Una imagen de Toni Vertedor.

Una imagen de Toni Vertedor. A.R.

Carnaval

Toni Vertedor: "Me da ansiedad el futuro de Málaga; no todo puede ser progreso y mercado... algo tendrá que ser nuestro"

El comunicador malagueño ha sido elegido como Pito de oro 2026, la mayor distinción para los carnavaleros, en agradecimiento por tantos años de defensa a ultranza y difusión del Carnaval de Málaga.

Más información: 12 murgas y 12 comparsas pasan a las semifinales del COAC del Carnaval de Málaga 2026

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Acaba de cumplir 40 años, pero reconoce que él se siente en los "veintimuchos",y así lo transmite su sonrisa y actitud. Se desvive por la cultura local, y muy especialmente por el Carnaval de Málaga, fiesta que lleva defendiendo a capa y espada desde tiempos inmemorables. En su propio bautizo, ya actuó el grupo de Las chicas del alirón, de Manolín 'el de los altramuces'. Y fue por las calles de El Palo, donde creció al lado de un grupo de "bichos raros" con los que vivió la mejor de las adolescencias dando sus primeros pasos en el Carnaval de Málaga.

Más de tres décadas después de aquellos carnavales de tiesura y cachondeo, pasea hoy por las calles de El Perchel, el barrio que adoptó como hogar. Lo hace con la sensación de estar transitando por un lugar cada vez más irreconocible, un enclave histórico al que ya no le encuentra identidad, transformado con balcones ocupados por toallas de turistas y por la demolición reciente de sus antiguos callejones. Para él, solo el vecino más veterano del barrio, Chiquito, habría sido capaz de escribir la crónica de una muerte anunciada de un Perchel que se diluye, sostenido apenas por un puñado de bares que resisten al paso del tiempo, donde aún te llaman por tu nombre y saben, antes de que hables, qué café vas a pedir.

Compartimos un café con Toni Vertedor, después de que reciba la noticia de que el próximo 5 de febrero los carnavaleros le otorgarán la mayor distinción de la fiesta, el Pito de Oro 2026, después de que su nombre saliera por unanimidad como el del carnavalero perfecto para recibirlo, noticia que acoge con una sonrisa que no le cabe en la cara. Y eso que lleva horas de falta de sueño acumuladas por las preliminares, que cubre en la emisión oficial de la Fundación del Carnaval de Málaga. A semejante trote, Vertedor también suma cientos de proyectos que brotan de su mente a diario, como documentales o interesantes experimentos con la inteligencia artificial. Como diría la murga que traen los Malagüitas este año... es "un máquina". Hablamos con él para conocerle un poco más... a título personal.

¿Quién es Toni Vertedor y cómo se define a sí mismo?

Toni Vertedor es un malagueño cualquiera, con muchos sueños a pesar de ir cumpliendo años y que espera poder cumplirlos dentro de sus posibilidades. Tampoco pido nada del otro mundo, pero sí es verdad que espero que no me pongan piedras en el camino. A pesar de mis 40 años, tengo más proyectos que recuerdos.

Toni, durante un carnaval.

Toni, durante un carnaval.

De esos sueños, ¿hay alguno que quede por cumplir en el Carnaval de Málaga?

En el Carnaval de Málaga, a nivel personal, creo que lo he cumplido casi todo. Excepto cantar en una final o ganar un primer premio, que creo que no estoy preparado para eso. Una cosa es el nivel de actitudes y otra el nivel de aspiraciones, y no siempre casan bien.

A nivel general, me gustaría que el Carnaval de Málaga tuviese un peso muchísimo mayor. Es una fiesta que tiene que reinventarse constantemente, buscar nuevas fórmulas, comunicar muy bien lo que quiere hacer y trabajar también sus crisis internas, que las hay. Creo que todo pasa primero por una paz interna y, a partir de ahí, por trabajar en conjunto. Esto es responsabilidad de todo el mundo, del carnavalero y de la ciudad de Málaga, para darle al Carnaval el sitio que se merece dentro de la sociedad, de la cultura y del circuito económico de la ciudad.

Ojalá el Carnaval de Málaga alcance una consolidación real y después unas aspiraciones mayores, a la altura de eventos como el Festival de Cine o la Semana Santa.

¿Cuál crees que es el motivo principal por el que el Carnaval no termina de arrancar a nivel de masa en Málaga?

