El gran problema de la Nueva Rosaleda con la que sueña el alcalde de Málaga: construir sobre el Guadalmedina
Mantener el estadio en su actual ubicación es la solución preferida por De la Torre. La limitación del espacio acotaría el crecimiento a un máximo de 45.000 asientos.
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Málaga está inmersa en una cuenta atrás clave para decidir qué será de La Rosaleda. El debate sobre el futuro del gran epicentro deportivo de la capital de la Costa del Sol, junto al Martín Carpena, está abierto en canal desde hace meses.
Y ni siquiera el varapalo que supuso la renuncia de la ciudad a ser sede del Mundial de Fútbol 2030 ha enterrado la apuesta institucional por afrontar la construcción de un nuevo estadio.
El interrogante es ¿dónde? Una cuestión en la que, sin ser definitiva, sí es relevante la posición del alcalde, Francisco de la Torre. Por más que la suya es una de las tres voces institucionales con voz y voto en este asunto, la posición del veterano regidor puede acabar siendo definitiva.
Es por ello que adquiere valor añadido que De la Torre, a poco más de una semana de sentarse a la mesa con las otras dos copropietarias de La Rosaleda, la Diputación provincial y la Junta de Andalucía, haya hablado abiertamente de lo que querría que ocurriese.
Su apuesta es la de levantar una Nueva Rosaleda sobre la vieja Rosaleda. Esto, grosso modo, es seguir el esquema que fue trazado años atrás, cuando Málaga logró ser elegida como una de las sedes mundialistas, designación a la que acabó renunciando.
Muestra de la zona donde se plantea la gran plaza elevada sobre el Guadalmedina.
El actual emplazamiento del estadio en el barrio de Martiricos, en la zona norte de la urbe, aunque a escasa distancia del Centro, es uno de los tres que, tras una primera criba eliminatoria, ha sido objeto de análisis por parte de los técnicos contratados. Las otras dos son la ampliación de la Universidad, al oeste, y San Cayetano, en Puerto de la Torre.
Aunque este trío de espacios tiene pros y contras claros, pongamos el foco en la elegida por De la Torre como la más adecuada.
Problemas de movilidad
En el lado positivo del análisis, su localización en la ciudad consolidada le otorga la ventaja incuestionable de que muchos de los aficionados del Málaga seguirán teniendo la oportunidad cierta de acudir a pie. Por el contrario, la accesibilidad por otro medio, caso del coche privado, es toda una odisea.
Pero los principales obstáculos a los que se enfrenta esta propuesta tienen más que ver con la limitación física de la parcela sobre la que se levanta La Rosaleda, encajonada entre la Avenida de la Palmilla, por un lado, y el cauce del río Guadalmedina, por otro.
Y la única manera de ampliar lo ya construido es la de ocupar parcialmente estos espacios. La usurpación de esta especie de frontera física era uno de los ‘logros’ de las propuestas técnicas que, a raíz del diseño de Morph, se plantearon en el marco del Mundial.
En concreto, en uno de los estudios contratados ante el reto mundialista, ya subrayó la envergadura de intervenir sobre la construcción actual, en el intento de crecer desde los 30.000 asientos actuales hasta los 45.000 mínimos exigidos por la FIFA.
El estudio de detalle firmado por HCP permitía imaginar una Nueva Rosaleda de hasta 55 metros de altura y con gradas que volarán directamente sobre el cauce del río Guadalmedina.
Según esos datos, la superficie afectada por la intervención era de 59.081 metros cuadrados, incluyendo el estadio actual y varias parcelas anexas. Entre ellas, el edificio de usos múltiples del Málaga C.F., el campo de entrenamiento, varias parcelas al norte del estadio, así como parte del viario perimetral.
Uno de los elementos más llamativos de la propuesta, que podría tener validez ante la posición del alcalde, es que las gradas superiores se proyectarían hacia el este, volando sobre el río.
Esta parte de la intervención incluiría la creación de puentes-plaza sobre el cauce, que funcionarán como accesos y salidas de evacuación.
Justamente, otro de los estudios técnicos, elaborado por ACL Diseño y Cálculo de Estructuras, desvelaba con precisión los detalles de esta monumental cubierta sobre el cauce.
La propuesta central giraba en torno a una plaza que se extendería a lo largo de, aproximadamente, 480 metros de longitud y 45 metros de anchura. Los técnicos dibujaron un doble escenario:
- Fase 1 (Pre-Mundial 2030): La idea original era que la plaza sirviera como un espacio completamente diáfano, con un revestimiento mínimo y sin obstáculos, permitiendo incluso el paso de vehículos, especialmente los de emergencia y seguridad, vital para la logística de un evento de la magnitud de la Copa Mundial de la FIFA.
- Fase 2 (Post-Mundial): Una vez concluido el Mundial, la plaza se transformaría en un gran pulmón verde y un espacio de ocio para los ciudadanos. Se preveía su embellecimiento con la plantación de árboles, creación de zonas ajardinadas, instalación de pérgolas y equipamientos infantiles.