Infografía de una de las plazas-puente proyectada sobre el río Guadalmedina, en Málaga.

Infografía de una de las plazas-puente proyectada sobre el río Guadalmedina, en Málaga.

Málaga ciudad

El gigantesco reto de 'domar' el Guadalmedina, el río maldito de Málaga, 240 años después

El primer proyecto de encauzamiento del río, elaborado por Miguel del Castillo y Nieva, data del año 1786. El Ayuntamiento pone ahora en marcha la contratación del documento clave para la regeneración del espacio.

Más información: Málaga activa el proyecto para transformar el Guadalmedina en un parque fluvial con cinco 'plazas-puente'

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Las claves

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El Ayuntamiento de Málaga ha licitado el proyecto para la adecuación hidráulica y renaturalización del río Guadalmedina, buscando integrarlo en la ciudad y reforzar su seguridad.

El plan contempla la creación de un parque fluvial, cinco nuevas plazas-puente para unir barrios y sistemas innovadores para la sostenibilidad y la resiliencia climática.

El proyecto prioriza la participación ciudadana y la excelencia técnica, con criterios de adjudicación que valoran la calidad y experiencia del equipo técnico por encima del precio.

La actuación, con un presupuesto inicial de 2 millones de euros, aspira a captar fondos europeos y se desarrollará en dos fases: estudios-diseño y redacción del proyecto constructivo.

La integración del río Guadalmedina en la trama urbana de Málaga, una asignatura pendiente que ha marcado la historia de la ciudad durante siglos, entra en una fase decisiva.

El Ayuntamiento de Málaga ha dado luz verde a la licitación del proyecto constructivo para la Adecuación hidráulica, conectividad transversal y renaturalización del río Guadalmedina (tramo Armiñán–Perchel), un plan estratégico que busca transformar una cicatriz urbana en un espacio de convivencia sostenible y seguro.

La historia de la capital ha estado indisolublemente ligada a los desbordamientos del Guadalmedina, una realidad que desde 1786 —con la propuesta de Miguel del Castillo y Nieva— ha generado decenas de planes técnicos, desde los "paredones" del siglo XIX hasta los proyectos de embovedamiento del siglo XX.

Algunos ejemplos son:

  • Miguel del Castillo y Nieva - el Proyecto de encauzamiento del Guadalmedina (1786).
  • Manuel Giménez Lombardo - Plan completo para la defensa de Málaga contra las inundaciones del río Guadalmedina (1909).
  • Proyecto de nuevo acceso a Málaga por las márgenes del río Guadalmedina (1965-1980).
  • La recuperación para la ciudad de un espacio central: Guadalmedina (1989-1993).

A diferencia de otras soluciones, la propuesta actual, basada en un anteproyecto finalizado recientemente, apuesta por la resiliencia climática y la integración.

Esta hoja de ruta no solo cumple con las exigencias de seguridad hidráulica frente a avenidas de 500 años de periodo de retorno —gracias a la actualización de las normas de explotación de la presa del Limonero—, sino que aspira a devolver el río al ciudadano mediante un diseño que combina funcionalidad y sostenibilidad.

Río Guadalmedina, en Málaga.

Río Guadalmedina, en Málaga. EFE/ María Alonso

El plan de transformación

El proyecto, con un plazo de ejecución de once meses para su redacción, se divide en actuaciones clave que buscan suturar la fractura que el encauzamiento actual genera en el entramado urbano:

  • Renaturalización del cauce: Se procederá al rebaje del perfil longitudinal para crear un parque fluvial integrado, que mejorará la biodiversidad y la conectividad a lo largo de las márgenes.
  • Cinco nuevas plazas-puente: La creación de espacios públicos sobre el cauce en los puntos de La Regente, San Quintín, San Rafael, La Trinidad y Santo Domingo permitirá que el río deje de ser una barrera para convertirse en un nexo transversal que una barrios históricamente divididos.
  • Innovación y sostenibilidad: La intervención contempla sistemas avanzados como un intercambiador geotérmico en las pantallas del cauce y el estricto cumplimiento del principio DNSH (no causar daño significativo al medio ambiente), alineando la obra con los objetivos europeos de neutralidad climática para 2050.

El Ayuntamiento ha puesto especial énfasis en la democratización del proyecto. El adjudicatario deberá diseñar y ejecutar un Plan de Participación Ciudadana, mediante talleres y encuestas, para que la comunidad se implique activamente en el diseño y el futuro uso de estas infraestructuras.

La envergadura de la actuación, valorada por su carácter de "infraestructura verde" y su capacidad de adaptación al cambio climático, se perfila como un candidato idóneo para captar fondos europeos en el marco financiero 2028–2034.

La consultora seleccionada no solo redactará el proyecto constructivo, sino que trabajará estrechamente con el Consistorio para asegurar que la propuesta cumpla con los estándares de elegibilidad de programas como FEDER, LIFE u Horizonte Europa, garantizando así una ejecución técnica excelente con una viabilidad económica optimizada.

Detalles de la licitación

Con el anteproyecto en las manos, el Consistorio da otro paso con la licitación del proyecto constructivo de parte de las operaciones, con un valor de partida de 2 millones de euros (IVA incluido). La fecha límite para la presentación de ofertas es el 10 de junio de 2026.

Este servicio se estructura en dos fases operativas:

  • Fase A (Estudios y diseño): Durante los dos primeros meses, el adjudicatario se centrará en el análisis técnico, ensayos hidrogeológicos y la elaboración de una memoria inicial, incluyendo un plan de participación ciudadana esencial para el diseño del espacio.
  • Fase B (Proyecto constructivo): Hasta el mes undécimo, se desarrollará el documento técnico completo —memoria, cálculos, pliegos y presupuesto— necesario para licitar físicamente las obras de ejecución.

El Ayuntamiento ha diseñado un pliego de condiciones que prioriza la excelencia técnica sobre la oferta económica. Los criterios de adjudicación se han repartido con un peso de 25 puntos para el factor económico y hasta 75 puntos para los criterios de calidad, blindando la selección frente a propuestas de bajo coste que sacrifiquen la solvencia técnica.

La calidad se valorará mediante dos vertientes:

  • Fórmulas objetivas (45 puntos): Se puntuará el refuerzo del equipo técnico con perfiles multidisciplinares y la acreditación de premios nacionales o internacionales en proyectos urbanos de escala similar, otorgando así valor a la experiencia contrastada y la excelencia en el diseño.
  • Juicio de valor (30 puntos): Los licitadores deberán presentar una Memoria Justificativa donde analicen la problemática del anteproyecto actual. El tribunal valorará la capacidad de detectar carencias o errores de diseño, la singularidad y viabilidad de las soluciones propuestas y, fundamentalmente, la justificación cuantitativa de los riesgos y beneficios. Esto exige que las soluciones planteadas no solo se describan, sino que se demuestre, mediante parámetros analíticos, cómo mejoran la funcionalidad, el coste o los plazos de ejecución.