Ojalá lo supiera. Creo que, al final, todo se resume en dinero, financiación y apoyos económicos e institucionales. Los hay, pero quizá no son suficientes o no se están aplicando de la manera correcta. Aun así, creo que toda la gente que ha pasado por la Casa del Carnaval o por la Fundación Ciudadana del Carnaval ha querido lo mejor para la fiesta.

Hace falta promoción y hace falta calidad. Se ponen muchos recursos en mejorar el pasacalles, el teatro, la señal única de televisión, que ha sido un anhelo durante años y que por fin tenemos, con una calidad que merecen las agrupaciones y que incluso puede seguir mejorando. Pero después hace falta algo más.

Durante el concurso se trabaja día a día para mejorar la emisión y corregir fallos.

Sí, hay que rozar la excelencia. Tú y yo hemos comentado las sesiones estudiando quién es cada persona que ha invertido su tiempo y su dinero en estar ahí. No hemos premiado a nadie, solo hemos comentado el concurso. Pero además de eso hace falta comunicación y marketing.

Creo que hace falta un marketing de nicho y, desde ahí, escalar. No soy experto en marketing, pero algo sé de comunicación cultural. Hay que cuidar ese nicho, cultivar los significados carnavalescos para que la gente se identifique con ellos y se vaya sumando con otras iniciativas, no solo con la promoción tradicional.

Muchas veces es necesario añadir contexto para que el que se acerca al Carnaval por primera vez no se pierda. No sabemos quién está al otro lado escuchando o leyendo.

Exactamente. No es cuestión de sobradas, pero de esto entendemos un poco más que muchas de las personas que se acercan por primera vez a una retransmisión o a una crónica. Hay que añadir contexto, situar al espectador.

Hablaba esta mañana con Pedro Jiménez y llegábamos a la conclusión de que, aunque yo soy un defensor del metacarnaval, no corren buenos tiempos para él. Si alguien se acerca al Carnaval y no entiende una letra y no se le da contexto, acaba abandonando. No fidelizas.

Eres Pito de Oro 2026. Ni estás muerto, ni estás enfermo. Lo cual se celebra. ¿Cómo asumes la máxima distinción del Carnaval de Málaga? ¿Te lo esperabas?

(Risas) Alguna vez he fantaseado con ello, pero hace mucho tiempo. No te lo esperas. Además, llega en un momento de mi vida complicado. 2025 fue duro, con cambios radicales y pérdidas muy dolorosas. Este reconocimiento vino a arreglar el final del año y a decirme que 2026 se presentaba bien.

Me lo dijo Manu Robles [murguista] un día: este es el mayor premio que puede tener un carnavalero. Yo no estoy del todo de acuerdo, creo que ganar un premio como autor en el concurso también lo es. Pero esto es ciertp que es algo que no se pide ni se persigue. Lo recibes con muchísima gratitud porque te lo dan tus compañeros carnavaleros.

Yo siempre he estado más en la parte de la comunicación, intentando ayudar a que el Carnaval se conozca, invirtiendo tiempo y dinero en medios. Por eso lo recibo muy agradecido, muy sorprendido, y con optimismo de cara a 2026.

La noticia te llega de una forma muy especial.

Cuando se hizo oficial estaba en una casa en la Sierra Norte de Guadalajara, de donde es mi mujer, pintando y arreglando puertas. El primero que me llamó fue Pepelu Ramos [expresidente de la Fundación Ciudadana del Carnaval de Málaga]. Yo estaba lleno de pintura y me dijo que le dijera a mi mujer que lo del Pito de Oro no cambiaba nada del de verdad, que iba a seguir siendo la misma persona... Tú sabes.

Yo no entendía nada, le dije que qué me estaba contando. Luego dejé el móvil (para acabar las puertas) y empezaron a llegar llamadas, mensajes, un montón de notificaciones. Ahí me di cuenta de que iba en serio. No estaba en Málaga, pero lo celebré con gente que no conoce tanto el carnaval y que, pese a todo, se emocionó mucho por mí, porque algo que me importa tanto me había sido reconocido en mi tierra. Lo celebramos a lo grande.

Siempre se dice que no hay amor más verdadero que el que se regala escuchando a alguien hablar con pasión de algo que le gusta.

