Una imagen de Virginia, en la calle Larios.
Virginia Pérez, primera presidenta del Carnaval de Málaga: "La cantera es lo que más me preocupa de la fiesta"
Apuesta por la entrada del Carnaval en los centros escolares y le preocupa el relevo generacional en el concurso.
Más información: El Carnaval de Málaga tiene a la primera presidenta de su historia: Virginia Pérez toma el relevo de Luis Bermúdez
Virginia Pérez tenía cinco o seis años cuando empezó a pedirle a los Reyes Magos el abono del Carnaval de Málaga. Vivía en el mismo barrio que el histórico Miguel Ángel Crespo, su madre trabajó durante años en casa del autor y ella correteaba por aquellos pasillos casi como una más de la familia carnavalera.
Cuatro décadas después, esa niña que se supo las primeras letrillas antes que el abecedario es la primera mujer en presidir la Fundación Ciudadana del Carnaval de Málaga.
"Yo he estado toda la vida en el Carnaval, aunque no lo parezca", resume sentada en una terraza del centro, con las primeras semanas de mandato a la espalda. La nueva presidenta tiene que echar cuentas repasando la larga lista de carnavaleros que figuran en su árbol genealógico.
Sus tíos salieron en Los chavos de la escoba. El marido de otra tía también formó parte de la primera etapa de Pepe León, el murguista más laureado de la historia de la fiesta, y el padre de su hija también estuvo un tiempo junto a Merchán, otro reputado murguista. Así, su actual pareja ha pasado por icónicas agrupaciones de Manu Robles y Alberto Zumaquero antes de recalar en la callejera de los muariscos.
"A todo ello hay que sumar que he sido jurado y secretaria de jurado. Es verdad que no he cantado jamás sobre las tablas, pero como se dice en este mundillo coloquialmente, lo he mamado", admite.
Pérez ha llegado a la presidencia tras imponerse el pasado 10 de mayo como candidata única, en unos comicios respaldados por 144 de los 146 votos emitidos. Su lista, continuista respecto al equipo de Luis Bermúdez, recoge ahora el testigo con una importante responsabilidad añadida: es el primer nombre de mujer al frente de la entidad.
Este aspecto, dice Virginia, es lo que más "me pone" de todo. "Para mí significa muchísimo", afirma. Es consciente de que un cargo como el de presidenta siempre trae consigo una exposición pública, una previsible ronda de críticas de detractores en ciertas finales, pero le da igual. Sabe que este paso es un giro en la historia.
"No puede estar siempre un mundo dirigido por hombres, que los hay muy válidos, evidentemente, pero en algún momento hay que dar paso", reflexiona.
Virginia posa con la Catedral de Málaga de fondo.
El mundo del Carnaval, recuerda, ha sido un espacio donde voces han reclamado feminismo desde sus propias filas, con peticiones recurrentes de mujeres pregoneras y de mayor visibilidad para las autoras e intérpretes.
Cuando se le pregunta cuál es el principal riesgo que afronta hoy el Carnaval de Málaga, la presidenta tarda unos segundos en contestar. La respuesta, dice mientras visualiza la fotografía completa de la fiesta, no es la falta de visibilidad de la fiesta.
Sabe que siempre "hemos sido los mismos de siempre". A ella le preocupa la cantera y, por ende, la fragilidad del relevo generacional. "En cuanto empiecen a caer las adultas, va a haber un momento en el que nos vamos a quedar sin grupos. Y me duele decirlo", advierte.
A ese envejecimiento del concurso se suma una dificultad logística que el sector arrastra desde hace años: la escasez de instrumentación. "Faltan guitarras, faltan cajas, falta todo", resume.
Por eso, la cantera y la categoría juvenil se han convertido en la prioridad número uno del nuevo Patronato. "Ya lo dijeron más que bien los chavales de Crespi y Alberto Salas el año pasado; los cuatro o cinco que despuntan de chavales, ya se los fichan grupos de mayores y se nos pierden los juveniles", lamenta. Esa categoría intermedia, dice, lleva años en "el limbo".
