Carlos García Galán, en Agora Utamed.

Carlos García Galán, en Agora Utamed. Samuel Baeza

Tecnología

Carlos García-Galán, director del programa Base Lunar: “La NASA está para hacer realidad lo que parece ciencia ficción”

El ingeniero malagueño ha defendido que el futuro de la Humanidad pasa por expandirse más allá de la Tierra y explorar lugares intactos.

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Las claves

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Carlos García-Galán lidera el programa de la NASA para crear una base lunar permanente y volver a pisar la Luna con presencia humana duradera.

El desafío técnico de la misión incluye gestionar temperaturas extremas y coordinar colaboraciones entre empresas privadas como SpaceX y equipos internacionales.

La futura base lunar contará con módulos habitables, vehículos robóticos y zonas conectadas para que los astronautas puedan desplazarse y vivir en condiciones sostenibles.

García-Galán destaca la importancia de la colaboración multidisciplinar en la NASA, donde trabajan desde ingenieros hasta artistas y nutricionistas para lograr los retos de la exploración espacial.

Carlos García-Galán no es solo el líder de una misión espacial, sino el “pastor de ovejas” en una agencia donde ingenieros, técnicos y astronautas son piezas igual de importantes dentro del engranaje de la NASA.

Responsable de una de las aventuras más apasionantes, crear una base lunar permanente, García-Galán es una figura esencial de la NASA que orquesta la ambiciosa y compleja tarea de volver a pisar la Luna y, además, establecer presencia humana duradera.

“Desde siempre me ha fascinado la tecnología complicada: aviones, barcos, ingeniería…”, declaró este lunes en Ágora UTAMED, donde recordó cuando, aún siendo estudiante, vio los últimos cinco minutos de una cuenta atrás y supo que quería ser partícipe de ella de manera un poco más cercana en el futuro. Ese futuro llegó, pero antes cursó un grado en Ciencias Espaciales e Ingeniería Eléctrica en Florida.

La NASA hace realidad lo que consideramos ciencia ficción y ese debe ser su mandato”, explicó, y puso de ejemplo el programa Apolo: “En la década de los 50 o 60, no sabíamos nada de la Luna y luego se sumó el reto de construir la Estación Espacial Internacional”.

En la actualidad, la NASA se enfoca en cuatro o cinco aspectos clave, como volver a la Luna con humanos, desarrollar nuevos programas de propulsión nuclear o mantener las capacidades de la agencia para empujar los límites de la ciencia. El objetivo sigue siendo el mismo: explorar los parajes intactos que alberga la Luna durante miles de millones de años.

Pero para llegar ahí, el desafío técnico es inmenso. En el espacio, la gestión térmica es un reto porque es fácil pasar de 250 grados bajo luz solar directa a -400 en zonas de sombra permanente en los cráteres lunares.

Curiosamente, estos desafíos cambian las reglas del juego porque empresas como SpaceX y otras desarrollan naves de alunizaje de forma privada; pero es casi imposible hacer esto con un solo equipo. “El éxito vendrá de la colaboración y la competitividad aquí no tiene sentido”, afirmó.

Las sinergias para la exploración espacial son una necesidad existencial. “El Sol tiene fecha de caducidad, tenemos que seguir expandiéndonos y cada generación debe aportar su grano de arena”.

Además, aclaró que la base lunar no va a ser solo edificios, sino cientos de kilómetros cuadrados con módulos habitables y una tripulación que podrá desplazarse de un lugar a otro. “Los astronautas tendrán una estructura habitable donde vivir, habrá dormitorios, sitios para animales y estarán conectados algunos y otros no. Habrá vehículos robóticos autónomos o controlados por los astronautas”.

Preguntado por la posibilidad de vida inteligente más allá de la Tierra, García-Galán se muestra optimista y realista: “Es imposible que no se den las condiciones para la vida en el universo, pero no sabemos dónde puede haberla. Por eso, tenemos que seguir desarrollando nuestras capacidades para poder encontrarnos con alguien más avanzado”.

La NASA, mucho más que ingenieros

A pesar de la carga técnica de su cargo y el estereotipo de que en la NASA solo trabajan científicos, la realidad es mucho más amplia.

Día a día se codea con historiadores, comunicadores y artistas para visualizar lo imposible. Incluso también hay nutricionistas para que los astronautas reciban la energía y nutrientes necesarios para mantenerse saludables.

Su sueño personal es ir a Marte. Y si tiene que morir, prefiere que sea allí, viendo lo que nadie ha visto antes.