Dinamita Montilla mira a la prensa en el juicio.

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'Dinamita Montilla' insiste en que no mató a David en los Montes de Málaga: "Es todo un montaje"

El asesino en serie, que cumplió 28 años por cuatro crímenes en los 80, atribuye su imputación a las críticas que vertía en TikTok contra la justicia, la monarquía y los políticos.

Más información: 'Dinamita Montilla', a juicio por el crimen de Los Montes de Málaga: la Fiscalía pide 26 años de cárcel

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Las claves

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José Jurado Montilla, alias 'Dinamita Montilla', niega cualquier implicación en el asesinato de un joven en los Montes de Málaga en 2022, calificando el caso de "montaje".

La investigación se destrabó gracias a un perfil genético hallado en la cremallera de la mochila de la víctima, lo que llevó a los agentes hasta Jurado tras reconstruir su árbol genealógico.

La Fiscalía solicita 26 años de prisión para el acusado por asesinato, robo con violencia y tenencia ilícita de armas, mientras él argumenta que su imputación se debe a sus críticas públicas en redes sociales.

Jurado ya cumplió 28 años de cárcel por cuatro homicidios en los años 80 y está vinculado a otra causa por la muerte de Ester Estepa, aunque también niega relación con este caso.

José Jurado Montilla, conocido en las comisarías españolas como 'el Titi' o 'Dinamita Montilla', se ha sentado este lunes en el banquillo de la Audiencia Provincial de Málaga y ha desplegado la única estrategia que parecía quedarle: negarlo todo. Según ha informado la agencia EFE, el malagueño de 63 años ha asegurado que no ha cometido ningún crimen desde que salió de prisión el 13 de diciembre de 2013 y ha sostenido que su implicación en el asesinato del joven de 21 años hallado muerto en los Montes de Málaga en agosto de 2022 es "un montaje".

El juicio con jurado, que ha arrancado este lunes, supone el examen judicial de un caso que durante casi dos años permaneció sin resolver y que se destrabó gracias a una mezcla de perfiles genéticos hallada en la pestaña de la cremallera de la mochila de la víctima. Aquel rastro biológico, cruzado pacientemente con árboles genealógicos reconstruidos a partir del Registro Civil y de partidas de bautismo del Obispado, condujo a los investigadores hasta un hombre que ya había pasado 28 años en la cárcel por cuatro asesinatos cometidos en los años 80.

El procesado, según el relato de EFE desde la sala, ha mantenido durante toda su declaración que no solo no mató a David, sino que nunca ha estado ni en el escenario del crimen ni en sus alrededores. La Fiscalía, sin embargo, le atribuye un delito de asesinato en concurso con robo con violencia y tenencia ilícita de armas, y reclama para él 26 años de prisión.

Preguntado por los motivos que, a su juicio, le habrían llevado al banquillo, Jurado ha trazado una explicación que combina la teoría de la conspiración con un ejercicio de victimización. Ha sostenido que su imputación se debe a las críticas que vertía en TikTok sobre la justicia, la monarquía y los políticos, una red social en la que era muy activo y donde colgaba diariamente fotografías de sus viajes y su día a día.

"Creo que alguien intenta hacerme daño trayendo al presente el pasado", ha afirmado el acusado ante el tribunal- Acto seguido, ha pedido perdón por si sus críticas hubieran sido excesivas en algún momento, alegando que él respeta al prójimo y que solo quería disfrutar de la vida recorriendo España.

La prueba que más le compromete (el ADN hallado en la mochila del joven asesinado) ha tratado de despacharla con dos hipótesis alternativas, siempre según su relato: o bien quieren imputarle el delito, o bien ha habido algún error en la manipulación de los restos biológicos. No ha ofrecido ninguna explicación sobre cómo su perfil genético podría haber acabado, por azar o por contaminación, en la cremallera de una mochila que pertenecía a un estudiante de Ingeniería Informática que recogía algarrobas para pagarse los estudios.

En un giro llamativo de su declaración, el procesado ha llegado a admitir que durante toda su vida solo ha cometido un crimen, y que aunque ha sido condenado y ha cumplido pena por otros, él no los cometió. Esto no es nada nuevo. Ya en una entrevista tras salir de prisión, confesó la muerte de Francisco González en Almogía en 1985. Dijo haber disparado "sin apuntar" tras un encuentro fortuito en una loma, y negó los otros tres asesinatos por los que había cumplido condena.