Me pasa mucho. Hay gente que me habla de apicultura con una pasión tremenda y yo alucino. Imagínate que le dan un premio a un apicultor. Pues lo celebraría igual con él, aunque no tenga ni idea.

¿De verdad nunca te lo esperaste?

No. Fantaseas cuando te llega que en 2019 alguien propuso tu nombre y quedó ahí, pero luego lo olvidas. Y muchas veces, cuando sueltas el control, me da la sensación de que las cosas llegan.

Yo me fui de la primera línea en 2020, dejé la Fundación y pasé a ayudar desde detrás, sobre todo en medios. Ahí ya no esperas que algo así te llegue nunca, en el momento que andas más 'desconectado'.

Toni Vertedor, de presentador.

Toni Vertedor, de presentador.

¿Has entregado alguna vez un Pito de Oro?

Más que entregarlo, lo he anunciado. Me dio mucha ilusión dárselo a Carlos Murante.

¿Por qué te marcó tanto ese momento?

Porque Carlos Murante es uno de esos hermanos mayores que te crían en la comunicación y en la escena. He aprendido y sigo aprendiendo mucho de él. Verle recibir ese reconocimiento me emocionó muchísimo.

Sigo acordándome de su cara, de sus reacciones. Me emociona mucho.

Es un currante nato que está tras el telón, en la sombra, y al que conocemos solo los que hemos estado dentro

Efectivamente. No le gustan las entrevistas ni los focos, lo pasa mal. Cuando lo ha hecho ha sido casi obligado por los carnavaleros, que le hemos pedido que el mundo le conozca más, que hable, que quede con nosotros. Carlos siempre tiene un café para todo el que se lo pide. No le gusta el protagonismo. Pero no le queda ya otro que empezar a asumir que es el precio de la fama tras tanto trabajo bien hecho.

Para quien no te conozca, ¿quién te mete el Carnaval en la vida? Apenas tenías semanas cuando sonaron coplas de carnaval en tu bautizo.

Siempre digo que son particularmente tres circunstancias. Mi hermano, que dejaba la radio puesta todas las noches, y así me enamoré del Carnaval escuchando una final del 96. Aquella noche, yo me desvelo y escucho la comparsa La trinchera, y ahí empieza la historia. Mi primo hermano Ale, con el que he vivido los mejores momentos carnavaleros y del que siempre digo que es más hermano que primo. Él ha tocado el bombo en agrupaciones como la de los Leones, en la comparsa del Kara... He vivido con él momentazos.

Y con mi primo llega la circunstancia de que conoce a un grupito de bichos raros de El Palo y me los presenta. Nosotros también éramos unos bichos raros en nuestro entorno y nos unimos a la familia Bermúdez García, a Raúl, a Josemi, también estaba Padilla, Cereto... Ahí hay gente de muchos quilates, y acabamos montando nuestra primera agrupación, nuestra primera murga: Que no me entere yo que tu toto pase hambre. Ahí estábamos dirigidos por Miguelillo el del Palo y estaba hasta nuestra Alba. Aquello era una rara avis.

Aquellos primeros años desde dentro, ¿cómo los recuerdas?

Maravillosos. Yo, al empezar, tenía 16 años, el más grande 22 y el más pequeño, Josemi, 13; ensayábamos por las tardes y durante el Carnaval salíamos sin saber a qué hora volveríamos a casa, era una gozada. Cada vez que íbamos a un sitio a cantar y nos daban algo de comer, me acuerdo que nos guardábamos comida, flanes, natillas, plátanos... en las mochilas porque no teníamos un duro. Fue una época preciosa. Encima se ligaba muchísimo. (Risas)

Una imagen de los primeros pasos de Toni en el Carnaval de Málaga.

Una imagen de los primeros pasos de Toni en el Carnaval de Málaga.

Aquella primera murga ahora no podría salir. Solo el nombre ya promete.

Desde luego. Hacer humor hoy en día es mucho más difícil. Los autores, sobre todo los de murga, tienen una labor dificilísima. Lo primero porque las redes queman chistes. Tienes que competir contra bromas que ya son parte de la cultura popular y, además, intentar no parecerte en nada a ellas. A eso hay que sumar que los tentáculos del Carnaval de Cádiz son muy largos. Hay que procurar no coincidir en tipos ni en enfoques, porque las comparaciones son odiosas. Tiene mucho mérito ser murguista hoy en día.

