Muestra de la exposición de Mijail Glinka en el Museo Ruso de Málaga.

Muestra de la exposición de Mijail Glinka en el Museo Ruso de Málaga. Ayuntamiento de Málaga

Cultura

La Andalucía que fascinó a los viajeros románticos revive en el Museo Ruso de Málaga

La exposición Mijaíl Glinka. El viajero romántico reúne más de un centenar de piezas para recorrer el nacimiento del turismo moderno, la revolución de la imagen y la influencia del folclore español en el compositor ruso.

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Las claves

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El Museo Ruso de Málaga presenta la exposición 'Mijaíl Glinka. El viajero romántico', que recrea la Andalucía del siglo XIX a través de más de un centenar de piezas.

La muestra destaca la influencia de la estancia en España del compositor ruso Glinka, quien incorporó ritmos e instrumentos tradicionales andaluces a su obra.

Se exhiben obras de literatura de viajes, mapas, objetos de la época, pintura costumbrista y romántica, así como avances tecnológicos como la fotografía y la prensa ilustrada del siglo XIX.

La exposición incluye una propuesta artística actual que utiliza inteligencia artificial y reflexiona sobre el diálogo entre la revolución tecnológica del XIX y las nuevas formas de creación visual.

La Colección del Museo Ruso de Málaga invita a viajar dos siglos atrás para descubrir la Andalucía que cautivó a los viajeros románticos europeos. Lo hace con la exposición Mijaíl Glinka. El viajero romántico, una muestra que, a través de más de un centenar de piezas, reconstruye el universo cultural del siglo XIX y el modo en que el viaje, la música y la revolución de la imagen transformaron la forma de mirar el mundo.

La exposición, presentada este lunes y comisariada por Pepe Zapata, toma como hilo conductor la figura de Mijaíl Glinka (1804-1857), considerado el padre del nacionalismo musical ruso.

Su estancia en España marcó profundamente su obra. Lejos de limitarse a recorrer el país como un visitante, el compositor se integró en la vida popular, descubrió el flamenco y trasladó a sus composiciones ritmos e instrumentos tradicionales como las malagueñas, los fandangos, las jotas, la guitarra, la bandurria, las castañuelas o la pandereta.

La muestra sitúa ese viaje en el contexto del Grand Tour, el recorrido formativo que durante los siglos XVII al XIX realizaron jóvenes aristócratas europeos. En el caso de España, y especialmente de Andalucía, aquellos viajeros encontraron un territorio que identificaban con la autenticidad, el exotismo y la herencia de Al-Ándalus, una imagen que acabaría influyendo decisivamente en la literatura de viajes y en el nacimiento del turismo moderno.

Más de un centenar de piezas

La exposición reúne obras procedentes de colecciones nacionales e internacionales. Entre ellas destacan ejemplares de literatura de viajes como Impresiones de viaje, de Alejandro Dumas, o el Handbook for Travellers in Spain, de Richard Ford, junto a mapas del siglo XIX, baúles de viaje, pistolas de chispa y objetos utilizados por los viajeros de la época.

El recorrido también incorpora pintura costumbrista y romántica gracias a préstamos de la Colección Carmen Thyssen, con obras de Manuel Cabral Aguado Bejarano o Ángel María Cortellini, así como paisajes del sur peninsular procedentes de la Colección Antonio Castillo.

Uno de los ejes de la exposición muestra cómo el siglo XIX transformó también la forma de representar la realidad gracias a la irrupción de la fotografía, la litografía y la prensa ilustrada.

El visitante podrá contemplar libros ilustrados, grabados coloreados a mano, revistas y una destacada colección de estereoscopios y fotografías tridimensionales del siglo XIX procedentes de la Colección Fernández Rivero, que reflejan los primeros intentos de reproducir imágenes con sensación de profundidad.

Presentación de la exposición.

Presentación de la exposición. Ayuntamiento de Málaga

La figura del ilustrador Gustave Doré ocupa igualmente un espacio destacado, especialmente por las imágenes realizadas tras su viaje por España junto al barón Charles Davillier, publicadas en la revista Le Tour du Monde.

Inteligencia artificial para reinterpretar el siglo XIX

La muestra incorpora además una propuesta artística del propio comisario, Pepe Zapata, que combina investigación documental, herramientas de inteligencia artificial y retoque manual sobre impresiones realizadas con técnicas contemporáneas y enmarcadas con marcos de época.

El resultado propone una reflexión sobre el diálogo entre la revolución tecnológica iniciada hace dos siglos y las nuevas formas de creación visual del siglo XXI.

El recorrido concluye con la influencia que España ejerció sobre Glinka y su legado musical. La exposición recuerda cómo el compositor incorporó a su obra elementos del folclore español y reúne piezas del Museo de la Música de Barcelona, entre ellas guitarras históricas construidas por lutieres como Antonio de Torres Jurado, Francisco Sanguino o Jean Nicolas Lambert.

A ellas se suman un piano malagueño del siglo XIX perteneciente a la Colección Miguel Ángel Piédrola y un dispositivo mecánico con disco metálico capaz de reproducir música del propio Glinka, cerrando un recorrido que une viaje, arte, tecnología y música para explicar cómo nació una nueva forma de descubrir el mundo.