Los comensales y trabajadores están despidiéndose del local.
Llega el adiós a Ñam Ñam Poti Poti: cierran el domingo y no encuentran local con un traspaso decente en Málaga
Esta bocatería se despide tras una década sirviendo camperos gigantes y disfrutando del Málaga C.F. con sus clientes. Ahora se convertirá en una vivienda, algo que le da mucha pena a José Cruces, su responsable.
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Ñam Ñam Poti Poti, el bar malaguista del barrio de Santa Cristina conocido por sus camperos de más de un kilo, cerrará definitivamente sus puertas este domingo 26 de abril tras casi diez años pegado a una de las barriadas obreras más fieles de Málaga capital.
Su responsable, José Cruces, lo ha confirmado este martes a EL ESPAÑOL de Málaga: "Terminamos el domingo, nos quedan cuatro días", escribe, con un mensaje de WhatsApp atravesado por dos emoticonos con lágrimas que resumen el ánimo de una familia que ha pasado dos meses buscando un nuevo local sin éxito.
El cierre se adelanta unos días respecto a la previsión inicial (habían anunciado en febrero que el adiós sería en mayo) y, lo más relevante, llega sin una nueva ubicación bajo el brazo.
La búsqueda, confiesa Cruces, ha topado con una Málaga donde abrir un negocio es cada vez menos accesible: "Es prácticamente imposible sin tener que pagar mucho dinero(cosa que no tenemos), lícito por otro lado porque cada uno sabe que es lo que conviene en su casa".
El Poti, por cierto, se convertirá en una vivienda a pie de calle, como muchos se imaginaban. "Eso me da más pena aún", reconoce.
La foto que Cruces retrataba en febrero se ha cumplido punto por punto. Entonces avisaba de que el problema no era tanto el alquiler, que cifraba entre 1.000 y 1.500 euros al mes, asumible para un negocio en marcha, sino el traspaso inicial, que en algunos locales del centro y los barrios con tirón puede alcanzar los 150.000 euros.
"Si yo tuviera 150.000 euros me compraba una vivienda", resumía con una risa cansada en aquella conversación. "Solamente encontramos sitios que nos puedan valer con traspasos de no menos de 50000€ y se hace muy difícil ya que el banco no ayuda en nada", reconoce ahora Cruces.
Dos meses después, esa barrera sigue ahí. La familia, con cinco hogares dependiendo del negocio, no ha podido asumir ningún traspaso de los locales que ha visitado, y el reloj ha corrido en contra. La decisión, a falta de alternativa, ha sido echar el cierre este 26 de abril y cruzar los dedos porque el milagro suceda.
Diez años de Santa Cristina, himno pintado a mano y campero XXL
El Poti —como lo llaman los vecinos— abrió en 2016 tras una etapa complicada para su familia. José Cruces llevaba tiempo en paro y el local apareció "casi por casualidad". El nombre salió en una caravana de tráfico, recordando unos muñecos de los noventa, los Aurones. El personaje del Poti acabó tuneado 'a la malagueña' con la elástica blanquiazul y un campero en la mano.
El Poti, sin duda, es un icono para la afición malaguista. En una de las paredes del bar luce el himno del Málaga CF pintado a mano, rodeado de bufandas y banderas cedidas por peñas. Cada partido convertía el local en una suerte de mini Rosaleda donde cabían más de trescientas personas en un fin de semana.
En estos últimos días, el local se ha convertido en una despedida colectiva. Los clientes, esos vecinos que han visto crecer a sus hijos entre las mesas del Poti, están dejando mensajes escritos en las paredes del bar. Frases de agradecimiento, dibujos, firmas... Nadie quiere perderse su posible último bocadillo del Poti.
Cruces, de 48 años, reconoce que desde febrero lo estaba pasando mal por dejar "a todo un barrio atrás". "Santa Cristina parece un pueblecito. Todo el mundo se conoce. A nosotros nos han acogido desde el primer día", dice.
Este domingo, la persiana bajará sin un "nos vemos pronto" con fecha concreta. La familia no renuncia a volver: en febrero insistía en que el objetivo era reabrir "cerca, no alejarse demasiado de esa red vecinal". Hoy, sin embargo, la búsqueda se está complicando más de la cuenta, atada al mismo problema que ha empujado fuera a otros locales malagueños consolidados en los últimos años. Pase lo que pasa, larga vida al Poti, que guarda sorpresas para el colofón de este domingo.