¿Cómo definirías tú el momento actual del Carnaval de Málaga? El otro día Merchán hablaba de una falta de nivel en uno de sus pasodobles.

El momento actual lo dirá el tiempo. Estas cosas hay que analizarlas siempre con perspectiva. Lo que sí tengo claro es que la llama del Carnaval se va a mantener encendida. Falta gente, eso es evidente, pero también entiendo que muchos no quieran salir porque esto exige muchísimo trabajo y sacrificio.

No puedes pedirle a determinados autores que abandonen su vida personal y profesional para volver. No puedes pedir a Zumaquero que deje su casa, su coro y su trabajo por el Carnaval. Por ejemplo, Manu se quita el gusanillo con la callejera, pero tiene mucho trabajo. Pariente también tiene muchísimo curro en televisión ahora y está en la Fundación.

Sería injusto. Hay que decir que no a muchas cosas. ¿Les vas a pedir que se vayan de un sitio para meterse en otro? Y me dejo muchísimos nombres fuera. Ojalá volvieran al Carnaval Juambe Cobos, Jorge Montesinos, Maxi, Lanzas y un sinfín de gente increíble. Ojalá. Pero lo que sí creo es que el Carnaval va a seguir evolucionando, con más o con menos calidad según el momento, pero seguirá vivo.

Ha tenido épocas doradas. ¿Con cuál te quedas?

Si me preguntas por una época dorada, para mí fue la de Antonio Carlos, Sergio Lanzas, Pariente, Zumaquero. Merchán también estaba ahí en la lucha, Montilla. Verlos competir a todos era una pasada.

¿Y con una final?

La del año 2000 fue reñida a rabiar, pero también me gusta especialmente la de 2015. Aquello fue un año increíble en murgas, con Los locos del Susi, El Padrino de Zumaquero. En comparsas vimos algo muy novedoso con Don Nadie.

Una persona como Antonio Carlos, que es ultra competitivo y muy tensionado en los días de concurso, sonreía desde el primer día aquel año. Lo de las marionetas fue algo súper innovador que caló muy fuerte. Todo olía a calidad en el concurso.

Los años posteriores también fueron muy buenos. Por ejemplo, cuando el Chino volvió con la murga de los padres que llevaban a sus hijos al colegio, la comparsa del Pueblo de Marbella. Años muy buenos.

Te oí decir hace poco que subirías a las tablas del Cervantes si Pepillo León saca su ansiada comparsa.

Lo he dicho siempre. Y este año se iba a dar la casuística. Lo que pasa es que 2025 estaba siendo un año muy complicado para mí cuando me llamó Pepe, que ya tenía medio grupo cerrado, y le tuve que decir que no por circunstancias personales y familiares.

Aunque creo que yo no aportaría nada al grupo. No aporto valor. Iría simplemente porque tengo muchas ganas de ver cómo se desenvuelve Pepillo en una comparsa. Como aficionado, es algo que puedo disfrutar. Es darle un aliciente, un “venga, yo te apoyo”.

¿Qué te transmite el futuro inmediato de la Fundación y ese proceso electoral que viene?

La escucha activa ha estado ahí, siempre presente, y creo que es el modelo que debe seguir el Carnaval y la Fundación. La Fundación tiene que gestionar como si fuera una federación a los colectivos que forman la fiesta, ya sean grupos, desfiles o lo que sea. La gente necesita sentirse escuchada en el día a día de la fiesta y por ahí creo que tienen que ir los tiros. Estamos bien encaminados.

También digo una cosa. Dos años es muy poco para llevar a cabo un proyecto en la Fundación. Estoy de acuerdo en que se necesita un mínimo de cuatro. A ver si ahora, con los nuevos estatutos, quien llegue puede trabajar durante ese tiempo.

Al final, a Luis casi lo obligamos a dar un paso al frente. Yo mismo he sido crítico con él en alguna ocasión y después le he reconocido que quizá me equivoqué. No me parece nada malo. Es cuestión de ver cómo se desarrolla un proyecto y cómo trabajan las personas.

Quien venga va a tener mi apoyo, porque es un paso muy arriesgado. Siempre digo que el boquerón cura muchas cosas. El fuego cura muchas cosas. Cuando echábamos la pulsera del concurso al boquerón y la quemábamos, al día siguiente se curaban muchas cosas. Lo cura la calle. El fuego depura. Ojalá depure esta etapa pasada y se afronte bien el nuevo reto, porque es un reto importante.

