Todo cargo de responsabilidad conlleva un peaje de aclimatación de al menos cien días. Es una ley no escrita que suele acompañar a los nuevos en llegar a una poltrona. Es el tiempo mínimo exigible para que comience a hacerse notar su mano. Y José Alberto López, el entrenador del Málaga CF, cumple hoy 15 de octubre sus primeros cien días como técnico blanquiazul.

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El asturiano tomó las riendas del nuevo Málaga el pasado 7 de julio. Tomaba el relevo de Sergio Pellicer y llegaba con el cartel de hacer un buen papel en el Mirandés. Y es que parece que fue hace un siglo cuando en verano se vistió de corto, saludó a sus nuevos jugadores y comenzó su andadura de blanquiazul. Esos primeros días de julio fueron los primeros exámenes médicos, pero también fue la primera toma de contacto de la plantilla con José Alberto. Ya al día siguiente, con 30 jugadores a sus órdenes, comenzó el trabajo de campo. Y fue un no parar.

El balance desde entonces en partidos oficiales se resume en máxima igualdad, algo que tampoco es especialmente positivo dado que el proyecto malaguista debe mirar más hacia arriba que hacia abajo. Y es que el Málaga de José Alberto ha ganado tres partidos, ha empatado otros tres y ha perdido otros tantos. Ha mostrado solvencia y poderío dentro de casa, pero también síntomas de debilidad y flaqueza lejos de ella. Algunas luces y algunas sombras que han generado cierto runrún en determinados momentos de este inicio de campeonato.

Trabajador incansable, hombre club y metódico, José Alberto no tuvo una pretemporada radiante con dos victorias ante rivales menores, un empate y tres derrotas. Arrancó el curso con más dudas de las esperadas y con una plantilla aún por definirse. Pero los primeros compromisos y la puesta en escena ante el Mirandés, la segunda parte en Ibiza y la victoria ante el Alcorcón fueron la demostración de que este Málaga podría dar buenas tardes de alegría.

Luces

El técnico ha sabido darle la alternativa a jugadores jóvenes como Kevin y Roberto, a los que no ha mirado el DNI para darles la titularidad incluso por delante de otros jugadores profesionales llamados a tener mucho protagonismo. Apostó por un 4-4-2 de inicio, que sin embargo ya ha ido mutando a un 4-2-3-1. Y pese a la falta de gol, el equipo mostró ambición y gran caudal ofensivo.

Presión alta, juego físico, rapidez de transiciones y verticalidad han sido algunos de los argumentos del Málaga de este inicio de temporada. En casa, el Málaga no ha recibido ni siquiera un gol en contra, lo que habla de su fiabilidad hasta la fecha.

Sombras

Las derrotas fuera de casa han restado credibilidad al equipo. Y es que el Málaga no ha sido el mismo cuando ha salido a jugar lejos de La Rosaleda. De ahí su pésimo balance de tres derrotas y dos empates, sin victoria alguna. Su mensaje no ha terminado de calar en la afición, donde sin embargo tiene división de opiniones.

Tardó en amoldar el equipo a un sistema más defensivo y solidario lejos de casa, donde más sufre. Y en el debe del técnico también está el no aprovechar todo su arsenal, prescindiendo casi siempre de completar los cinco cambios de cada partido. No ha podido contar con sus delanteros titulares y Jairo está fuera de la rueda por decisión técnica, además de la grave lesión de un pilar fundamental como es Luis Muñoz.

Sin embargo, José Alberto ha demostrado conocer la categoría, tener una magnífica relación con el director deportivo para confeccionar una buena plantilla y también tener a casi toda su plantilla metida en competición. Son sus primeros cien días al frente del Málaga, pero si suma muchos más será un síntoma de que el camino blanquiazul es el correcto.