La voz de Charo es el más absoluto reflejo de la indignación que todavía recorre su cuerpo. Vive en Marbella (Málaga) y ha tenido que esperar 101 días desde que solicitó una cita para una analítica de sangre en su centro de salud hasta el momento de la extracción. Más de tres meses de demora.

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"Llevaba unos meses en los que me sentía muy mal", confiesa la afectada a este periódico. Ese fue el motivo principal por el que rogó en repetidas ocasiones que le hiciesen la analítica "cuanto antes". Además, reconoce que sufre una enfermedad gastroesofágica y lleva consigo un protector de estómago "desde hace ocho años".

Charo fue a su centro de salud correspondiente para solicitar una analítica que diese respuesta a su malestar general. "Estaba asustada". Hace una breve pausa y continúa relatando:"Mi madre falleció de un cáncer de colon". Denuncia que la atención primaria se demore "en exceso" para realizar "una analítica y una prueba de sangre en heces".

Desde el día 25 de mayo llevaba Charo esperando que le sonase el teléfono para acudir al complejo hospitalario para la extracción de sangre y le realización del resto de pruebas pertinentes con las que descartar posibles complicaciones. Ante la falta de noticias, decidió ir a una clínica privada. Allí le confirmaron que presentaba sangre oculta en heces. "Dios quiera que no sea nada grave", declara.

"Un par de días antes" de que le llamaran del centro de salud, Charo contactó con su doctora para ampliar el registro de pruebas y analizar también la posibilidad de que existiese alguna "patología tumoral". Temía el antecedente de su madre. Pero se lo denegaron.

Finalmente, descolgó su móvil y le citaron para la mañana del 3 de septiembre. 101 días después de la solicitud. Mientras esperaba su turno en la fila, Charo le preguntaba al resto de pacientes "cuánto tiempo llevaban esperando su cita", por si coincidían las fechas con la suya. Pero "ni se me acercaban". Nadie llevaba más tiempo de espera que ella.

Mientras la conversación llega a su fin, a Charo se le sigue intuyendo decepcionada: "Es una pena como nos tienen, no hay derecho". Mantiene la intriga por conocer los resultados de las pruebas y espera la llamada del médico digestivo para valorar sus problemas de estómago.