Toni posa para la entrevista.

Toni posa para la entrevista. A.R.

Tú has estado unos años dentro de la Fundación, y sabes bien de lo que hablas.

He sido vicepresidente y sé lo que supone estar ahí. Es un trabajo muy desagradecido. La persona que entre, insisto, va a tener mi máximo apoyo y respeto. Si falla, también tendrá mi reproche, pero de entrada merece todo el respaldo porque sé lo que significa asumir esa responsabilidad.

Creo que Luis cumplió el principal objetivo, que era empezar a poner a la gente de acuerdo. No puedes contentar a todo el mundo cuando estás al frente. Ha sido una etapa muy trabajada y con mucho compromiso.

Cada presidencia ha sido un mundo.

Todas han tenido cosas buenas. Rafael Acejo resucitó el Carnaval en momentos muy complicados, logró un acuerdo con Victoria, la actual casa del carnaval, pero prometió otras cosas que finalmente no cumplió. Pepelu le dio un estatus cultural y una imagen que todavía hoy se mantiene. No es normal que una final del año 2000 la sigas viendo hoy y te parezca contemporánea. Y bajo la tutela de Pepelu se crearon las conferencias inaugurales. Miguel Ángel Crespo fue muy valiente también plantándose ante el Ayuntamiento para exigir apoyo institucional...

Cada presidente ha sido una pieza y entre todos han construido el puzle del Carnaval que conocemos hoy. Cambiando radicalmente de tema... Estamos en El Perchel, tu barrio de adopción. ¿Cómo ves el barrio hoy como vecino?

Está muy bien porque tienes la estación de tren cerca, tienes supermercados, tienes El Corte Inglés muy cerca, tienes metro. Pero hay una cosa que paseando por La Trinidad no tienes aquí: autenticidad malagueña. Comercio local y de cercanía, y gente saludándose. Se ha perdido la personalidad del barrio, creo yo. El vecino más antiguo de este barrio, que es el Chiquito, es el único que te puede dar la crónica de una muerte anunciada... Ha sido testigo de este cambio.

Yo valoro muchísimo sentarme en un sitio de toda la vida, donde te ven la cara, te dan los buenos días y ya saben el café que pides. Me pasa en este bar, El Chiquito, y me pasa en otro, el Rincón de Miguel. Esa auntenticidad es la que se echa en falta.

No hace mucho lo comentaba con mi mujer. Paseábamos por la Trinidad y decíamos: aquí todavía queda algo de autenticidad, como queda en El Palo, que es mi barrio real, aunque allí la cosa también está cambiando últimamente.

A mí me da mucha ansiedad pensar en el futuro de esta ciudad. No sé a quién echarle la culpa, si es que hay que echársela a alguien. Vuelvo a hacer el paralelismo con el carnaval: nadie quiere algo malo para su gente. No creo que pueda echarle la culpa a nadie. Pero sí es verdad que, aunque nos digan que todo es progreso o mercado, algo tiene que ser nuestro. A mí no me gustaría irme de esta ciudad ni irme de mi barrio. Me crea mucha ansiedad pensar en el futuro de Málaga.

Vertedor, frente a la Iglesia del Carmen.

Vertedor, frente a la Iglesia del Carmen. A.R.

La vivienda es uno de los grandes debates de la Málaga actual. ¿Cómo lo estás viviendo tú en un barrio en ruinas como El Perchel?

Yo no soy quien para dar la solución. Hay gente que cobra una pasta por buscar soluciones como esta. Y es un problema que no está solo en Málaga, pero en Málaga se pudo empezar antes, porque era de las ciudades donde más se hablaba del problema. Hay gente que cobra muchísimo dinero por pensar cómo regular estas cosas. Que lo hagan, por favor, y que lo hagan ya. Porque esto ya es irreversible.

Me genera mucha frustración ver los telediarios: la mitad es corrupción y la situación política extrema entre ellos, y la otra mitad es que ha subido la cesta de la compra, el alquiler y la vivienda.

¿Han subido los sueldos? Muchas veces pienso que, siendo más ignorante, sería más feliz. Dicen que saber te hará libre, pero también te hará sufrir más.

Hay gente que me ha dicho: yo ya no leo las noticias, porque me pongo depresivo. Antes me costaba entenderlo, pensaba: ¿cómo no vas a estar informado? Pero cada día me pasa más.

