Imagen de las obras del Metro de Málaga en la calle Hilera.

Imagen de las obras del Metro de Málaga en la calle Hilera. Junta de Andalucía

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El Metro de Málaga encara su acercamiento definitivo al Civil con 34 edificios de Blas de Lezo y Simón Bolívar bajo la lupa

Dos edificios de Blas de Lezo y uno de Simón Bolívar presentan una vulnerabilidad alta ante el avance de la obra soterrada.

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Las claves

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El Metro de Málaga avanza hacia el Hospital Civil inspeccionando 34 edificios en Blas de Lezo y Simón Bolívar por su cercanía al nuevo trazado soterrado.

En Blas de Lezo se han inspeccionado 21 edificios, dos de ellos con vulnerabilidad alta respecto a las obras y uno en mal estado de conservación.

En Simón Bolívar, de los 13 edificios examinados, uno presenta vulnerabilidad alta, pero ninguno tiene daños estructurales importantes.

El proyecto incluye medidas preventivas y estudios detallados para los inmuebles más vulnerables antes y durante la ejecución del túnel y las estaciones.

El Metro de Málaga acaba de abrir un nuevo frente de obras en su camino definitivo hacia el Hospital Civil y el futuro Hospital Virgen de la Esperanza.

El avance de la Línea 2 entra de lleno en el tramo Eugenio Gross-Blas de Lezo, un tajo de poco más de medio kilómetro que lleva la infraestructura soterrada hacia la zona norte de la ciudad y que obliga a poner de nuevo la lupa sobre el entorno construido que acompaña a la traza.

La intervención se desarrolla en un escenario urbano consolidado, condicionado por la proximidad entre el futuro túnel y las edificaciones existentes.

Por ello, el proyecto constructivo incorpora un inventario específico de los inmuebles situados junto al recorrido, con el objetivo de conocer su estado, identificar posibles vulnerabilidades y establecer, antes y durante los trabajos, las medidas preventivas que puedan resultar necesarias.

El documento técnico consultado recoge la inspección de 117 edificios a lo largo de toda la prolongación de la Línea 2. De ellos, 21 se encuentran en la calle Blas de Lezo y otros 13 en la avenida Simón Bolívar, el eje por el que continúa la infraestructura hasta alcanzar el entorno del Hospital Civil.

Son, por tanto, 34 edificios los que forman parte del escenario inmediato del tramo que ahora cobra protagonismo, aunque las características de ambos espacios urbanos son sensiblemente diferentes.

21 edificios bajo la lupa en Blas de Lezo

La calle Blas de Lezo concentra la mayor parte de las edificaciones que acompañan al trazado en este tramo. El estudio técnico contabiliza 21 inmuebles inspeccionados.

Se trata, en términos generales, de una calle con una anchura media de unos 19,5 metros, en la que predominan edificios construidos durante las décadas de los sesenta y setenta.

La mayoría presenta estructuras porticadas y alturas de entre siete y once plantas, aunque el paisaje se completa con edificios de construcción más reciente y de características similares.

Imagen de archivo de la calle Blas de Lezo.

Imagen de archivo de la calle Blas de Lezo. EEM

Es precisamente esa proximidad entre la futura infraestructura y los edificios existentes la que explica el trabajo de inspección previo. El objetivo no es anticipar que los inmuebles vayan a sufrir daños, sino disponer de una radiografía suficientemente precisa de su situación antes de que las máquinas avancen.

El estudio clasifica los edificios en función de un índice de vulnerabilidad que tiene en cuenta sus características y su relación con la obra. En Blas de Lezo, dos de los 21 edificios presentan una vulnerabilidad alta, mientras que otros nueve se sitúan en el nivel medio y diez en el nivel bajo.

La consideración de vulnerabilidad alta requiere una lectura cuidadosa. El informe señala que los edificios incluidos en esta categoría presentan, a juicio de los técnicos, una probabilidad alta de ser afectados por las obras del Metro.

Por ello, recomienda que sean objeto de estudios detallados para determinar la conveniencia de aplicar medidas preventivas destinadas a preservar su seguridad.

No significa que esos edificios estén condenados a sufrir daños ni que el estudio determine que su estructura vaya a verse afectada. Se trata de una clasificación preventiva vinculada a las características del inmueble y a su proximidad con una obra de estas dimensiones.

