El Cerro Tortuga de Málaga.

El Cerro Tortuga de Málaga. IU

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Ardillas rojas, camaleones y restos del siglo XVI: el entorno natural de Málaga que los vecinos quieren proteger

Un grupo de malagueños se ha unido en una asociación con el objetivo de preservar el entorno del Cerro de la Tortuga y los terrenos que lo rodean, y evitar que se construya a su alrededor y en ellos.

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Las claves

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La Asociación Vecinal Cerro Tortuga se ha creado para proteger el entorno natural y patrimonial del Cerro de la Tortuga en Málaga.

El cerro alberga especies protegidas como la ardilla roja y el camaleón común, además de restos arqueológicos y antiguos sistemas hidráulicos del siglo XVI.

La asociación reclama que cualquier desarrollo urbano se base en sostenibilidad, estudios ambientales y participación ciudadana real.

Entre sus primeras acciones, han organizado limpiezas para evitar incendios y enviado un manifiesto al Ayuntamiento pidiendo mayor protección para la zona.

Málaga cuenta desde hace unos meses con una nueva voz ciudadana en defensa de su patrimonio natural. Se trata de la Asociación Vecinal Cerro Tortuga, una entidad sin ánimo de lucro nacida con el objetivo preservar el entorno del Cerro de la Tortuga y los terrenos que lo rodean, y defender un modelo de crecimiento urbano que apueste por la conservación de los espacios naturales de la ciudad.

Su creación responde a una preocupación que llevaba tiempo instalada entre los vecinos que se centra en el futuro incierto de uno de los enclaves más singulares de la capital malagueña.

Para el colectivo, el espacio de Cerro de la Tortuga reúne valores ambientales, paisajísticos, arqueológicos y sociales suficientes como para ser protegido y reconocido como parte del patrimonio común de todos los malagueños.

Entre sus primeras acciones, la asociación remitió el pasado mes de abril un manifiesto al Ayuntamiento de Málaga que, de momento, sigue sin obtener contestación.

En el escrito trasladaron su inquietud ante la intención de construir en la parcela situada entre Castañón de Mena y la Plaza Manos Unidas y la petición de reforzar la protección de la zona.

Su propuesta pasa por que cualquier actuación futura se base en criterios de sostenibilidad, estudios ambientales rigurosos y procesos reales de participación ciudadana.

Un refugio de biodiversidad

Según explica la entidad, el Cerro de la Tortuga es mucho más que un solar pendiente de uso, ya que para ellos es un refugio clave para la biodiversidad del municipio.

Por sus laderas, según explican, se mueven especies protegidas como la ardilla roja (Sciurus vulgaris), el camaleón común (Chamaeleo chamaeleon) o el cárabo común (Strix aluco), junto a comunidades vegetales de interés como tomillares xerófilos con presencia de líquenes, mentas, aneales y vegetación de ribera.

El espacio forma además parte de un corredor ecológico que conecta distintos enclaves naturales de la ciudad, y sirve de parada de descanso para decenas de especies de aves forestales y migratorias en su ruta hacia África o el norte de Europa.

A su valor ecológico se suma el patrimonial. El cerro conserva huellas del antiguo sistema hidráulico del siglo XVI, además de restos arqueológicos de época ibero-púnica e incluso prehistórica. Para la asociación, todo ello lo convierte en un lugar con un enorme potencial como espacio de educación ambiental y disfrute ciudadano.

"El nacimiento de esta asociación responde a una idea muy sencilla: creemos que el progreso de Málaga debe ir de la mano de la protección de su patrimonio natural. Queremos aportar propuestas, generar diálogo y colaborar con las administraciones para que el Cerro de la Tortuga sea un espacio mejor conocido, mejor conservado y mejor disfrutado por toda la ciudadanía", afirma Antonio Jesús García Berlanga, presidente de la asociación vecinal.

Limpiezas para evitar incendios

La asociación ya trabaja en iniciativas de conservación del entorno, restauración ecológica, protección del patrimonio arqueológico, ampliación de zonas verdes y colaboración con administraciones, universidades, entidades científicas y organizaciones sociales.

Una de sus primeras actuaciones ha sido organizar varias batidas de recogida de basura para paliar el estado de abandono y deterioro del pinar, donde se acumulan objetos y materiales que suponen un alto riesgo de incendio.

No es una preocupación menor, puesto que solo durante el mes de julio, los bomberos tuvieron que intervenir en dos incendios registrados en esta zona.