Imagen de Linternas.

Imagen de Linternas. HBO

Cultura

Linternas: una loable 'buddy movie' con mallas

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Las claves

Las claves

Linternas (HBO Max) destaca por combinar el género de superhéroes con el estilo noir televisivo y la dinámica de buddy movie.

La serie sobresale por la química entre Kyle Chandler y Aaron Pierre, quienes interpretan a Hal Jordan y John Stewart.

El relato se estructura a través del aprendizaje de un iniciado, facilitando la comprensión del universo Green Lantern para nuevos espectadores.

Linternas logra distanciarse del fallido filme de 2011 y ofrece una experiencia oscura, equilibrando humor y drama dentro del género superheroico.

En tiempos de una alarmante saturación del género sobre mallas y capas, aunque Spiderman: Brand New Day haya sido un balón de oxígeno, Linternas (HBO Max) se proyecta como un sofisticado ejercicio de estilo diferenciado. Sin ser perfecta, la producción acierta al asimilar la mitología de Hal Jordan pulida por Geoff Johns, trasladando la épica del cómic al sobrio lenguaje del (implícito)noir televisivo.

Y es que la serie funciona gracias a una estilizada cohesión entre la dinámica buddy movie y el drama procedimental de detectives, mitigando con elegancia el agotamiento formal del cine superheroico. Esta reinterpretación del mito intergaláctico con los pies sobre la tierra ofrece un pulso inesperadamente sombrío, aunque hay espacio para el humor y la distensión equilibrada.

Llama la atención la química entre Kyle Chandler y Aaron Pierre. Chandler aporta un cansancio maduro y relajado a Jordan, mientras Pierre posee un magnetismo magnánimo a John Stewart, desplegando un juego de réplicas aderezado con pasajes levemente oscuros y momentos de clásica tensión dramática.

Subrayable es también la decisión de estructurar la trama a través del aprendizaje de un iniciado, que actúa como un impecable mecanismo narrativo. La figura del alumno desmitifica la densidad del lore de los Green Lantern, convirtiendo un universo hiperbólico en una experiencia absorbente y del todo accesible para el espectador no iniciado.

Por descontado, la serie dinamita el ridículo recuerdo del filme de Ryan Reynolds de 2011, si bien no alcanza la majestuosidad formal ni la libertad conceptual de las notables adaptaciones animadas de DC. Aun así, Linternas nos da nuestra ración de opioides super heróicos, alejándose de forma valiente del tópico sin renegar del (maravilloso) placer culpable que el género supone.