Pedro Luis Gómez posa con su nueva novela tras la entrevista con EL ESPAÑOL de Málaga.

Pedro Luis Gómez posa con su nueva novela tras la entrevista con EL ESPAÑOL de Málaga. Alvaro G.

Cultura

Pedro Luis Gómez escribe un nuevo libro: "Es un grito para despertar a Málaga y que termine su catedral"

El periodista malagueño lanza El loco de la catedral, el enigma del arquitecto que perdió la razón por ‘La Manquita’.

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Las claves

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Pedro Luis Gómez publica un nuevo libro donde denuncia la inacabada Catedral de Málaga y llama a la ciudad a finalizarla.

El personaje Adrián Escalada investiga la figura ficticia de José García de Abriles, arquitecto obsesionado con terminar la catedral tras el parón de las obras en 1782.

El libro mezcla realidad y ficción, profundizando en los archivos y pasadizos de la Catedral, y revela cómo decisiones históricas desviaron fondos del templo a otras obras públicas.

La obra se presentará el 4 de junio en el Museo Picasso, acompañada de un videoclip musical que rinde homenaje a la catedral.

El mítico personaje de las obras de Pedro Luis Gómez (Málaga, 1956), Adrián Escalada, vuelve a hacer de las suyas con un tono de denuncia que deja claro el mensaje del autor: “es inadmisible que no se haya terminado la Catedral de Málaga”. De la mano de Almuzara, Escalada acompaña al lector por la investigación sobre el templo más profunda y sorprendente hasta la fecha.

En esta entrega, Gómez desmenuza la vida de José García de Abriles, el arquitecto que, después de la clausura de las obras del templo, en 1782, decidió trabajar solo por y para ella, en una entrega febril por la catedral que rozó la obsesión y la superó con creces.

Las referencias que encontró de García de Abriles, nombre ficticio, estaban dispersas en los archivos malagueños; pero es el hallazgo lo que impulsa a Escalada a sumergirse en un viaje apasionante por bóvedas, pasadizos, planos y obsesiones arquitectónicas que ofrece lo más oculto de la Catedral como nunca antes se había relatado.

Conocemos la figura de este arquitecto visionario y rebelde, el proceso de documentación y el videoclip que ya tiene preparado para su presentación el próximo 4 de junio a las 19:00 en el Museo Picasso.

-¿Cuál es el origen de esta historia?

-Llegó a mis manos en 2011, cuando aparecieron unos restos mortales. En ese año, los arquitectos de la Catedral de Málaga descubrieron una bóveda que no se conocía. Tiene todavía, aunque parezca mentira, recovecos que no se conocen. Uno de ellos era esa bóveda.

Aparte de encontrarse llena de restos y de polvo, se hallaron los restos humanos de un hombre con unos papeles en la mano. No se podían leer. Llegó a mí por el equipo de las personas que participaron en el equipo del plan director y me contaban la historia de un arquitecto en Málaga que se volvió loco porque quería terminar la catedral.

-¿Qué es lo que más le sorprendió cuando encontró esas referencias dispersas en los archivos?

-La pasividad y la permisividad del obispo Molina Lario para acatar las órdenes del Rey y del Gobierno porque él, que también era en cierta forma ilustrado, prefirió traer el agua a Málaga y hacer los caminos de Antequera y de Vélez en vez de terminar el templo. El obispo no hizo nada por conseguir que esa paralización de las obras tuviese una continuidad cuando pasaran las crisis de la época.

Y luego, la permisividad de la ciudad; nunca se ha preocupado por terminar la catedral. Mucha gente lo ve como un signo de identidad; me parece un error gravísimo. El libro es un grito para despertar a Málaga y que termine su catedral.

-¿Por qué elegir este perfil de arquitecto obsesivo para representar la resistencia frente a esa decisión de la Corona?

-La paralización de las obras viene de la mano de los comerciantes, sobre todo de los toneleros y vinateros del puerto de Málaga. Hay una Real Orden de 1782 que quitaba al Cabildo catedralicio el dinero que financiaba las obras de la catedral. Hasta aquel entonces, se pagaba el montepío. Málaga en el siglo XVIII tenía una potencia exportadora brutal. Se pagaba un cuartillo de Real de vellón por arroba y ese dinero iba destinado al Cabildo eclesiástico para hacer la Catedral.

La Orden Real hizo que el cuartillo pasara al Montepío de Cosecheros destinado a financiar el camino de Antequera. El dinero de la Catedral fue para el acueducto de San Telmo y para los caminos de Antequera y Vélez. Eso fue un shock para una parte de la ciudad y para los comerciantes, que no eran partidarios de eso.

García de Abriles era hijo único de una familia que era famosa en el puerto de Málaga y de las principales exportadoras de vino, especias y de todo lo que había en el puerto.

-¿Qué hay de realidad y qué de ficción?

-Lo mezclo todo. Las cuestiones más contundentes están demostradas; las que no, no las pongo. García de Abriles es un nombre ficticio de un arquitecto que existió, pero no me pareció bien dar los nombres porque son de personas conocidas de Málaga.

