Olivia O. Wickerts, diseñadora.

Olivia O. Wickerts, diseñadora. Cedida

Marbella

Olivia O. Wickets, diseñadora de lujo en la Costa del Sol: "Los clientes buscan espacios únicos, casi como mundos privados"

La profesional lidera Omeo Design, un estudio de diseño e interiores con sede en Marbella y especializado en proyectos exclusivos.

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Las claves

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La Costa del Sol experimenta un auge en la demanda de viviendas de lujo, especialmente en Marbella, Benahavís y Estepona, con compradores internacionales.

Omeo Design, liderado por Olivia O. Wickerts, apuesta por proyectos residenciales únicos y personalizados, donde cada casa refleja el estilo de vida y las necesidades del cliente.

Los clientes buscan espacios exclusivos que ofrezcan experiencias y conexión con la naturaleza, como villas con elementos singulares, por ejemplo, un cenote.

El concepto de lujo evoluciona en la región hacia la calidad, la artesanía, la sostenibilidad y la individualidad, alejándose de la ostentación tradicional.

La Costa del Sol vive desde hace años un auge de la vivienda de lujo. Marbella, Benahavís o Estepona concentran una demanda internacional que no deja de crecer, alimentada por compradores de todo el mundo. El resultado es un mercado cada vez más competitivo, en el que la villa de piscina infinita y acabados de mármol ha dejado de ser suficiente. Los compradores con mayor poder adquisitivo piden ahora algo más difícil: proyectos únicos y exclusivos.

Este es el objetivo que busca conseguir Omeo Design, un estudio de diseño e interiores de lujo con sede en Marbella especializado en este tipo de encargos. Al frente de este equipo de profesionales está Olivia O. Wickerts, diseñadora sueca que lleva más de una década firmando proyectos residenciales singulares en la Costa del Sol, entre ellos una villa con un cenote inspirado en los paisajes de Tulum (México).

"Cuanto más personal es el diálogo entre cliente y diseñador, más auténtico suele ser el resultado final" explica Wickerts. "La arquitectura y el interiorismo se convierten en una especie de retrato del estilo de vida, los intereses y la sensibilidad del cliente", añade.

Esto es, según describe, el punto de partida real de cada encargo. Antes de plantear una sola distribución o proponer un material, su equipo dedica semanas (o meses) a entender cómo vive realmente cada familia. Esa manera de proceder tiene consecuencias muy concretas en el resultado final.

Ese enfoque cobra un significado particular en un mercado como el de la Costa del Sol, donde conviven clientes de procedencias, culturas y hábitos muy distintos: familias que buscan una segunda residencia vacacional, empresarios que trasladan aquí su residencia habitual, o inversores que encargan una vivienda pensando también en su reventa futura.

La diseñadora observa además un cambio en el propio perfil del cliente en los últimos años. Cada vez son menos los que llegan al estudio con una imagen cerrada y más los que acuden sin una idea predefinida, dispuestos a que el propio proceso de diseño les ayude a descubrir qué tipo de espacio necesitan realmente.

"Los clientes buscan espacios que se sientan únicos, casi como mundos privados", resume Wickerts, lugares pensados para no parecerse a ningún otro, ni siquiera a otros proyectos firmados por el propio estudio.

Esa filosofía se plasma en algunos de sus encargos más llamativos, como una villa que incorpora un cenote, un elemento tan poco habitual que rompe de inmediato con cualquier expectativa de lujo convencional. Para Wickerts, ese tipo de intervenciones responde a un cambio de fondo en lo que buscan sus clientes.

"Están cada vez más interesados en viviendas que ofrezcan experiencias, no solo una estética impresionante", señala. "Elementos como un cenote generan una sensación de descubrimiento y de conexión con la naturaleza", añade.

Cenote en una villa de lujo, diseñado por Omeo Design.

Cenote en una villa de lujo, diseñado por Omeo Design. Solvilla

Ese tipo de encargos, además, tiene un perfil de cliente muy definido. "A menudo viajan con frecuencia, tienen viviendas en distintos países y están acostumbrados a un alto nivel de diseño y arquitectura", apunta Wickerts. "Lo que buscan no es simplemente lujo en el sentido tradicional, sino un hogar que se sienta personal, bien pensado y conectado con el lugar en el que se construye", detalla.

¿Qué hace que ese cliente elija Málaga y Marbella frente a otros destinos europeos de referencia? Para Wickerts, la respuesta está en que la región ofrece "un equilibrio muy particular", sostiene.

"Está el clima, por supuesto, pero también un estilo de vida que combina naturaleza, cultura y conectividad internacional. Marbella y Málaga se han convertido en lugares donde personas de muchos países diferentes pueden sentirse como en casa, sin perder al mismo tiempo una fuerte identidad local", explica.

Wickerts reconoce que el concepto de lujo que ha encontrado en España tiene rasgos propios respecto a otros mercados. "Lo que encuentro especialmente interesante es la fuerte conexión entre los espacios interiores y exteriores. Aquí el lujo suele estar ligado a la apertura, la luz y la posibilidad de disfrutar del clima durante todo el año. En comparación con algunos países del norte, donde los interiores pueden resultar más cerrados, aquí existe una fluidez natural entre arquitectura, paisaje y vida cotidiana", subraya.

Esa manera de entender el lujo, además, ha ido cambiando en la propia Costa del Sol en los últimos años. Wickerts detecta un desplazamiento claro desde el lujo entendido como ostentación hacia otro más ligado a la calidad y al detalle. "El lujo se asocia cada vez más con la calidad, la artesanía y la individualidad", afirma.

"Los clientes tienen una mayor conciencia del diseño y de los materiales, y buscan viviendas que resulten atemporales, más que simplemente espectaculares. También hay una atención creciente hacia la sostenibilidad, el confort y la experiencia emocional que genera un espacio", matiza.

Todo ese planteamiento remite a una misma convicción, la de que "una vivienda siempre debería reflejar a quienes viven en ella", sostiene Wickerts.