Una de las primeras gestiones del mandato ha sido amarrar a tres autores comprometidos a escribir parte del repertorio de la juvenil: los murguistas Félix Godoy, Carlos Pariente y Manu Robles; estos dos últimos recuperarían así un vínculo activo con el concurso después de un tiempo apartados de las tablas.
Pérez, que trabaja con adolescentes en Proyecto Hombre y sabe manejar muy bien a esa generación, ya les ha hablado de la juvenil a los chicos con los que trabaja por si alguien se anima.
"Ojalá se apuntara tanta gente que tuviera que hacer una agrupación cada uno, sumaría muchísimo a la fiesta", bromea Pérez. Para ella, el Carnaval de Málaga es cultura, conocimiento y aprendizaje, que además supone una alternativa de ocio saludable. "Me encantaría engancharles a esto, en lugar de que estén pendientes al móvil o a otras cosas peores", sostiene.
La segunda gran apuesta del mandato ya está muy encaminada, según ha adelantado la presidenta. La Consejería de Educación ha incorporado la Casa del Carnaval a su oferta educativa para los centros, de manera que los colegios e institutos de Málaga y provincia podrán visitar la sede dentro de sus excursiones programadas.
La actividad se adaptará a la edad de cada grupo, entre Primaria y Secundaria, y la trabajará Tamara García, miembro de su equipo y secretaria, que se está documentando a fondo en la historia de la fiesta para inculcársela a nuestros pequeños. "Está currando muchísimo", agradece Pérez.
Virginia Pérez insiste en que, pese que ha habido muchos intentos, la fiesta no termina de integrarse en el calendario escolar. "Por mi profesión trabajo mucho con centros educativos y, quitando unos cuantos, no se hace. Porque no está integrado dentro del calendario, creo yo", apunta.
Una fotografía de Virginia Pérez en el Centro de Málaga.
Conoce de cerca casos que confirman la dispersión: en el colegio de su hija, por ejemplo, los cursos pares celebran el Día de Andalucía y los impares el Carnaval, con un mini-repertorio escrito por los profesores en torno a una temática anual. El último curso , sobre las emociones.
En otros centros se han hecho amagos de sacar grupitos de carnaval a modo de extraescolar, pero las ideas no acaban cuajando. "Vamos a trabajar en ello, precisamente para asegurar un futuro de la fiesta. Aunque no todos los centros vayan a querer venir, si vamos sembrando... La cantera al final se nutre también de ahí", asevera.
Las cuentas son el otro frente abierto de la Fundación Ciudadana del Carnaval de Málaga. La cuantía de los premios no se ha actualizado en los dos últimos años, una crítica recurrente entre las agrupaciones que Pérez reconoce sin disimulo.
"Es real, pero hay que cuadrar los números al máximo", lamenta. Defiende, eso sí, el avance de que la Fundación destine el canon televisivo a los grupos, una partida que no ha estado contemplada durante años y que es un gran alivio para estos.
El margen de maniobra para crear nuevas propuestas, lamenta, es estrecho. Con el presupuesto municipal apenas cubren los premios. "Es muy complicado lograr financiación, hay que pelear mucho por hacernos ver, pero vamos a hacerlo todo para seguir tocando puertas de todos los organismos que estén dispuestos a colaborar con nuestra fiesta", expresa.
Y zanja una de las dudas que recorren a los carnavaleros tras el nombramiento de Luis Bermúdez, anterior presidente, como asesor en el Ayuntamiento de Málaga: la independencia de la fundación.
Aunque la unen lazos personales con el expresidente, que forma parte del Partido Popular, por años de trabajo compartido, subraya que la Fundación es una entidad independiente del color político que gobierne la ciudad. "Tenemos que hacer gestiones con el Ayuntamiento, guste más o guste menos, como se ha hecho siempre; tenemos que crecer. Y esas gestiones tienen que producirse sea con el color que sea. Eso es una realidad", afirma.
