La calle Mástil.
"O me das todo lo que tienes, o te disparo con el arma": el violento atraco a dos niños de 14 años en Los Prados (Málaga)
Mediante la intimidación y en un plazo muy corto de tiempo, los asaltantes lograron sustraer un teléfono móvil y su patinete a uno de los chicos al que le pusieron un machete en el cuello.
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"O me das todo lo que tienes, o te disparo con el arma". Con esa frase resumen dos menores de apenas 14 años el violento atraco que vivieron en el barrio de Los Prados, en Málaga, la noche del pasado 31 de enero.
Eran alrededor de las 22.40 horas cuando los adolescentes caminaban por la calle Mástil con un patinete y material de pesca, con la intención de pasar la noche en casa de uno de ellos para prepararse para un precioso domingo dedicado a la pasión de ambos. Lo que no esperaban es que dos desalmados iban a acabar dándoles la noche.
Según consta en la denuncia presentada ante la Policía Nacional, a la que ha tenido acceso este medio, los menores fueron abordados por dos individuos que circulaban en un ciclomotor blanco. Uno de ellos se bajó del vehículo, se dirigió directamente a uno de los chicos y le colocó un arma blanca de grandes dimensiones en el cuello, mientras lo amenazaba para que entregara todas sus pertenencias. El segundo implicado permaneció vigilando la zona, no tan pendiente del segundo chaval, que pudo gritar a sus padres, residentes en una zona próxima, para pedir ayuda.
Mediante la intimidación y en un plazo muy corto de tiempo, los asaltantes lograron sustraer un teléfono móvil y su patinete al chico al que le pusieron el machete en el cuello. Tras ello, huyeron rápidamente en el mismo ciclomotor en el que habían llegado, a punto de atropellar a uno de los niños. Los menores, en estado de shock, lograron refugiarse en el domicilio de uno de ellos, cuyos padres avisaron a los padres del otro crío, que no dudaron en acudir a comisaría poco después para denunciar lo ocurrido.
La madre de uno de los adolescentes, a la que llamaremos Pepa para preservar su identidad, relata a este periódico cómo vivió esos segundos desde dentro de casa. “Yo acababa de cerrar la puerta y subí las escaleras cuando escuché a mi hijo gritar ‘mamá, abre, abre’. Me asomé por la ventana y vi a un hombre vestido de negro junto a una moto blanca y a otro sujetando al amigo de mi hijo contra la pared. Fue horroroso”, explica.
Aunque ella no llegó a ver el arma con claridad, los menores aseguran que uno de los asaltantes portaba un cuchillo de grandes dimensiones y que además los amenazó con dispararles si no obedecían; vieron la pistola guardada. Uno de los adolescentes presenta incluso una marca visible en el cuello fruto de la presión del arma durante el asalto, según confirma la madre del otro menor. "Además, nos dijeron que los ladrones tenían acento latino, que les pidieron el celular y la billetera", asevera Pepa.
El miedo se ha instalado desde entonces en la rutina diaria de ambos adolescentes. “Están traumatizados. La madre del otro niño ya está buscando ayuda psicológica y yo ahora tendré que acompañar a mi hijo hasta la parada del autobús cuando se vaya al instituto, que es de noche. Antes salía solo, ahora tienen mucho respeto a la calle”, lamenta Pepa.
La denuncia recoge además que el teléfono sustraído dejó rastro de geolocalización, ya que la familia del otro menor tenía una app de control parental para geolocalizarlo. Este hecho, permitió seguir el recorrido posterior de los presuntos autores hasta otro punto de Málaga, concretamente la avenida de Europa. Horas más tarde, un familiar del menor acudió a la zona señalada por el GPS y localizó un ciclomotor blanco que coincidía con la descripción facilitada, aunque no pudo confirmar si se trataba del mismo vehículo implicado en el robo.
Llegaron a hablar, relata Pepa, con el presidente de la comunidad del bloque donde aparecía el teléfono móvil robado, y este les explicó que una vivienda del bloque estaba okupada por unas personas muy conflictivas. Pese a tenerlo localizado, no pudieron hacer nada por recuperar lo robado, con la esperanza de que la Policía Nacional lo logre.
Más allá del suceso concreto y de lo material que han perdido, las familias denuncian un aumento de la sensación de inseguridad en Los Prados en los últimos meses. Esta vez no les ha pasado nada a los chicos, pero podía haberles pasado. Relatan robos, peleas y un ambiente enrarecido con personas que dan "poca seguridad". Todo ello ocurre, añaden, por la falta de presencia policial. “La gente mayor tiene miedo, hay vecinos que ya no salen por la noche. No estamos pidiendo alarmar, solo que se vigile más un barrio que siempre ha sido tranquilo, con mucha gente buena”, subraya esta madre.
Desde el entorno vecinal reclaman ahora más patrullas, especialmente en horario nocturno, y una actuación firme para evitar que este tipo de hechos se repitan. “No es normal que dos niños de 14 años vivan algo así a las diez y algo cuando solo iban a casa”, insisten. La investigación por parte de la Policía Nacional permanece abierta.