En esta mañana de Reyes, una tradición que se extiende en más de una década ya, saborear un cruasán a la plancha con mantequilla y mermelada junto a una buena taza de café con leche es uno de mis regalos favoritos.
Ese olor a hojaldre tostado junto con el humeante café matutino me dice que ha llegado un nuevo comienzo. Este año lo hago antes de partir hacia el aeropuerto. Ahí está mi gran mochila rosa cargada con toda la ilusión de un año pasado increíble y las ganas de mantener su estela, nada trivial mi objetivo.
Echo la vista atrás, de cuánto llevo recorrido, a cuántas personas he conocido, cuántos libros leídos y estudiados, y de repente, todo me lleva a mi abuelo y a las matemáticas. Hoy era uno de esos días del año en los que no dábamos clase de matemáticas, pero reconozco que el álgebra no era ningún problema, el día que fuese. Sin él, hoy no estaría escribiendo esto seguramente.
Las matemáticas son una de las formas más puras de pensamiento. Se usa la intuición y la inspiración, pero las afirmaciones formales deben de ser absolutas. La demostración se encuentra en el corazón de las matemáticas y es lo que la diferencia del resto de ciencias. Su objetivo es la demostración absoluta, cuando algo se demuestra es para siempre, sin posibilidad de cambio.
Es agrupar el trabajo de muchos y buenos matemáticos, uniendo ideas y creando conceptos que otros no han podido desarrollar o no se sabe de su existencia, al menos. Como cuando la Escuela Pitagórica desapareció y entre ella, sus muchos conocimientos. En cierta manera, me recuerda un poco al hoy. Poner el conocimiento a disposición de los demás para poder avanzar en diversas tecnologías o ámbitos. Lo reconozco, tengo esperanzas en la cuántica para que la IA despegue en su plenitud.
El recuerdo de Arquímedes persistirá cuando el de otros están ya olvidados, porque las lenguas mueren, pero los conceptos matemáticos no. Inmortalidad es tal vez un término inalcanzable, pero quizá un matemático posea las mayores probabilidades de alcanzarla, sea cual sea su significado decía G. H. Hardy.
Existió un enigma muy curioso, el problema parece tan sencillo que nos puede hacer pensar que es algo irrisorio, porque se basa en una fórmula que todos podemos recordar- el teorema de Pitágoras. Y este dio lugar a otro teorema, “El teorema de Fermat” (afirmó que, en base a Pitágoras, no existen soluciones enteras cuando el exponente es mayor que dos).
Y como en las matemáticas, nuestro futuro es enigmático hasta resolver la ecuación. No sabemos muy bien que nos deparará, pero si somos capaces de vislumbrar qué nos apasiona según se mueva o desarrolle el mundo, más fácil será adaptarnos a los cambios. Muchas veces nos podemos sentir perdidos, sin rumbo, sin saber muy bien qué hacer. Con muchas ideas en la cabeza, pero sin saber cómo arrancar o por dónde empezar.
Mi consejo: empieza a moverte, a preguntar, a indagar en nuevos caminos e ideas, a buscar puntos de apoyo y, sobre todo, encuentra a personas que te empujen y te aporten nuevas perspectivas. Así, entre miedos e inseguridades, entre luces y sombras, estoy segura de que lo conseguirás. Y es que esta época del año es muy propicia para plantearse cambios (aunque siempre es buen momento).
Lo importante es empezar, como cuando usamos en minería pentrita para el primer “arranque”, cargado de la máxima energía para romper paredes de roca compacta en los más profundo del barreno. Y tener la misma perseverancia e ilusión para avanzar y descubrir la cueva subterránea más grande de Andalucía, en el Parque Nacional de la Sierra de las Nieves (Málaga).
En la vida, unos están influidos por el ansia de llegar a más y más, sin mucho sentido o coherencia, pero la parte más noble quiere descubrir el significado y la finalidad de las cosas. La ambición de desvelar respuestas a preguntas de la naturaleza o desarrollar un futuro con los avances que hoy tenemos. En cierta manera podemos decir que los perfiles se tornan, un tanto filosóficos, porque, aunque se enfoquen en ingeniería o ciencias, se busca ese conocimiento más allá de lo protocolariamente necesario.
Estudiar una carrera no nos define, nos da la base para crear nuevos caminos que nos lleven a aquello que nos guste. Leía hace unos días en un artículo, el concepto “lifelong learning”, como si la pólvora se acabara de descubrir. Básicamente lo que de toda la vida nos han dicho, nunca dejas de estudiar.
Aunque ahora, más que nunca, estamos obligados a estar al día. Con una tecnología que se actualiza en pocos meses y una gran incertidumbre por delante Bien por casualidades, azares o, decisiones impuestas o elegidas, no somos pocos los perfiles que hemos estudiado sobre una especialidad y hemos crecido en otra. El tener que aprender otros conceptos, otras metodologías y perspectivas, quizás nos ha ayudado a entender mejor el mundo y adaptarnos a él.
En el informe del Foro Económico Mundial (WEF), “The Future of Jobs Report 2025” se aborda cómo los avances tecnológicos son los que están impulsando el cambio de habilidades en los profesionales para los próximos cinco años. Por eso, como decía antes, es importante conocerse para enfrentar la incertidumbre.
Esa incertidumbre como lo es la infinidad de “pi”. No pertenece a nadie, no termina nunca y no puede escribirse en su totalidad. Una cifra infinita, irracional, que aparece allí donde se habla de la longitud de una circunferencia o el volumen de una esfera. En su aparente simplicidad encierra una profundidad inagotable, como un círculo virtuoso.
Quizá por eso, las matemáticas y la filosofía son la vida misma, porque algunas verdades pueden demostrarse, pero nunca agotarse. “Pi” siendo tan matemático no se cierra, como no se cierran las preguntas esenciales de la filosofía.
¡Uy! Se me está haciendo tarde y tengo que irme al aeropuerto. Un nuevo viaje me espera. No parto de cero, llevo muchísimos viajes a la espalda, pero sí que es un nuevo país que recorrer y del que aprender. El camino se abre bajo mis pies, paso a paso, anunciando que cada comienzo es una nueva oportunidad y un nuevo capítulo de este libro. ¡Nos vemos en febrero!
“Ten siempre a Ítaca en tu mente/ Llegar allí es tu destino/ Mas no apresures nunca el viaje (…)
Ítaca te brindó tan hermoso viaje/ Sin ella no habrías emprendido el camino/ Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado/ Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significan las Ítacas.” Kavafis.