-¿Cómo evoluciona aquí el personaje de Adrián Escalada?

-Es mi alter ego, Adrián es uno de mis hijos, coincidió que su nacimiento fue cuando estaba elaborando mi primera novela, Las cenizas de Cristo, y Escalada es un homenaje a una persona que fue muy buena conmigo y en cierto modo me apetecía hacerlo.

Le gusta lo que a mí, investiga lo que yo y es igual. Es periodista y es el nexo de unión de todas mis novelas. En los libros que he escrito de Picasso, la biografía de Félix Revuelta o el libro de la Puerta Santa Vaticana y las cofradías malagueñas, no hay ficción y por eso no aparece Adrián Escalada.

-¿Qué rasgos se repiten?

-Un amor excesivo a mi ciudad, luchar por que sus tradiciones se mantengan, concebir una ciudad moderna, distinta, abierta y de cierta manera que esté llegando donde ha llegado hoy. También una ciudad que sea consciente de que tiene que ser más activa en sus cosas.

Por ejemplo, lo de la catedral, eso no ocurre en ningún sitio del mundo. Solo hay dos ciudades ahora mismo así: la Sagrada Familia de Barcelona y una ciudad de México. Pero es que aparte, ambas fueron catedrales que se iniciaron mucho después que la Catedral de Málaga. Aquí el problema está en que una catedral lleva 600 años haciéndose y no se ha terminado. Eso es muy llamativo. No pienso que haya otra catedral en el mundo con 600 años de existencia que no se haya terminado.

-¿Cómo se equilibra esa parte de thriller con la documentación de la época de Carlos III?

-Es muy complicado porque además hay unas lagunas tremendas en los archivos. Málaga tuvo la desgraciada quema de conventos y de materiales oficiales del Cabildo Catedral. No solo en la Guerra Civil, que también se destruyeron cosas, sino sobre todo en mayo de 1931. Hay unas lagunas muy grandes.

Está ayudando mucho la recuperación que está haciendo la cofradía del Rico de todos los antecedentes de la tradición. El Rico hizo mucho en su momento con José María de las Peñas, un archivero importante, porque aquí influyen las personas. Influye Herrera, la señora que estuvo al frente de la agrupación de Cofradías, influye José María de las Peñas e influye gente que dedica su vida prácticamente a buscar y a rebuscar archivos e intentar ponerlos en orden.

-Cuando ve la Catedral ahora, ¿qué siente?

-Me da la sensación de que no se tendría que escribir un libro que es una reivindicación para que se termine la catedral, que eso tenía que haber salido de la ciudad. A la Catedral no solo le falta la torre, faltan cantidad de cosas. Y desde luego el gravísimo problema era la cubierta. Cada vez que llovía, había goteras y la piedra es un elemento vivo y, por tanto, sufría. El deterioro de la estructura de la catedral durante todos estos años de abandono ha sido muy importante.

-El hecho de estar inacabada es un reclamo…

-A mí no me gusta que la llamen “La Manquita”. No me gusta que se glorifique lo inacabado, nunca me ha gustado eso, no me gusta que salga un trono a la calle sin dorar o sin las piezas.

Las cosas tienen que estar listas cuando se exhiben. Como dijo Monseñor Catalá, seremos recordados, dijo textualmente, como la generación que reinició las obras de la Catedral de Málaga. Ese reinicio de las obras tiene un elemento determinado, que es la cubierta, muy importante, pero no hay prevista después una continuación.

-¿Ha escrito algún fragmento del libro dentro de la catedral?

-No, lo que sí he hecho es ir mucho a misa los domingos a las nueve de la mañana. Me he imaginado las conversaciones de José García de Abriles cuando él sueña por sus problemas, escondido por las bóvedas, hablando con Pedro de Mena...

Es un libro que tiene cantidad de acotaciones, explicando de dónde viene cada cita, cada referencia, quién era cada uno, qué papel jugaban… Cada uno debe tomar su propia conclusión, pero la del autor es que es inadmisible que no se haya terminado la Catedral de Málaga.

-El 4 de junio presenta el libro y hay un videoclip. Hasta dónde llegan las locuras de un escritor…

-Llegan hasta a hacer una canción que se incorpora ahora a un LP con letra mía y música de Javier Tapia. Obviamente, no se podía grabar dentro de la catedral a una persona cantando. Hemos decidido que no es una actuación en directo por todo lo que conlleva de montaje, pero sí que hubiese un videoclip que se ha rodado en los exteriores de la catedral con Ana Romma. Ella es quien interpreta esta canción.

-¿Este libro cierra una etapa o es un aliciente para seguir “escalando” con Escalada?

-Adrián Escalada ha aprovechado que este libro ha tardado 15 años y ha sido el protagonista de una maravillosa investigación en Sevilla con muchísimos documentos verídicos sobre San Ildefonso. Se va a llamar De verde madre.

Es la desconocida conversación que existió entre la Virgen María y Poncio Pilato el viernes santo, o el día, el viernes en el que murió su hijo crucificado en la cruz.