Vistas de las torres de Martiricos.

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Málaga C.F.

El futuro estadio de Málaga se aleja de La Rosaleda: Universidad y San Cayetano toman ventaja

El estudio encargado por las administraciones concluye que reconstruir el estadio actual sería más caro, limitaría el aforo a 43.000 espectadores y obligaría al Málaga CF a jugar varias temporadas fuera de casa.

Más información: El gran problema de la Nueva Rosaleda con la que sueña el alcalde de Málaga: construir sobre el Guadalmedina

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Las claves

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El futuro estadio de Málaga probablemente no se ubicará en La Rosaleda, sino en los terrenos de la Universidad o San Cayetano.

La principal razón es la capacidad: en los nuevos emplazamientos se podrían alcanzar 55.000 espectadores, mientras que en La Rosaleda solo 43.000.

El coste de reconstruir La Rosaleda sería mayor que construir un estadio nuevo, debido a la complejidad y las limitaciones del entorno urbano actual.

La reconstrucción obligaría al Málaga CF a jugar varias temporadas fuera de su estadio, reduciendo ingresos y afectando su capacidad financiera.

El futuro de la Nueva Rosaleda de Málaga se jugará lejos de su actual emplazamiento, el barrio de Martiricos.

El estudio de alternativas al que han dado forma en los últimos meses las consultoras Técnica y Proyectos SA (Typsa) y Fenwick Iribarren SL, son contundentes al alejar la posibilidad de ampliar el actual estadio como la solución más idónea para garantizar un nuevo templo para el club blanquiazul.

Así lo confirman fuentes de las tres administraciones propietarias del complejo: el Ayuntamiento de Málaga, la Diputación provincial y la Junta de Andalucía.

De acuerdo con los datos conocidos, la posibilidad de que el futuro gran estadio se levante sobre el solar de La Rosaleda pierde peso frente a las otras dos opciones: los terrenos de la ampliación de la Universidad y San Cayetano.

El gran hándicap que juega en contra de ampliar La Rosaleda, opción que formó parte de la apuesta de la capital de la Costa del Sol a ser sede del Mundial 2030, es la capacidad.

Mientras que tanto Universidad como San Cayetano permitirían desarrollar un estadio de 55.000 espectadores, ampliable en futuras fases, reconstruir La Rosaleda limitaría el aforo a 43.000 localidades, sin margen real de crecimiento.

Esto supone una diferencia de 12.000 asientos, factor determinante para aspirar a grandes eventos deportivos y competiciones internacionales.

Según las fuentes consultadas, esta posición responde a una combinación de factores técnicos, económicos y funcionales.

Entre ellos destacan las limitaciones físicas de la parcela, la dificultad para futuras ampliaciones, mayores costes de ejecución, una obra más compleja y un menor atractivo para captar inversión privada.

Un estadio con escaso margen de crecimiento

Uno de los aspectos que más penaliza a La Rosaleda es la escasa capacidad de adaptación de su entorno.

El actual emplazamiento, encajado en un área urbana consolidada, reduce notablemente las posibilidades de crecimiento exterior, ya sea para ampliar aforo o para incorporar nuevos usos comerciales, de ocio o corporativos.

Y con ello queda comprometida su capacidad para responder a futuras exigencias de organismos como UEFA y FIFA, cada vez más estrictos en materia de infraestructuras, servicios VIP, hospitality, accesos y zonas comerciales anexas.

Más allá del fútbol, el estudio subraya que un recinto moderno debe concebirse como una infraestructura activa durante todo el año, capaz de albergar conciertos, congresos, eventos empresariales y grandes espectáculos. En ese terreno, Universidad y San Cayetano ofrecen una flexibilidad significativamente superior.

Más caro reconstruir

Otro elemento que inclina la balanza en contra de Martiricos es el coste. Según el análisis técnico, remodelar La Rosaleda resultaría más caro que construir un estadio completamente nuevo en otro emplazamiento.

La razón no está solo en la complejidad constructiva. Levantar un nuevo estadio sobre el solar actual obligaría a una demolición prácticamente integral y a ejecutar la obra en un entorno urbano denso, con mayores restricciones logísticas, de tráfico y administrativas.

Todo ello repercute en plazos más largos y en un aumento del riesgo de sobrecostes.

Dónde jugaría el Málaga CF

A las dificultades constructivas se suma una cuestión clave para el club blanquiazul: la necesidad de contar con una sede provisional durante las obras.

La demolición y reconstrucción de La Rosaleda obligaría al Málaga CF a disputar varias temporadas fuera de su estadio habitual, en una instalación temporal con menor aforo y previsiblemente menores ingresos por abonos, taquilla y explotación comercial.

Ese impacto no sería menor. La reducción de ingresos podría afectar directamente a la capacidad financiera del club y, en consecuencia, a su margen de maniobra deportiva, incluidos los límites salariales.