Infografía de una de las zonas contempladas en Distrito Zeta.

Infografía de una de las zonas contempladas en Distrito Zeta.

Málaga ciudad

La tarta de Distrito Zeta, el gran proyecto residencial de Málaga, se sigue repartiendo

La inmobiliaria Habitat compra dos solares a Urbania y se incorpora al desarrollo del futuro barrio. También forman parte de la operación Aedas y Vía Ágora.

25 abril, 2022 05:20
Málaga

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El futuro residencial de Málaga, Distrito Zeta, sigue acaparando el interés de numerosas promotoras dispuestas a hincar el diente en tan golosa operación. Un proyecto que en origen iba a ser objeto de una sola empresa promotora, Urbania, cuenta ya con cuatro actores implicados (sin contar al Ayuntamiento de la ciudad) y se presume que la cifra irá creciendo.

A Urbania, que se mantiene como la principal propietaria de suelos en el sector Sánchez Blanca, sobre el que desarrollan desde hace meses los trabajos de urbanización de este nuevo barrio, se le suman ya con acuerdos cerrados de compra Aedas Homes, Vía Ágora y Hábitat

Esta entidad es la última en sumarse al proyecto residencial. Según ha confirmado a EL ESPAÑOL de Málaga, Víctor Troyano, Concept Manager de Urbania, Habitat, que ya está presente en la capital con varias actuaciones, se ha hecho con dos parcelas. A falta de más detalles, parece que su opción pasa por impulsar un producto en venta.

La inmobiliaria es una de las más activas en la capital de la Costa del Sol y las localidades de la metrópolis en los últimos años. Muestra de ello es el avance en la tramitación de la ordenación de una operación en el polígono Los Guindos que pueda acoger unas 250 viviendas u otra en la parte más occidental del paseo marítimo.

Una de las infografías del futuro desarrollo Distrito Zeta, en Málaga.

Una de las infografías del futuro desarrollo Distrito Zeta, en Málaga.

Otros dos solares son los que hace meses adquirió Aedas, mercantil que anunció a finales del año pasado, coincidiendo con el SIMED el inicio de la precomercialización de las alrededor de 200 viviendas proyectadas.

La tercera promotora que también ha tocado a la puerta de Urbania para hacerse con una parte del pastel de Distrito Zeta es Vía Agora. En su caso se ha hecho con la propiedad de otras dos pastillas, con una superficie próxima a los 6.000 metros cuadrados, sobre los que se dibujan 165 pisos.

¿Serán las únicas que pongan su pie en Distrito Zeta? Todo hace indicar que no. Troyano admite la existencia de conversaciones con más promotoras dispuestas a entrar de lleno en el que está llamado a ser el nuevo gran distrito residencial de la ciudad. La intención de Urbania es la de garantizarse al menos cuatro pastillas para unas 380 viviendas en régimen de alquiler.

El modelo con el que se ha pensado este barrio, en el que se ha dado voz incluso a los niños, es absolutamente innovador en el urbanismo de Málaga. La operación dará cabida a unas 3.400 viviendas, incluyendo más de un millar de protección oficial. Pero es la variante tecnológica y ambiental una de las claves. Todo ello con una inversión estimada en unos 400 millones de euros.

"Distrito Zeta es un sector que se entiende como una smart city, en la que se aplican fundamentos basados en la sostenibilidad, la movilidad, la tecnología y la comunidad", comentaba meses atrás Troyano a este periódico.

Y en esta línea se piensa incluso con la posibilidad de que exista una criptomoneda, zetacoin, propia para los vecinos, de manera que sea posible utilizarla en las transacciones en los comercios de la zona. Incluso, determinadas acciones sociales y sostenibles ya previstas serían recompensadas con zetacoins. A modo de ejemplo, si un residente lleva una cierta cantidad de basura a reciclar se le puede compensar con esta moneda.

A esta peculiaridad se suma la apuesta por disponer huertos ecológicos para que los habitantes puedan tener su cosecha propia; parques caninos, con un diseño especial, que cuenten con piscinas, salas de juego y dispensadores de comida. Otro elemento a considerar es que se les dará a los residentes la posibilidad de disponer de un servicio de vehículo eléctrico compartido.