Imagen de uno de los coworking existentes en Marbella.

Imagen de uno de los coworking existentes en Marbella. The Pool

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La Costa del Sol seduce a los trabajadores tecnológicos: se mudan a Marbella sin cambiar de empresa

Marbella y Estepona atraen a profesionales internacionales que mantienen sus empleos en el extranjero y buscan vivienda, colegios para sus hijos y una comunidad en la que echar raíces.

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Profesionales tecnológicos internacionales están fijando su residencia en Marbella mientras mantienen sus empleos en remoto para empresas extranjeras.

Málaga TechPark y firmas como FJX Group consolidan la Costa del Tech, atrayendo a ingenieros de más de quince países y dinamizando el litoral.

El alquiler residencial, los espacios de coworking y la oferta educativa son clave para el asentamiento de estos trabajadores y sus familias.

Trabajar para una empresa extranjera y vivir en Marbella durante todo el año. Este es el camino que, según la firma Drumelia Real Estate, están siguiendo algunos trabajadores del sector tecnológico que han encontrado en Málaga algo más que un destino para pasar las vacaciones.

La tendencia está alimentando lo que empieza a conocerse como la Costa del Tech: un territorio en el que el atractivo residencial del litoral se cruza con la expansión de la actividad tecnológica y con la llegada de profesionales que pueden trabajar a distancia para compañías de cualquier parte del mundo.

Según Drumelia, en el caso de Marbella, son ya muchos los trabajadores que llegan por su cuenta, mantienen sus empleos en el extranjero y comienzan buscando una vivienda de alquiler. Después, una vez que conocen la zona y comprueban si encaja con sus expectativas, algunos se plantean comprar.

No todos llegan solos ni responden al mismo perfil. Hay profesionales de 20, 30 y 40 años, algunos con hijos, que buscan establecerse durante todo el año. Para ellos, la decisión no se limita a encontrar una casa: también implica elegir colegio, organizar los desplazamientos cotidianos y encontrar espacios en los que relacionarse con otras personas.

"Como trabajan en remoto, siguen en sus empresas en cualquier parte del mundo, alquilan, hacen vida aquí, conocen gente y forman familias", explica Artur Loginov, consejero delegado y copropietario de Drumelia.

Ingenieros de más de quince países

La llegada de trabajadores por iniciativa propia convive con los movimientos impulsados directamente por las empresas. En julio, FJX Group anunció el traslado a Málaga de ingenieros sénior procedentes de más de quince países para poner en marcha su primer centro tecnológico europeo.

El espacio tiene capacidad para más de un centenar de profesionales y cuenta con Fielmann Group como primer cliente operativo.

La operación ilustra otra cara del fenómeno: además de atraer a trabajadores que conservan su empleo en compañías extranjeras, Málaga también recibe equipos que se desplazan para desarrollar su actividad desde la provincia.

Detrás de estos movimientos hay un tejido empresarial que ha ganado dimensión en los últimos años. Málaga TechPark cerró 2025 con 719 entidades, 29.018 trabajadores y una facturación conjunta de 4.896 millones de euros, un 17,11% más que el ejercicio anterior.

Su área de influencia residencial tampoco se limita a la capital. Según los datos publicados por el propio parque, el 13% de sus empleados vive en la Costa del Sol occidental, un dato que apunta a la conexión entre el empleo tecnológico y los municipios del litoral.

Del portátil a una comunidad

Para quienes llegan a un lugar nuevo y continúan trabajando con compañeros que viven a miles de kilómetros, la flexibilidad laboral tiene una contrapartida: construir una red de relaciones fuera del trabajo puede exigir un esfuerzo adicional. Ahí entran en juego los espacios de coworking, que ofrecen puestos y oficinas, pero también oportunidades para conocer a otros profesionales.

En Marbella, uno de esos puntos de encuentro es The Pool, abierto en mayo de 2023 en la planta superior de El Corte Inglés de El Capricho.

Sus 2.200 metros cuadrados reúnen a miembros de cerca de cuarenta nacionalidades y profesionales de sectores como la inteligencia artificial, la inversión, la arquitectura y la sostenibilidad. A los puestos de trabajo y las oficinas se suma una programación de charlas, presentaciones y encuentros entre emprendedores.

"Para un profesional que acaba de mudarse y sigue trabajando con compañeros que están en otros países, estos espacios cumplen también una función social. Permiten conocer a personas de la zona, compartir experiencias y encontrar colaboradores", señala Loginov.

La oferta del litoral empieza a contemplar, además, las necesidades de quienes se trasladan con hijos. En Estepona, Boundless Life combina alojamiento, espacios de trabajo compartido y educación para familias que pasan varios meses en distintos destinos.

Su modelo está orientado a estancias temporales, por lo que no representa necesariamente una mudanza permanente.

Sin embargo, reúne varios de los servicios que también deben valorar las familias que se plantean quedarse: un lugar desde el que trabajar, una solución educativa para los menores y un entorno en el que organizar el día a día.

Ese tipo de necesidades también influye en la búsqueda de vivienda. Según Drumelia, los profesionales que quieren instalarse durante todo el año no se fijan únicamente en el precio o la ubicación: también valoran las condiciones para trabajar desde casa, la proximidad de los colegios y los desplazamientos cotidianos.

Por eso, el alquiler suele funcionar como primer paso para algunos de estos nuevos residentes. Les permite conocer los barrios, comprobar cómo es vivir en la zona fuera de la temporada turística y decidir más adelante si quieren comprar.