Aunque el juicio se circunscribe al crimen de los Montes de Málaga, el acusado se ha referido también, espontáneamente, a otra causa que tiene abierta: la desaparición y muerte de Ester Estepa, la sevillana de 42 años vista por última vez en Gandía en agosto de 2023. Según EFE, Jurado ha asegurado que no tiene nada que ver con ese crimen, que era su amiga, que convivieron 21 días y que nada tuvo que ver ni con su desaparición ni con su muerte.

La versión choca con la cronología que manejan los investigadores. Una fotografía conservada por la familia sitúa a Estepa junto al sospechoso y a una tercera persona apenas dos días antes de su desaparición, y fue el propio Jurado quien llamó a la madre de la mujer para decirle que le parecía muy raro que estuviera en paradero desconocido.

Los dos se habían conocido en un albergue, y ella, víctima de violencia de género, se había trasladado a un recurso municipal de Alicante para rehacer su vida. Desde allí mantenía contacto con su madre hasta que, de un momento a otro, comenzaron a llegar mensajes extraños (que se iba a Argentina con unas amigas, que pidiera perdón por ser mala hija) y, después, silencio absoluto. El teléfono se apagó justo cuando la madre le pidió un audio o una videollamada para verificar que era ella quien escribía.

Restos mortales de Ester aparecieron en junio de 2024, casi diez meses después de la desaparición, bajo un denso cañaveral en una zona de difícil acceso entre la carretera de la playa de Gandía y la N-332. La autopsia determinó que la causa de la muerte fue un fuerte golpe en la cabeza y estableció además que Estepa fue víctima de una agresión sexual cuando aún estaba con vida. Para entonces, Jurado llevaba ya un mes en prisión por el presunto crimen de los Montes de Málaga.

De 123 años de condena a la calle por la doctrina Parot

El historial delictivo del acusado es muy largo. Fue condenado a 123 años de prisión por cuatro homicidios cometidos en la provincia de Málaga entre 1985 y 1987: el de Francisco González en Almogía, el de Antonio Paniagua, exchófer de Juanito Valderrama, en Campanillas, cuyo cuerpo apareció semicarbonizado en una vivienda en mitad del campo, y los de dos turistas acampados junto a El Chorro, el Paraje Natural Desfiladero de Los Gaitanes.

Cumplió 28 años efectivos y quedó en libertad en diciembre de 2013, después de que la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo derribara la 'doctrina Parot', que computaba los beneficios penitenciarios sobre la totalidad de la condena en lugar de hacerlo sobre cada una de las penas. Aquella resolución le ahorró los dos últimos años de cárcel.

La muerte del joven de los Montes de Málaga sería, si el jurado lo declara culpable, la quinta víctima de Jurado. Si finalmente se le condena por la muerte de Ester Estepa, sería la sexta. Los modus operandi de los crímenes de los 80 guardan, según los investigadores, un parecido inquietante con el de 2022: lugares poco concurridos, armas de fuego, víctimas sorprendidas en parajes aislados.

Una mochila, una cremallera y un cromosoma Y

La detención del procesado, el 16 de mayo de 2024 en el bar Benito de Valdebótoa (Badajoz), a apenas unos kilómetros de la frontera portuguesa, fue el desenlace de una investigación que combinó genética forense y rastreo en redes sociales.

Los vestigios biológicos hallados en la cremallera de la mochila de la víctima permitieron, mediante una amplificación de la muestra centrada en el cromosoma Y, individualizar un perfil que no estaba en la base de datos policial pese a los 28 años de cárcel del sospechoso. A partir de ahí, los agentes reconstruyeron un árbol genealógico que se remontaba hasta 1871 y que, pasando por su tatarabuelo, su abuelo y su padre, terminó apuntando a José Jurado, que en un momento de su vida se cambió el nombre y dificultó así el rastreo documental.

La pista digital hizo el resto. Jurado, que se definía como "un aventurero", recorría España con una mochila y documentaba sus viajes en TikTok, donde a sus 62 años acumulaba más de 3.000 seguidores. Subió un vídeo minutos antes de su detención, dentro del bar. La policía, que llevaba días siguiéndole los pasos, intervino ante el riesgo de que cruzara a Portugal.

El juicio continuará toda esta semana en la Audiencia Provincial de Málaga.