Un edificio destaca por su estado de conservación

La radiografía realizada sobre Blas de Lezo incorpora además otro parámetro diferente: el estado de conservación de los edificios. De los 21 inmuebles inspeccionados, uno presenta un índice de daños alto, seis se sitúan en un nivel medio y los 14 restantes tienen daños considerados bajos.

El documento identifica expresamente el inmueble como el caso más destacado de esta calle. La ficha correspondiente lo describe como una vivienda de 56 años, con estructura porticada y mal estado de conservación.

El estudio advierte de que la mera detección de anomalías no permite determinar por sí sola sus causas ni implica necesariamente que las condiciones de seguridad de la estructura estén gravemente afectadas.

Cuando existen indicios que pueden estar relacionados con la cimentación, los técnicos consideran necesario realizar estudios patológicos y de diagnosis que permitan determinar con precisión el origen de los daños y su eventual repercusión estructural.

Detalle del trazado de la prolongación del Metro de Málaga hacia el entorno del Civil.

Detalle del trazado de la prolongación del Metro de Málaga hacia el entorno del Civil. Junta de Andalucía

El salto hacia Simón Bolívar cambia el paisaje

El avance de la obra hacia la avenida Simón Bolívar introduce, además, un cambio significativo en el escenario urbano.

Aquí fueron inspeccionados 13 edificios. La clasificación de vulnerabilidad establece que uno presenta un nivel alto, ocho un nivel medio y cuatro un nivel bajo.

El paisaje construido también es diferente al de Blas de Lezo. El estudio señala que al inicio de Simón Bolívar aparecen viviendas unifamiliares de una o dos alturas, construidas en los años cincuenta. Después de los primeros 75 metros, el entorno se abre y aparecen espacios verdes y zonas de aparcamiento en superficie vinculadas al Hospital Materno Infantil.

En materia de conservación, el escenario es menos problemático que el registrado en Blas de Lezo. De los 13 edificios inspeccionados, ninguno aparece clasificado con daños altos, mientras que uno presenta daños medios y 12 daños bajos.

La vulnerabilidad alta de uno de estos inmuebles se explica, según el documento, por su proximidad a la traza y por sus características constructivas. En concreto, el estudio precisa que se trata de un edificio cuya estructura es de muros de carga.

Una obra soterrada que se ejecuta entre pantallas

La vigilancia sobre estos edificios está directamente relacionada con el sistema constructivo elegido para la prolongación de la Línea 2. El proyecto contempla una infraestructura completamente soterrada, tanto para el túnel como para las estaciones, ejecutada entre pantallas. La cota media de la rasante se sitúa alrededor de los 14 metros, aunque el proyecto alcanza una profundidad mayor en determinados puntos del recorrido.

El método constructivo previsto es el denominado cut and cover. El procedimiento parte de la ejecución de las pantallas laterales, continúa con la construcción de la losa superior y la reposición de la urbanización de la calle, para posteriormente proceder al vaciado del espacio situado entre las pantallas mediante las rampas o pozos habilitados para ello.

Es precisamente la combinación entre la ejecución de una infraestructura soterrada, la profundidad de la excavación y la proximidad de los edificios la que hace necesario contar con un conocimiento previo de las construcciones existentes.

El estudio encargado por la Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía tuvo precisamente ese objetivo: actualizar las inspecciones existentes y revisar los nuevos edificios afectados por la traza, para conocer su estado antes del inicio de los trabajos y poder planificar las medidas preventivas necesarias.

El término "vulnerabilidad" puede generar cierta confusión si se interpreta como una previsión directa de daños. El propio informe técnico establece que no es así.

Los edificios incluidos en el nivel 1.ALTO son aquellos para los que los técnicos aprecian una probabilidad alta de verse afectados por las obras. Esa clasificación activa una recomendación concreta: realizar un estudio detallado y determinar, en cada caso, qué medidas preventivas son necesarias.

Entre las actuaciones que pueden contemplarse figuran la caracterización de la cimentación, estudios geotécnicos o análisis de los materiales. El propósito es disponer de información suficiente antes del avance de la obra para decidir, si fuera necesario, la ejecución de reparaciones, refuerzos u otras medidas correctoras.

Es un procedimiento que busca, en definitiva, separar los daños preexistentes de cualquier eventual afección asociada a la obra y conocer de antemano las características de los edificios más sensibles.