero centrarme en la definición que considero que será más clara para todos.

El project manager o gerente de proyecto tiene un marco muy definido de trabajo, fecha, tareas a ejecutar y siempre bajo un presupuesto específico. Este rol es fundamental en trabajos o proyectos en cascada, como puede ser la ejecución de una obra, léase un edificio o una vivienda, en la que los cronogramas y responsables son clave para poder cumplir los objetivos.

Por otra parte, el/la product manager se asocia directamente a la visión 360 del negocio; en mi caso, al trabajar desde hace casi dos décadas con empresas de software, tecnología y codo a codo con los desarrolladores, he visto cómo los roles de producto han ido evolucionando, a tal punto que a día de hoy ha pasado a ser no solo un director de orquesta, sino también, gracias a la IA, un constructor de producto.

En este contexto, el usuario, el modelo de negocio y el mercado son tanto o más importantes que la tecnología que los hace posibles. En las conversaciones con otras personas de producto diariamente, escuchamos a “Claude” como un compañero más de trabajo.

Tiendo a pensar que una de las principales cualidades de alguien que trabaja en producto es la resiliencia, la escucha activa y la adaptación constante al cambio.

En el día a día debemos escuchar a los stakeholders, ser los mejores embajadores de los usuarios, saber qué problema estamos solucionando y cómo se logra su solución tecnológica; de eso se encarga el equipo de arquitectura y desarrollo.

Los gerentes de proyecto cuentan con estándares globales de gestión de proyectos basados en el PMI (Project Management Institute) que deben ser cumplidos. En cuanto al product management, es cambiante e incluso los marcos metodológicos pueden ser distintos (Scrum, Kanban…) hoy en día, más enfocados a prototipados rápidos con IA, redefiniendo el panorama.

Entre los muchos autores que sigo y admito, se encuentra Dan Olsen, con su libro “The Lean Product Playbook”, que me permitió desde hace años comprender la agilidad y complejidad que ha de tener el mundo del producto. En dicho libro con casos prácticos y diagramas explicativos, nos enseña cómo plasmar el proceso completo del producto desde la ideación hasta el lanzamiento “Go to market” de productos exitosos.

Aunque el libro al que hago referencia es del año 2017, sigue estando muy vigente, ya que en él se describe la intersección entre el diseño de la experiencia del usuario (UX), el lanzamiento al mercado y el concepto de MVP: el mínimo producto viable.

Esta es una disciplina muy bonita, llena de satisfacciones, aunque también de aprendizaje constante. Durante años he aprendido a su vez de renombrados expertos en producto como Marty Cagan o Teresa Torres y he utilizado gran parte de las bases brindadas por Olsen, en su libro, sus publicaciones y videos.

¿Qué ha pasado con la era de la IA? En este paradigma actual, los ciclos para sacar un producto de software se han acelerado y los roles se han desdibujado. Como menciona Dan Olsen en sus charlas, el rol del product manager está cambiando a pasos agigantados. Ahora nos podemos permitir pivotar, testear y prototipar en semanas, sin incluso haber generado una sola línea de código.

Grandes profesionales del área de producto lo están demostrando con sus soluciones basadas en IA; uno de los ejemplos más cercanos es Jorge Alcántara, que con Zentrik permite construir productos y conocer las necesidades para así automatizar, adaptar o redefinir procesos, logrando una solución tecnológica que permita un crecimiento orgánico.

Volviendo a nuestro diálogo inicial, cuando me pregunten “¿Cómo define el rol de producto?”, contestaré: “Buscar la manera más eficiente de solucionar un problema para el usuario”; luego ya vendrán el resto de matices.

También he de decir que el aprendizaje en este rol es constante y tenemos que reinventarnos continuamente y, aunque según la industria y el tipo de empresa el nombre cambie constantemente, los que trabajamos en el día a día en esto sabemos el reto al que nos enfrentamos.

Siempre podremos investigar, prototipar o testear con IA, pero la parte de la magia de partir de una idea, hacerla realidad y ver cómo funciona en el mercado y qué cosas sí debemos incluir y qué aspectos no son negociables, se lo dejo al ser humano, a la experiencia y a los aprendizajes en diversos sectores, industrias y tipos de productos.

¿Usted cree que este rol de producto se está transformando a la misma velocidad que otros roles en tecnología o por el contrario, el panorama es el mismo?