Alguna vez me encantaría ser más ignorante. Hay gente menos preparada que es mucho más feliz que yo y ha alcanzado una paz mental que yo no sé si alcanzaré jamás. He trabajado mucho en periodismo, me ha tocado vivir cosas desastrosas.

Toni presentando una previa.

Toni presentando una previa. Cedida

¿Cuál ha sido la experiencia más dura que has vivido?

Sin lugar a dudas, Julen. Fue frenético. Encima me tuve que ir a Madrid, a Fitur. Yo estuve desde el primer día pendiente hasta que me tuve que ir, y ese mismo día me dijeron mis compañeros que estaban cerca. Me miré incluso un tren para volverme, pero al final lo viví todo por televisión e Internet. Lo pasé muy mal. Estaba llorando en el hotel, no por no poder estar, sino por el niño que habían encontrado sin vida. Es lo más duro que he vivido.

Incluso durante la pandemia, en cierto modo, sabía que estaba viviendo un momento histórico y tenía la oportunidad de contarlo, no lo pasé tan mal. Mi mujer me lo dice: cada vez que pasa una tragedia, como en parte fue la pandemia, tú lo disfrutas. Los que somos comunicadores llevamos eso dentro: estoy viviendo un momento histórico y tengo la oportunidad de contarlo.

En el caso de Julen, hubo un momento en que se rozó el circo mediático y la comercialización de la catástrofe. ¿Estamos perdiendo el norte en los medios?

Ahora llevo menos de un año preocupándome mucho por cómo se va a consumir la información. La inteligencia artificial ha venido a cambiarlo todo. No es una moda. Hay que empezar a educar en cómo consumimos, no solo en cómo creamos.

Esto va a cambiar la forma de contarlo. Basta con mirar las parrillas televisivas: los programas de actualidad son primos hermanos. Hay tortas por las audiencias y por los anuncios. Al final, al pescado se le da lo que consume. Si esos programas están ahí, es porque se consumen, cogen el cebo.

Toni Vertedor posa junto a la Casa del Carnaval.

Toni Vertedor posa junto a la Casa del Carnaval. A.R.

Tú estás trabajando mucho estos temas también en tu cuenta. ¿Qué es para ti esa cuenta con experimentos de IA que tienes en Instagram?

Es un laboratorio. No tengo una línea definida, pero es como un porfolio de cosas que estoy haciendo y aprendiendo. Puedo sacar una versión de los Red Hot Chili Peppers “a lo Pitingo”, puedo hacer un carrusel de transmedia con un anuncio navideño, o mostrar cosas sobre el papel del productor consumidor, enseñando a Broncano y Pablo Motos peleándose por la audiencia. Es un laboratorio donde enseño mi aprendizaje.

Hablando de Broncano, ahí van las dos preguntas clásicas de mis #ATítuloPersonal. Si fueras alcalde de Málaga por un día, ¿por dónde empezarías?

Lo primero, nombraría muchos asesores. Es broma. Intentaría meterle mano a la vivienda como sea. No sé cómo, pero cogería asesores, buscaría a las personas adecuadas y arreglaría el problema. El problema es la vivienda en esta ciudad.

Que la gente pueda vivir en paz, tranquila, decentemente. Y después, si yo fuera un político al mando, diría que vivienda, sanidad y educación son los tres pilares fundamentales. Sin eso no funciona nada.

Hay gente que dice: yo pago muchos impuestos y no tengo hijos. Pero al final usas carreteras y lo público sostiene todo. Tenemos buenas carreteras en España. Vete a Portugal o Italia y valora la red que tenemos aquí. Pero la vivienda es clave: la gente no puede vivir con ansiedad ni malvivir. Salud mental.

¿Y qué opinas de la torre del puerto?

Me gustaría darte una opinión formada. Como malagueño, no me gustaría verla. Creo igual que no va a salir adelante, le están dando muchas vueltas. Se dice que dará trabajo, pero, ¿me confirman que será empleo de calidad? Pero ya no por el paisaje, sino porque va a generar empleo. Si ese empleo va a ser de calidad.

Cualquier proyecto que se lleve a cabo en esta ciudad, si aporta valor y nos viene bien a los malagueños, adelante. Si esa torre del puerto va a aportar, ya está.