Una bandera roja y el cartel publicitario.
Pérdidas en Guadalmar por el cierre de la playa por E. coli: "Las lluvias son inevitables, pero hay que cuidar las infraestructuras"
El café-bar Las Niñas ha hecho un llamamiento en redes sociales para atraer a sus clientes.
Solían vender mucho a los playeros y los cierres están afectando mucho al negocio.
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"¿Playa cerrada? El plan no se cancela. La playa estará cerrada, pero nosotros estamos abiertos. Guadalmar sigue vivo". Con un mensaje tan potente está publicitándose la cafetería-bar Las Niñas en la zona de Guadalmar esta semana para captar clientes tras el último cierre del arenal malagueño por la presencia de la bacteria Escherichia coli (E. coli) en sus aguas.
Guadalmar se ha sumado a otras cinco playas de la ciudad cerradas al baño: Campo de Golf-San Julián, La Misericordia, Sacaba, San Andrés y El Palo, habiéndose abierto este martes la del Campo de Golf-San Julián y El Palo.
La medida llegó dos días después de la tromba de agua que descargó sobre la capital en la madrugada del sábado 15 de agosto. Según los datos de la Aemet facilitados por el Ayuntamiento de Málaga, la estación del aeropuerto registró 18,5 litros por metro cuadrado, 14 de ellos en menos de una hora. Esas precipitaciones provocaron alivios en la red de saneamiento y vertidos al mar.
Pero no es un problema aparentemente reciente, los cierres de la playa en Guadalmar vienen dándose desde el pasado mes de diciembre, debido a un problema con la red de saneamiento, concretamente unas tuberías, lo que está provocando molestias entre los vecinos y negocios de la zona.
Detrás de la publicidad de la citada cafetería está Jessica, su propietaria. La malagueña cumplió un año al frente de este local el pasado mes de mayo y reconoce que la primera temporada de verano ya más asentada en el negocio está siendo muy complicada debido a estos desajustes.
Una caja que se desploma en pleno agosto
Para el café-bar Las Niñas, el cierre cae en el peor momento posible: la recta final del mes de agosto. Jessica calcula que su caja se ha reducido entre 400 y 500 euros al día respecto a las jornadas previas, que habían sido muy buenas, una diferencia que en agosto se nota especialmente porque la facturación diaria suele mantenerse estable.
Uno de los sustentos principales del negocio de Jessica viene dado por los pedidos que sus clientes le hacen para echar el día en la playa. "Ahora me dicen que cuando vienen y no pueden bañarse, si acaso desayunan y se van", lamenta. Su cocina no cierra en todo el día, precisamente, para aprovechar el empujón que dan las familias playeras.
Jessica advierte de que, si la situación se prolonga en pleno apogeo del mes, durante la Feria de Málaga, "se carga el mes de agosto" y sus cuentas dejan de salir, ya que los ahorros van disminuyendo poco a poco.
En mayo, cuando también se cerró la playa, también sufrieron el mes y en junio, con cierres intermitentes, dificultó el arranque tan importante del verano. Julio no tuvo ningún problema, pero agosto se está tiñendo de color negro para esta hostelera.
A la caída de ingresos, Jessica suma el aumento de los costes. Detalla que el proveedor de carne le ha subido esta semana 15 céntimos el kilo de pollo, un producto del que no puede prescindir porque su especialidad es el pollo campero. "Mi carta está cerrada hasta enero y yo no voy a trasladar al cliente estas subidas", añade.
La propietaria enmarca su queja en la situación de los autónomos. Lamenta que los pagos e impuestos se mantengan al margen de que el negocio tenga pérdidas o beneficios, incluso cuando estas bajadas vienen dadas por motivos ajenos, como es su caso. "Les da igual, los pagos son los mismos; nadie compensa pérdidas", expresa.
A esa presión se suma la sensación de incertidumbre. Jessica describe que no termina de darle confianza los problemas que están arrastrando en la playa de la barriada y que la incertidumbre no le ayuda a organizar bien su negocio.
Un problema que se repite en Guadalmar desde diciembre
Como apuntábamos, el de este agosto no es el primer episodio que afecta a Guadalmar. El origen se remonta a finales de diciembre de 2025, cuando la crecida del río Guadalhorce erosionó uno de los apoyos de la estructura que sostiene las tuberías de saneamiento sobre el cauce y provocó la caída al río de unos 50 metros de conducciones.
El 30 de diciembre el Ayuntamiento recomendó evitar el baño en Guadalmar y Emasa paralizó el bombeo para derivar el vertido mar adentro a través de un emisario de 475 metros.
Desde entonces los episodios se han encadenado. El 25 de marzo el Consistorio ordenó el cierre de la zona de Arraijanal, en la contigua playa del Campo de Golf, por presencia de E. coli vinculada a aquella rotura.
El 30 de mayo, una nueva avería en la pieza de encaje de una ventosa de la conducción volvió a obligar a un vertido controlado mar adentro.
El trasfondo técnico explica por qué la calidad del agua se resiente con cada lluvia intensa. Buena parte de la red de saneamiento de Málaga es unitaria, lo que significa que las aguas pluviales y las residuales circulan por la misma tubería.
Cuando un aguacero supera la capacidad del sistema entran en funcionamiento los aliviaderos, que liberan el exceso y pueden arrastrar restos del saneamiento hasta el mar. El Consistorio sostiene que la solución pasa por extender las redes separativas hasta rozar el 70 % y por construir tanques de tormenta que almacenen el agua durante los episodios de lluvia.
"Guadalmar sigue vivo"
El cierre no golpea solo a la hostelería de primera línea. Jessica señala que los clientes de un hotel cercano, que eligieron el establecimiento por su acceso directo a la playa, también se ven afectados y llegan a presentar hojas de reclamaciones al quedarse sin baño a los pies del alojamiento.
Desde el punto de vista de Jessica, "las lluvias no se pueden evitar", pero lo que sí se "puede hacer" es "preparar infraestructuras y tomar medidas durante el invierno para minimizar sus consecuencias".
"Entiendo y apoyo que se cierre una playa si existe riesgo para la salud. Lo que no entiendo ni comparto es que un problema que requiere prevención termine explotando en plena temporada alta. Málaga no puede presumir de turismo y después permitir que sus empresarios lleguemos a agosto cruzando los dedos para que una tormenta no termine con playas cerradas", añade.
Para finalizar, Jessica hace hincapié en la necesidad de "prevención, inversión y soluciones" antes de que llegue el verano y no cuando el daño ya está hecho.