Uno de los avances técnicos del mandato anterior fue la incorporación de la señal única en la retransmisión del concurso, una mejora reconocida por la afición pero que dispara la factura de la Fundación, que no recupera la inversión vendiendo las señales a las televisiones locales.
No contemplan dar marcha atrás en este sentido, pero reconoce que hay que darle una vuelta de tuerca. "No queremos bajar esa calidad, pero a ver de qué forma podemos hacerlo para que sume y no nos cueste de nuestro propio bolsillo". El equipo trabaja en encontrar una fórmula que sostenga el formato sin sangrar las cuentas y libere recursos para otras partidas.
La presidenta también desliza el deseo de recuperar formatos de programas, hacer grabaciones de pasodobles de Málaga con figuras icónicas como Curri o Padilla... "Pero para ponernos en marcha tenemos que cerrar antes todo lo que aún no se ha cobrado del anterior ciclo. Ahora estamos cerrando poco a poco todo para volver a empezar", explica.
El próximo Carnaval de Málaga llegará pronto, demasiado pronto para algunas agrupaciones y hasta para la propia presidenta, que calcula que el concurso arrancará a mediados de enero y, previsiblemente, la final sea antes de que llegue febrero.
La malagueña no oculta su evidente preocupación. "Que caiga así en fechas hace que lo mismo hay agrupaciones que deciden no salir porque es muy pronto y no les da tiempo a llegar", reconoce. La sede de las preliminares del concurso volverá a ser en principio el Teatro de la ESAD, ya confirmada tras un primer contacto. Pregonero y cartel anunciador también están cerrados, aunque las fechas de presentación y los nombres propios se conocerán más adelante.
En el capítulo del Carnaval de Málaga en la calle, la presidenta apuesta por descentralizar las actuaciones más allá de Calle Larios. El intento de incluir Calle Bolsa en pasadas ediciones quedó frenado por la normativa de las vías de evacuación y el escenario de la doble curva tampoco resulta ya viable tras el crecimiento de las terrazas de la zona.
Aun con esas trabas, Pérez insiste en que la fiesta se extienda y que merece más plazas emblemáticas, aunque reconoce que no es tarea sencilla. Lo que sí mantendrán es el recorrido del desfile, un acierto que reconoce a Bermúdez, que logró que este partiera del Paseo del Parque formando unas estampas de película.
Si bien, está en proceso de estructurarlo con las partes que lo conforman. "Hay que decir que tenemos un nivelazo en grupos de animación, que cada año brillan más, y en drags y dioses, con nuestra Montse Segado, que es la experta", expresa.
Tras lo vivido el pasado 10 de mayo, Virginia reconoce que le duele la falta de participación en las elecciones. Entiende que solo había una candidatura, "pero han sido muchos años de lucha carnavalera en conseguirlas".
Apenas hubo 146 votos sobre 269 censados. "Creo que el problema está en el censo. Pero bueno, hay que seguir mirando hacia delante. Aunque reconozco que si yo voy a pelear por algo, es difícil hacer presión cuando hable del número de censados que tengo. ¿Qué peso me van a dar con ello?", se pregunta.
A las puertas de poner a andar una nueva edición del Carnaval de Málaga, Virginia Pérez se reafirma en la idea que le llevó a las urnas. Está muy agradecida con el equipo que le rodea, similar al Patronato al anterior, "aunque somos unos pocos menos", pero asegura que van a darlo todo con vocación de servicio por el Carnaval de Málaga, siendo ella "una integrante más del equipo" y acordándose de aquella niña que pedía el abono a los Reyes Magos y que ahora ve reflejada en los ojos de su peque, Valentina, que la acompaña con una sonrisa a la entrevista.